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Byung-Chul Han, filósofo: "El exceso del aumento de rendimiento produce el infarto del alma"
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LA OBSESIÓN POR RENDIR MÁS

Byung-Chul Han, filósofo: "El exceso del aumento de rendimiento produce el infarto del alma"

Esa dinámica, aparentemente positiva, esconde una trampa profunda que termina erosionando la vida interior

Foto: Byung-Chul Han, en una foto de archivo. (EFE)
Byung-Chul Han, en una foto de archivo. (EFE)

Byung-Chul Han lleva años alertando de un fenómeno que atraviesa la vida contemporánea: la obsesión por rendir más, producir más y demostrar constantemente el propio valor . El pensador lo resume con una frase contundente: "El exceso del aumento de rendimiento produce el infarto del alma". El rendimiento deja de ser una herramienta para convertirse en una forma de desgaste.

La expresión no es casual. Han utiliza la metáfora del infarto para describir una saturación emocional y mental que aparece cuando la vida se convierte en un proyecto permanente de optimización. En lugar de ofrecer bienestar, la presión por mejorar continuamente acaba produciendo un profundo agotamiento.

placeholder El pensador alemán de origen surcoreano, Byung-Chul Han. (EFE)
El pensador alemán de origen surcoreano, Byung-Chul Han. (EFE)

Según explica el filósofo, el problema no surge únicamente del trabajo, sino de una cultura que exige rendimiento en todos los ámbitos. El ocio, el cuidado personal o incluso las relaciones se transforman en espacios donde también se espera eficacia y resultados.

'La sociedad del cansancio' y el sujeto del rendimiento

Estas reflexiones aparecen desarrolladas en 'La sociedad del cansancio', uno de los ensayos más influyentes de Byung-Chul Han. En este libro, el filósofo sostiene que hemos pasado de una sociedad disciplinaria, basada en prohibiciones, a una sociedad del rendimiento donde cada individuo se explota a sí mismo.

El sujeto contemporáneo ya no se siente oprimido por una autoridad externa, sino por la necesidad interna de superarse continuamente. La presión por mejorar, aprender, producir y competir genera una forma de autoexigencia que termina por desgastar la mente y el cuerpo.

Para el filósofo, el peligro de esta cultura no reside únicamente en el exceso de trabajo, sino en la incapacidad de detenerse. La vida se convierte en una carrera continua donde cada logro abre la puerta a una nueva exigencia. El éxito deja de ser una meta para convertirse en una obligación permanente.

placeholder Byung-Chul Han, en una foto de archivo. (EFE)
Byung-Chul Han, en una foto de archivo. (EFE)

La reflexión final de Byung-Chul Han apunta a la necesidad de recuperar espacios de pausa y contemplación. Solo al abandonar la obsesión por el rendimiento ilimitado es posible reconstruir una relación más equilibrada con el tiempo, el trabajo y uno mismo. En una sociedad agotada, frenar puede ser el primer paso para evitar ese silencioso infarto del alma.

Byung-Chul Han lleva años alertando de un fenómeno que atraviesa la vida contemporánea: la obsesión por rendir más, producir más y demostrar constantemente el propio valor . El pensador lo resume con una frase contundente: "El exceso del aumento de rendimiento produce el infarto del alma". El rendimiento deja de ser una herramienta para convertirse en una forma de desgaste.

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