Durante la grabación del podcast ADH, un equipo de entrenadores personales puso cifras a esta práctica. Según explicaron, “salir a caminar todos los días quema entre 300 y 350 calorías de gasto”. La clave, matizan, no está en aumentar la intensidad, sino en la regularidad: “Ni trotar ni caminar rápido, sino paseo de abuelo”. Bajo esta premisa, mantener una hora diaria durante toda la semana podría traducirse en alrededor de 75.000 calorías al año, una cantidad significativa si se mantiene la constancia.
La sudadera de sherpa de Decathlon perfecta para salir a caminar en invierno. (Pexels/ Liza Summer)
Este planteamiento rompe con la idea de que solo los entrenamientos exigentes producen resultados visibles. Los profesionales destacan que la continuidad es determinante. De hecho, aseguran que sesiones de 40 o 45 minutos pueden suponer un gasto considerable, y que caminar cinco días a la semana puede alcanzar cifras cercanas a las 78.000 calorías anuales. La suma de pequeñas acciones diarias, explican, puede convertirse en un cambio relevante en el balance energético.
Además de su impacto en el gasto calórico, caminar ofrece ventajas añadidas. Se trata de un ejercicio de bajo impacto, accesible para la mayoría de la población, que puede integrarse fácilmente en la rutina diaria. Puede realizarse en compañía, en silencio o escuchando música, lo que favorece la adherencia a largo plazo. Esta facilidad es uno de los factores que más valoran los especialistas cuando recomiendan actividad física a personas sedentarias.
En la misma línea, la instructora de fitness grupal Susane Pata señaló que caminar 30 minutos durante siete días puede generar un gasto semanal de entre 700 y 1.400 calorías. Estas cifras, aparentemente modestas, adquieren relevancia cuando se acumulan con el paso del tiempo. Según la experta, este tipo de actividad puede “producir una pérdida de peso para alguien con sobrepeso que antes llevaba una vida sedentaria”.
Los especialistas coinciden en que no siempre es necesario recurrir a entrenamientos de alta intensidad o largas sesiones de gimnasio. Mantener una vida activa, acompañada de hábitos saludables, puede ofrecer beneficios significativos para el bienestar general. En este contexto, caminar se consolida como una alternativa realista y sostenible para mejorar la salud.