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PRIMER VIAJE OFICIAL A CATALUÑA

Felipe VI recupera para su hija Leonor el peso del histórico título Príncipe de Gerona

A nadie se le escapa la inquietud que genera este viaje de la familia del Rey de España, a causa de la movilización organizada que se ha producido en contra de esta visita oficial

Foto: Padre e hija en los Premios Princesa de Asturias. (EFE)
Padre e hija en los Premios Princesa de Asturias. (EFE)

La princesa Leonor se prepara “con afán y responsabilidad (…) para ese futuro que para ella va a ser de servicio permanente a España”. Estas son palabras del rey Felipe en el Congreso Nacional del Instituto de la Empresa Familiar, que se celebró en Murcia hace una semana. Palabras que ratifican oficialmente el inicio de la nueva etapa que ha emprendido la princesa Leonor como heredera de la Corona de España.

Y esta nueva andadura lleva hoy a la Princesa de Girona a Cataluña, para asistir junto a sus padres y su hermana a los actos organizados por la Fundación Princesa de Girona con motivo de su décimo aniversario.

Dos jornadas, hoy y mañana, de máximo interés, no solo por su significado histórico, que da continuidad a los 668 años de existencia del título que ostenta, sino también por las muy especiales y complejas circunstancias por las que atraviesa actualmente Cataluña.

Hay inquietud, por supuesto

A nadie se le escapa la inquietud que genera este viaje de la familia del Rey de España, a causa de la movilización organizada que se ha producido en contra de esta visita oficial, la primera en Cataluña a la que acuden la princesa Leonor y su hermana, la infanta Sofía. Y hay inquietud, claro.

El mismo hecho de que los actos se hayan trasladado de Girona a Barcelona es un claro indicador de ese grado de inquietud, que refleja el ánimo de evitar cualquier confrontación institucional, sobre todo con el Ayuntamiento de Girona, que hace dos años aprobó una iniciativa por la que declaraba persona non grata al Rey de España. Una decisión oficialmente intrascendente, aunque política y socialmente relevante.

El rey Felipe, durante su reciente viaje a Corea. (EFE)
El rey Felipe, durante su reciente viaje a Corea. (EFE)

La princesa Leonor acude hoy a Barcelona junto a sus padres, a sabiendas, sí, de que una parte de la población va a expresar su rechazo al Rey y a la institución monárquica, por ser el símbolo de la unidad y permanencia del Estado al que no quiere pertenecer. Y al mismo tiempo —¡tierra de contrastes!—, también será testigo del respeto y el cariño de otra parte de la sociedad catalana, ajena y víctima al mismo tiempo del callejón sin salida por el que transitan las principales instituciones catalanas.

Unido al heredero desde los Reyes Católicos

En todo caso, cabe insistir, lo cierto es que la presencia de la princesa Leonor en Cataluña da continuidad a los 668 años que han transcurrido desde que Pedro IV de Aragón creara el título de Príncipe de Gerona para su hijo Juan (luego Juan I de Aragón) y los casi 550 años desde Isabel y Juan, hijos de los Reyes Católicos, ostentaran ya cinco de los seis títulos que recibe el heredero a la Corona de Castilla y luego de España: Príncipe de Asturias (instituido en 1388), Príncipe de Gerona (1351), Ducado de Montblanc (1387), Condado de Cervera (1353) y Señorío de Balaguer (1418). Los cuatro últimos vinculados a las tierras catalanas.

El título de Príncipe de Viana (creado por Carlos III en 1423 para su nieto Carlos de Trastámara) se unió a los otros cinco en 1512, tras la conquista de Navarra por parte de los Reyes Católicos.

Como es conocido, el príncipe Juan falleció sin dejar descendencia en octubre de 1497 (tenía 19 años), casi seis meses después de su boda con Margarita de Austria, por lo que su hermana Isabel recuperó la condición de heredera, que ya había ostentado antes hasta el nacimiento de su hermano.

De duque a príncipe

Bien es verdad que el título de Príncipe de Gerona se denominó inicialmente Delfín de Gerona y Duque de Gerona, sin más efectos que el reconocimiento protocolario. Y no fue hasta 1414 cuando Fernando de Trastámara otorgó el título de Príncipe de Gerona como tal a su hijo Alfonso (luego Alfonso V de Aragón), que lo recibió oficialmente dos años después, en Zaragoza, con las distinciones políticas y económicas que ello suponía.

Sin embargo, perdió relevancia con el transcurso de los años. Y llegó a convertirse en una simple denominación más de los herederos a la Corona de España.

El rey Juan Carlos con su padre, don Juan de Borbón. (Getty)
El rey Juan Carlos con su padre, don Juan de Borbón. (Getty)

Fue don Juan de Borbón y Battenberg, en el exilio, quien desempolvó este título en 1961 para su hijo Juan Carlos, junto con el de Príncipe de Viana, ante la imposibilidad de utilizar el de Príncipe de Asturias.

“Y este duque de Gerona, ¿quién es?”

De hecho, ese mismo año 1961 se produjo una curiosa anécdota en torno al uso de dicho título por parte del hijo de don Juan de Borbón, que estaba siendo educado por el franquismo, apartado de su familia y ante un futuro muy incierto.

Fue en junio de 1961, con motivo de la boda de Eduardo Kent y Caterina Worley, duques de Kent, celebrada en Londres. Gracias a los manejos de la reina Federica de Grecia, la princesa Sofía de Grecia y el hijo de los de Barcelona —como conocían a Juan Carlos de Borbón— coincidieron en el hotel Claridge de Londres… Cuando llegaron la princesa de Grecia y su hermano Constantino, mientras este gestionaba las llaves de las habitaciones, ella curioseaba la lista de invitados: “De pronto leí: ‘Duque de Gerona’. Y dije: Y este duque de Gerona, ¿quién es? Entonces, a mi espalda oí: ‘Soy yo’. ¿Esa voz? Me volví. Y era él”.

Curioso. No usó el nombre de Príncipe de Gerona, como ya aparecía en su pasaporte, sino que se camufló tras el título de Duque de Gerona, recuperando —para este evento— la denominación original, la que modificó Fernando de Trastámara.

Sabido es que de aquel encuentro, en absoluto casual, surgió el compromiso entre los jóvenes príncipes, Juan Carlos y Sofía, que se formalizaría en septiembre de ese mismo año 1961.

Constantino II de Grecia, con su hermana, Sofía, y Juan Carlos de Borbón, en 1961, cuando se anunció el compromiso. (Reuters)
Constantino II de Grecia, con su hermana, Sofía, y Juan Carlos de Borbón, en 1961, cuando se anunció el compromiso. (Reuters)

El día 12 se emitió un breve comunicado desde Lausana, que no se publica en España hasta transcurridas unas fechas, con el siguiente texto: “S.M. el rey y S.A.R. el Conde de Barcelona tienen la excepcional dicha de anunciar el feliz acontecimiento del compromiso matrimonial de sus amados hijos S.A.R. la Princesa Sofía y S.A.R. el Príncipe de Asturias, heredero de la Corona de España”.

Casi 60 años después, el rey Felipe se dispone a recuperar el peso del histórico título, ahora Princesa de Gerona. Y lo hace después de diez años de actividad de la fundación que lleva este mismo nombre, volcada en el apoyo a los jóvenes, al talento, a los valores de la sociedad del siglo XXI.

Fermín J. Urbiola

Periodista y escritor

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