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cumple 45 años

Mette-Marit, el cumpleaños de la princesa más terrenal

La princesa noruega abandonó, a la suerte del olvido, la personalidad fuerte que hizo de ella uno de los personajes más polémicos del país cuando se casó con el heredero al trono Haakon en 2001

Foto:  Mette-Marit cumple 45 años. (Getty)
Mette-Marit cumple 45 años. (Getty)

La princesa Mette-Marit celebra el próximo 19 de agosto su 45 cumpleaños. Mette-Marit Tjessem Høiby es, de todos los personajes de la realeza de su generación, la que posee una biografía más controvertida, interesante y entretenida. A su matrimonio con el atractivo príncipe Haakon Magnus de Noruega aportó un hijo (Marius Borg), fruto de su relación con el rubísimo Morten Borg, que en los años 90 estuvo preso por comerciar con cocaína. Durante el embarazo de su primogénito, la princesa participó en el programa ‘Lysthuset’ (La casa del placer) de TVNorge en el que buscó pareja sin éxito.

La familia real noruega, acompañada de sus perros. (EFE)
La familia real noruega, acompañada de sus perros. (EFE)

Tres días antes de la celebración de su matrimonio con el heredero al trono noruego reconoció públicamente que había tenido un pasado inconveniente. Por este motivo, que hoy se consideraría inaceptable, firmó un documento en el que se reconoce que en caso de divorcio la princesa y su hijo abandonarán el inmaculado palacio de Skaugum con una mano delante y otra detrás. Un pasado que la noruega no ha logrado borrar, pero cuya imagen gamberra ha matizado a golpe de vestidos a la rodilla y abrigos tres cuartos de estilo lady, generalmente de la casa Valentino, que recuerdan al look creado por y para la primera dama estadounidense Jackie Kennedy.

La presidenta lituana estrecha la mano del príncipe heredero Haakon. (EFE)
La presidenta lituana estrecha la mano del príncipe heredero Haakon. (EFE)

Un estilo sencillo que anunció con su vestido de novia, diseñado por Ove Harder Finseth, inspirado en el traje nupcial de la bisabuela de su marido, la reina Maud. Un gusto minimalista que la convierte en una de las princesas mejores vestidas de Europa, pero que esconde su personalidad y revela su obsesión por mantener un perfil bajo y alejarse de las críticas.

Mette Marit, el día Nacional de Noruega. (Getty)
Mette Marit, el día Nacional de Noruega. (Getty)

Mette-Marit solo abandona tanto decoro impostado en la temporada estival, durante sus vacaciones privadas alejada de Bygdoy, la residencia oficial estival de los reyes Harald y Sonia en Oslo. Mette-Marit es más Mette-Marit en verano, cuando se baja del tacón chupete y se enfunda el bikini para subirse a un hidropedal en las costas sicilianas o un blusón blanco para comer pescado a la sal y langostinos en Conil de la Frontera. Mette-Marit es más Mette-Marit cuando deja de preocuparse por ser Mette-Marit. Mette-Marit es más Mette-Marit en bermudas, camiseta deportiva y chanclas.

[LEE MÁS: Ingrid Alexandra, heredera noruega, estudia en un privado pese a las fuertes críticas]

La magia de Mette-Marit reside en que si la pinchan le sale sangre. Y no azul. Mette-Marit es humana, como Chenoa; una chica de la calle, de su tiempo, una superviviente, aunque desde que es princesa solo se lo permita ser tres meses al año. Si la virtud de Máxima Zorreguieta reside en su sonrisa perenne, la de la noruega debería serlo en la naturalidad que se empeña en esconder en sus estilismos de los años 60.

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