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familia real de los países bajos

Máxima de Holanda, la reina no conversa

Cuando Máxima Zorreguieta le dio el ‘sí, quiero’ al entonces príncipe Guillermo Alejandro de los Países Bajos en febrero de 2002, lo hizo bajo el protestantismo pero ella sigue practicando la fe católica

Foto: Máxima junto a su marido y los Reyes de España en El Vaticano (Gtres)
Máxima junto a su marido y los Reyes de España en El Vaticano (Gtres)

Cuando Máxima Zorreguieta le dio el ‘sí, quiero’ al entonces príncipe Guillermo Alejandro de los Países Bajos en febrero de 2002, lo hizo bajo el protestantismo. Aunque la argentina aceptó por razones obvias casarse bajo la religión del país que la aceptaba como princesa, ella no cambió sus convicciones católicas, algo que al principio no gustó a los holandeses pero que dado el buen hacer de la ahora reina acabaron aceptando. Ahora, trece años después, su marido ha hablado sobre el tema en una entrevista concedida con motivo de su reciente visita oficial a Dinamarca.

“La religión de Máxima nunca ha sido un problema para mí y mucho menos para mi familia”, afirmó el rey haciendo referencia a su tía Irene y a sus primos Borbón Parma, quienes practican el catolicismo. “Estoy orgulloso porque ella ha seguido con sus convicciones, con lo que verdaderamente piensa y cree. No creo que la fe se pueda cambiar de un día para otro, así que entiendo que Máxima ni pensase en pasarse al protestantismo”, continuó Guillermo Alejandro quien para zanjar el tema terminó diciendo que sería una verdadera tontería que la religión hubiera terminado con su historia de amor, ya que no tendría ningún sentido.

Desde que contrajeron matrimonio, Guillermo Alejandro ha mostrado su total apoyo a las creencias de Máxima, tanto que incluso la acompañó en la misa de inauguración del Papa Francisco, quien precisamente es argentino como la reina. Además, tal como cuentan sus allegados, al soberano le parece muy bien que sus hijas crezcan conociendo tanto el protestantismo como el catolicismo y que una vez ellas sean mayores puedan elegir aquella que se adapte más a ellas, eso sí, de forma privada, pues de cara al público, al menos Amalia, la heredera, deberá seguir la religión de su país.

Pero el caso de Máxima es único pues otras familias reales no han sido tan tolerantes con las nuevas incorporaciones a la familia. Este es el caso de Mary de Dinamarca, quien tuvo que abrazar la religión oficial del estado. La australiana se crió bajo los valores presbiterianos, pero por amor no dudó en dejarse aconsejar por la Iglesia Luterana Evangélica, de la cual ahora es una fiel más. Unas circunstancias similares a las protagonizadas por la princesa Charlène de Mónaco, que vive bajo los preceptos católicos desde su matrimonio con el príncipe Alberto, dejando a un lado la creencia protestante bajo la que creció.

La católica boda de Alberto y Charlène (Gtres)
La católica boda de Alberto y Charlène (Gtres)
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