La trágica historia de Victoria de Hesse, la abuela 'científica' del duque de Edimburgo
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UNA ROYAL PIONERA

La trágica historia de Victoria de Hesse, la abuela 'científica' del duque de Edimburgo

Su familia la consideraba una persona brillante, además de muy práctica. Era una ávida lectora que tenía un interés inusitado por la ciencia, que además inculcó a sus hijos

placeholder Foto: Victoria de Hesse-Darmstadt, también conocida como Victoria Mountbatten, abuela del duque de Edimburgo. (Getty)
Victoria de Hesse-Darmstadt, también conocida como Victoria Mountbatten, abuela del duque de Edimburgo. (Getty)

La reciente muerte del duque de Edimburgo ha hecho que muchos medios de comunicación británicos pongan los ojos en Pamela Hicks, prima del príncipe Felipe y una de las damas de honor en su boda con la reina Isabel. El motivo es que Pamela es la única que queda viva de todos los nietos que tuvo la princesa Victoria de Hesse-Darmstadt, la abuela materna del duque de Edimburgo. Una figura que tiene una historia digna de contar, no solo por las tragedias que marcaron toda su vida, algo en común con el propio duque de Edimburgo, sino porque no era una royal al uso. Su familia la consideraba una persona brillante, además de muy práctica y una ávida lectora, un hábito que la ayudó en muchas épocas negras de su vida.

Victoria nació en 1963, siendo la hija mayor de Luis IV, el gran duque de Hesse-Darmstadt -un antiguo estado y posteriormente ducado alemán- y de Alicia del Reino Unido, tercera hija de la todopoderosa reina Victoria. Precisamente, el primer azote que le dio la vida fue a causa de la hemofilia, la enfermedad que se relaciona directamente con la monarca. En 1872, uno de los hermanos pequeños de Victoria, Federico, fue diagnosticado con esta enfermedad, lo que además causó gran conmoción en todas las casas reales de Europa: se demostraba que el trastorno era hereditario y casi todas las monarquías se habían emparentado con hijos o nietos de la reina Victoria. Federico fallecería un año después, al caer accidentalmente por una ventana y golpearse la cabeza.

placeholder Victoria, a la izquierda, con sus padres y sus hermanos en 1873. (Cordon Press)
Victoria, a la izquierda, con sus padres y sus hermanos en 1873. (Cordon Press)

La segunda tragedia llegaría cinco años después. La propia Victoria contrajo difteria y toda la familia se contagió, a excepción de su hermana Isabel. La princesa Alicia cuidó de todos los miembros de la familia, pero, cuando parecían haber superado la enfermedad, ella tuvo una recaída y murió el 14 de diciembre de 1978, curiosamente en la misma fecha que lo había hecho su padre, el príncipe Alberto, 17 años antes. Al ser Victoria la mayor, tuvo que encargarse de cuidar a sus cinco hermanos y de acompañar a su padre. Fue una época en la que se apoyó constantemente en su abuela, la reina Victoria, quien la guiaba sobre la educación y futuro de sus hermanos. Algunas de las cartas que se intercambió con ella fueron años más tarde recogidas en un libro, con prólogo de su nieta, Patricia Mountbatten.

Su matrimonio en 1884 con Luis de Battenberg, primo de su padre, favoreció dos cosas. Por un lado, pudo dar rienda suelta a su espíritu más curioso e innovador. Por otro, permitió que saliera a relucir su faceta más independiente, haciendo valer sus decisiones por encima de tradiciones. Y es que Luis IV, gran duque de Hesse, no estaba de acuerdo con el compromiso. Primero, porque Luis de Battenberg, quien servía como oficial en la Marina Real -en la que años después haría lo propio el duque de Edimburgo-, no tenía una fortuna muy abultada, más bien todo lo contrario. Segundo, porque desde que muriera la princesa Alicia, Victoria era su mayor compañía y el casarse con un marino la alejaría de él, puesto que tendría que trasladarse a Gran Bretaña. Pero ella no hizo caso a las reticencias paternas y sí a su corazón.

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Victoria y Luis, con sus dos hijas mayores en 1889. (Imagen de dominio público)

Vivió una época muy feliz, superando cambios de país y ciertas dificultades, más relacionadas con la política y la carrera de su marido. Pero llegó la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa y las tragedias volvieron a golpear a la familia, ya que dos de sus hermanas se habían casado con miembros de la familia real rusa, que tuvo un desgraciado final. Isabel, casada con el gran duque Sergio Alexandrovich y Alix, casada con el zar Nicolás II, fueron asesinadas en 1918 con toda la familia. Victoria nunca pudo recuperar, mientras vivió, el cuerpo de Alix, conocida como Alejandra Fiódorovna, a la que ella misma había advertido sobre Rasputín. El de Isabel, tras muchos viajes y trámites burocráticos, pudo enterrarlo tres años más tarde en Jerusalén, casualmente el mismo año que murió su esposo, al que sobrevivió casi tres décadas.

Ya viuda, volvió a ver cómo la vida le golpeaba. Su hermano Ernesto murió en 1937, poco antes del accidente de avión que costó la vida de Cecilia, la hermana del duque de Edimburgo y dos de sus hijos, nieta y bisnietos de Victoria. Una de las hijas de Cecilia, que no iba en el avión, fallecería 18 meses después de meningitis. Pero es que además, entre una y otra, Victoria tuvo que despedir a uno de sus hijos, Jorge, que murió de cáncer de huesos.

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Victoria, en 1878. (Retrato de Alexander Bassano - National Portrait Gallery)

Pero quizá lo más interesante de la vida de Victoria de Hesse-Darmstadt, princesa de Battenberg y marquesa de Milford Haven, son sus inquietudes por áreas, como la ciencia o la geología, en las que, en la época, muy pocas royals tenían interés. Ella misma educó a todos sus hijos en casa y les hizo interesarse por nuevas ideas e inventos. Además, dibujó un detallado mapa geológico de Malta, donde vivió unos años, y participó en diversas excavaciones arqueológicas. Su interés por la lectura, que antes mencionábamos, quiso plasmarlo en un meticuloso registro con todos los títulos que habían pasado por sus manos y que reflejaban una gran diversidad de intereses, incluida la filosofía socialista.

Ella fue la responsable también de la educación de su hijo Luis, posteriormente lord Mountbatten, ​con horarios para cada asignatura y materia, como él mismo contaría años más tarde, ya convertido en una figura política e institucional muy importante en Reino Unido: "Era una enciclopedia ambulante. A lo largo de su vida almacenó conocimientos de toda clase de materias, tenía el gran don de ser capaz de hacerlo todo interesante cuando me enseñaba. Me enseñó a disfrutar del trabajo duro y a ser minucioso. Era expresiva y de mente abierta en un grado bastante inusual en los miembros de la familia real. Asimismo, estaba completamente libre de prejuicios sobre política, raza y cosas de esa clase". ​Victoria de Hesse también era una persona muy atrevida, que incluso voló en un dirigible zepelín en 1906 y más tarde en un biplano: "Sabía que no estaba hecho para llevar a pasajeros y nos colocamos firmemente sujetos en un pequeño taburete situado detrás del piloto".

placeholder Lord Mountbatten, con su mujer, el príncipe Carlos y la princesa Ana en 1954. (Getty)
Lord Mountbatten, con su mujer, el príncipe Carlos y la princesa Ana en 1954. (Getty)

Y Victoria quiso dejar un legado en forma de memorias, que se conservan hoy en día en el archivo Mountbatten de la Universidad de Southampton y se han convertido en una fuente documental muy interesante para los historiadores. La princesa falleció en 1950 de bronquitis, ya que era fumadora empedernida desde los 16 años. Tiempo suficiente para ver a su hija Luisa casada con Gustavo Adolfo, heredero del trono de Suecia, y a su nieto Felipe casado con la que sería, cinco años después, reina de Inglaterra.

Hacia el final de su vida y en cartas dirigidas a su hijo, escribió su propio epitafio, en el que reflejó claramente su personalidad: "​Lo que vivirá a través de la historia es el trabajo bien hecho por las personas y eso no tiene nada que ver con el rango o el título. Nunca pensé que llegaría a ser conocida únicamente como tu madre. Eres tan conocido ahora y nadie sabe de mí, y eso no me agrada". ​

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