El rey Juan Carlos, en su 82 cumpleaños, ni resignado ni pasota
  1. Casas Reales
Nació en Roma en 1938

El rey Juan Carlos, en su 82 cumpleaños, ni resignado ni pasota

¿Alguien puede imaginar que no escuchara el discurso de su hijo Felipe en la pasada Nochebuena? Seguro que tuvo buena noticia de sus palabras y abrazó sus intenciones

Foto: El rey Juan Carlos, en su 82 cumpleaños, ni resignado ni pasota
El rey Juan Carlos, en su 82 cumpleaños, ni resignado ni pasota

Justamente en la fecha de su 82 cumpleaños, tras residir 71 años continuados en España, después de celebrar los 50 años de su designación oficial como heredero de Franco, transcurridos 44 años desde su coronación y a cinco años y medio de su abdicación… ¿Alguien puede asegurar en serio, de verdad, que el rey Juan Carlos vive resignado, un tanto escéptico y al borde del pasotismo crónico?

Pues sí, algunos comentarios iban en esa dirección hace tan solo unas semanas, alimentados probablemente por el perfil de las noticias que más trascienden sobre su actividad, a caballo casi siempre entre cuestiones médicas y de ocio. O por las ocasiones en las que se ha ninguneado su presencia en algún acto. E incluso por aquel comentario que hizo, y que trascendió como un lamento, sobre las referencias que escuchaba sobre él en algunos eventos como si ya hubiera fallecido…

También ejerce de abuelo

Pero, de repente, ¡gran sorpresa! El abuelo hace un comentario natural, lógico, a su nieta VF… y se multiplican los titulares sobre la llamada de atención a una joven deslumbrada por el éxito de algunas estrellas de la noche.

Don Juan Carlos y Victoria Federica. (Cordon Press)
Don Juan Carlos y Victoria Federica. (Cordon Press)

A VF le recordó el abuelo, simplemente, que en la Casa del Rey está previsto informar sobre las relaciones personales antes al jefe de la Casa que a los medios de comunicación. Y punto.

Un recordatorio lógico del abuelo, que sabe lo que significa ser el depositario de los derechos dinásticos, a una de los dos nietos con los que probablemente más ha convivido, aunque solo sea por razones de edad.

Fuera de foco, familia, diversión

O sea, ni resignado ni pasota. Simplemente, fuera de foco. Retirado de la vida pública, efectivamente. Jubilado, si se entiende mejor.

Por lo tanto, dedicado más bien al cuidado de sí mismo, obedeciendo algo más a los facultativos; interesado en tratar de recuperar ciertas atenciones personales importantes, ocasionalmente poco atendidas a lo largo de tantos años; disfrutando un poco más de la familia y presto a la diversión, como antaño, como siempre.

Aunque, caramba, sí cabe pedir al rey Juan Carlos que —al menos ahora— ya vaya por la vida con cierto cuidado. Con el cuidado y el respeto que se merecen los 82 años que cumple hoy.

Y no solo porque lleva un historial de once operaciones quirúrgicas en los últimos 18 años (la última, a corazón abierto, en agosto pasado), sino también porque últimamente ha aparecido con alguna lesión ciertamente preocupante… un derrame bajo el ojo izquierdo, una considerable cicatriz en la frente…

Discurso de Nochebuena

Sin embargo, ni resignado ni pasota. Por ejemplo, ¿alguien puede imaginar que no escuchara ni valorara personalmente el discurso de su hijo en la reciente Nochebuena? Seguro que tuvo buena noticia de sus palabras; seguro que abrazó sus intenciones y, quizás, hasta se sorprendiera al comprender el propósito último del Rey de España, que ha apelado a la propia sociedad —libre y dinámica— para superar los problemas actuales y establecer de nuevo un marco de concordia.

El rey Felipe durante el discurso. (Casa Real)
El rey Felipe durante el discurso. (Casa Real)

Y llegados a este punto, en fin, es muy probable que el lector pueda y quiera imaginar —hoy y ahora— una imagen grabada en la propia retina del Rey Juan Carlos, medio siglo atrás, del café Romand, en la plaza Saint-François de Lausana, donde su padre y él hicieron las paces después de más de medio año sin hablarse, a causa precisamente de su designación como heredero de Franco…

Fueron meses muy duros para los dos, para las dos familias. Aunque la tensión venía de antes, claro. Y se mantuvo después, efectivamente. Porque el Conde de Barcelona, su padre, era el legítimo aspirante al trono de España, no su hijo.

Siempre cabe el entendimiento

Aunque lo más significativo, en el caso que nos ocupa, no se refiere tanto a derechos u oportunidades, sino a cómo volvieron a entenderse una y otra vez don Juan y su hijo, Juan Carlos.

En las navidades de 1969, después de sentirse traicionado por su propio hijo desde hacía meses, el Conde de Barcelona le dijo: “Vámonos a tomar el té tú y yo solos”… Se sentaron en la cafetería Romand. Volvieron a repetir los argumentos que tantas veces habían comentado: he hecho siempre lo que tú me has ordenado, yo estoy en España desde los diez años porque tú quisiste, la misión que me encomendaste era trabajar en España por la restauración de la monarquía…

Y don Juan se quejó de que últimamente le había desobedecido hasta llegar, incluso, a traicionarle. Y por si fuese poco, cuando fue designado sucesor, se lo comunicó por carta, “como si me notificasen una multa por tener mal aparcado el coche”.

Después de un largo tiempo de explicaciones y de silencios, don Juan Carlos dio un paso adelante en la conversación: “Papá, objetivamente yo tengo más posibilidades de reinar que tú. Pero no estoy seguro. Franco puede cambiar de actitud. Lo que sí te puedo decir es que nos necesitamos los dos. Yo desde dentro y tú desde fuera. Porque yo, dentro, estoy completamente rodeado y vigilado, y no puedo tener contactos con la oposición. Y tú, fuera, sí puedes. Y solo de esta manera podré hacer una monarquía democrática, para todos los españoles, piensen de una manera o piensen de otra. Mi padre estaba como ensimismado y no decía nada. Yo tampoco tenía más que decir. En estas, me mira, se pone de pie… Venga, prefiero creerte, ¡dame un abrazo! Y allí echamos nuestras lágrimas los dos (…) A partir de aquel té en el café Romand, mi padre fue mi mejor consejero, mi apoyo más firme… y más leal”.

Fermín J. Urbiola
Periodista y escritor
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