Mantenerse bien hidratado es una de las claves fundamentales para una salud de hierro a cualquier edad. El agua representa la mayor parte de nuestro organismo y participa en funciones esenciales como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y el funcionamiento óptimo de órganos vitales. Pero, más allá de beber “lo que toque”, los expertos en nutrición recomiendan seguir una serie de reglas claras para asegurar una hidratación adecuada a lo largo del día.
La sed no siempre es un indicador fiable de deshidratación, especialmente en niños y personas mayores, que tienden a sentirla más tarde de lo recomendable. Por eso, los especialistas aconsejan ingerir líquidos en cada comida y entre ellas, sin esperar a que aparezca la sensación de sed. El agua es la bebida ideal para mantener el equilibrio hídrico. Aunque otras bebidas e incluso alimentos aportan líquidos, los nutricionistas recomiendan que el agua sea labase principal de la hidratación diaria.
El experto desaconseja beber agua fría de golpe. (Pexels / Suhairy Tri Yadhi)
Frutas, verduras, sopas, cremas y caldos contienen una parte significativa del agua que necesitamos cada día. Incluir alimentos ricos en agua en la dieta contribuye a un balance hídrico saludable sin darnos cuenta. La cantidad y frecuencia de líquidos que necesitas depende de tu edad, nivel de actividad física, clima, estado de salud y otros factores personales. Las recomendaciones generales sirven de guía, pero siempre es importante adaptar la hidratación a cada situación específica.
Tener una botella de agua accesible en el trabajo, en el bolso o en el coche facilita que bebamos con regularidad y no olvidemos hidratarnos durante el día. En días de calor, durante actividades físicas o cuando se suda más, el cuerpo pierde líquidos más rápido. En estos casos es fundamental aumentar la ingesta antes, durante y después del ejercicio para evitar la deshidratación.
Es importante beber agua regularmente durante el día. (iStock)
Consumir agua a temperatura ambiente o ligeramente fresca facilita la ingesta y evita que bebamos menos de lo necesario, algo que ocurre con las bebidas demasiado frías o muy calientes. Niños, personas mayores y quienes realizan ejercicio intenso o están expuestos a condiciones de calor tienen mayor riesgo de deshidratación. En estos grupos, seguir hábitos de hidratación regulares es aún más importante.
Si estás cuidando tu ingesta calórica o controlando niveles de glucosa, es preferible optar por agua y bebidas bajas en calorías en lugar de refrescos azucarados. Aunque no hay una “cifra mágica” que funcione para todos, una guía práctica recomienda aproximadamente diez raciones de líquidos al día (equivalentes a unos 200–250 ml cada una) como objetivo básico para una correcta hidratación.
Mantenerse bien hidratado es una de las claves fundamentales para una salud de hierro a cualquier edad. El agua representa la mayor parte de nuestro organismo y participa en funciones esenciales como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y el funcionamiento óptimo de órganos vitales. Pero, más allá de beber “lo que toque”, los expertos en nutrición recomiendan seguir una serie de reglas claras para asegurar una hidratación adecuada a lo largo del día.