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Cómo evitar que el suavizante arruine la ropa pero que siga oliendo bien días después de lavarla
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Cómo evitar que el suavizante arruine la ropa pero que siga oliendo bien días después de lavarla

Estos son los 6 consejos para no estropear tu ropa en la lavadora según los expertosSigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticiasDurante

Foto: La bolsa estanca te puede servir para lavar ropa. (Pexels/ Andrea Piacquadio)
La bolsa estanca te puede servir para lavar ropa. (Pexels/ Andrea Piacquadio)

Durante años, el suavizante ha sido el gran aliado del aroma “a limpio”. Basta abrir el armario para reconocer su huella: prendas suaves, fragancia intensa y esa sensación reconfortante de colada recién hecha. Sin embargo, cada vez más expertos en cuidado textil alertan de sus efectos secundarios. Usado de forma habitual, puede deteriorar fibras, reducir la absorción de toallas y acelerar el desgaste de la ropa. La buena noticia es que es posible conservar el buen olor sin sacrificar la calidad de las prendas.

El principal problema del suavizante es que crea una película química sobre los tejidos. Esta capa, diseñada para dar suavidad y perfume, termina obstruyendo las fibras, especialmente en materiales como el algodón, el microfibra o la ropa deportiva. Con el tiempo, las prendas pierden transpirabilidad, acumulan residuos y pueden incluso retener humedad, lo que favorece malos olores. Además, en toallas y sábanas reduce su capacidad de secado, un efecto invisible al principio pero evidente tras varios lavados.

placeholder Cuidado con todo aquello que puede atascar la lavadora. (Pexels / Tima Miroshnichenko)
Cuidado con todo aquello que puede atascar la lavadora. (Pexels / Tima Miroshnichenko)

Para evitarlo, los especialistas recomiendan reducir su uso o eliminarlo por completo en determinadas prendas. Toallas, ropa técnica, ropa interior y tejidos elásticos agradecen lavados sin suavizante. En su lugar, el vinagre blanco se ha convertido en una alternativa popular y eficaz: añadido al compartimento del suavizante, ayuda a eliminar restos de detergente, suaviza las fibras de forma natural y neutraliza olores sin dejar aroma propio. Contrario al mito, no estropea la lavadora ni deja olor a vinagre una vez seca la ropa.

Pero ¿cómo conseguir entonces que la colada huela bien durante días? La clave está en atacar el origen del mal olor, no en enmascararlo. Lavar a la temperatura adecuada, no sobrecargar el tambor y sacar la ropa en cuanto termina el programa son gestos básicos. Dejar prendas húmedas dentro de la lavadora, aunque sea poco tiempo, favorece la proliferación de bacterias responsables del olor a humedad.

placeholder Una chica metiendo un abrigo a la lavadora (iStock)
Una chica metiendo un abrigo a la lavadora (iStock)

Otra estrategia eficaz es perfumar la ropa de forma indirecta. Bolsitas de lavanda, pastillas de jabón natural o unas gotas de aceite esencial en un pañuelo dentro del armario pueden aportar una fragancia suave y duradera sin dañar los tejidos. También existen perfumes textiles específicos que se aplican una vez la ropa está seca, evitando así la acumulación de residuos en las fibras.

El propio detergente juega un papel importante. Usar más cantidad no limpia mejor: al contrario, deja restos que se adhieren a la ropa y generan olores con el tiempo. Ajustar la dosis al nivel de suciedad y a la dureza del agua es fundamental. De forma periódica, conviene además limpiar la lavadora con un ciclo en vacío a alta temperatura para eliminar biofilm y residuos invisibles.

Durante años, el suavizante ha sido el gran aliado del aroma “a limpio”. Basta abrir el armario para reconocer su huella: prendas suaves, fragancia intensa y esa sensación reconfortante de colada recién hecha. Sin embargo, cada vez más expertos en cuidado textil alertan de sus efectos secundarios. Usado de forma habitual, puede deteriorar fibras, reducir la absorción de toallas y acelerar el desgaste de la ropa. La buena noticia es que es posible conservar el buen olor sin sacrificar la calidad de las prendas.

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