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Patricia Gil, farmacéutica y nutricionista: "Esto es lo que pasa cuando comes demasiado tarde pero lo que sí está en tus manos es cuidar los márgenes"
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Patricia Gil, farmacéutica y nutricionista: "Esto es lo que pasa cuando comes demasiado tarde pero lo que sí está en tus manos es cuidar los márgenes"

La farmacéutica y nutricionista explica qué ocurre cuando cenamos demasiado tarde y cómo este hábito puede afectar al metabolismo y al descanso

Foto: La nutricionista habla sobre la inflamación en el Podcast 'De Todo Un Poco' con Emilio Garrigues (Youtube)
La nutricionista habla sobre la inflamación en el Podcast 'De Todo Un Poco' con Emilio Garrigues (Youtube)

Cada vez más estudios apuntan a la relación entre los horarios de las comidas, el metabolismo y el descanso. En este contexto, la farmacéutica y nutricionista Patricia Gil dedica un nuevo capítulo de su serie sobre inflamación a explicar cómo influye cenar tarde en la regulación de la glucosa y en la calidad del sueño. Su mensaje es claro: aunque no siempre podamos controlar los horarios, sí podemos ajustar ciertos hábitos para cuidar nuestra salud.

Gil explica que, al llegar la noche, el cuerpo se prepara para dormir y se activa la melatonina, una hormona que indica al organismo que es momento de descansar. Con esta hormona en niveles altos, el páncreas trabaja de forma más lenta y la glucosa se regula peor. “Cuando llega la noche, sube la melatonina. Es la hormona que prepara tu cuerpo para dormir. Con la melatonina alta, tu páncreas responde peor y la glucosa se regula más lento”, señala.

Esto significa que una cena tardía, aunque sea saludable, se procesa con mayor dificultad. “Con una cena muy tardía, por saludable que sea, se procesa peor. Tu glucosa sube más, la inflamación silenciosa aumenta y tu sueño se ve alterado”, explica la especialista.

Sin embargo, Gil reconoce que los horarios ideales no siempre son posibles: “El trabajo, los turnos, las rutinas impuestas… muchas veces nos obligan a comer o a dormir a horas que no son ideales para nuestro reloj biológico”. Por eso, propone centrarse en lo que sí se puede modificar. “Lo que sí que está en tus manos es cuidar los márgenes”, afirma.

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Su recomendación es dejar entre dos y tres horas sin comer antes de dormir, elegir cenas ligeras y evitar que los desajustes se conviertan en rutina. “No podemos cambiar nuestro mundo laboral, pero sí podemos trabajar en pro de nuestra salud dentro de él”, concluye.

Más que buscar la perfección, propone aplicar pequeños cambios sostenibles que ayuden a respetar los ritmos del cuerpo y favorezcan un descanso y una digestión más equilibrados.

Cada vez más estudios apuntan a la relación entre los horarios de las comidas, el metabolismo y el descanso. En este contexto, la farmacéutica y nutricionista Patricia Gil dedica un nuevo capítulo de su serie sobre inflamación a explicar cómo influye cenar tarde en la regulación de la glucosa y en la calidad del sueño. Su mensaje es claro: aunque no siempre podamos controlar los horarios, sí podemos ajustar ciertos hábitos para cuidar nuestra salud.

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