La reina Isabel II dice "no" a luchar contra el cambio climático: la polémica
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La reina Isabel II dice "no" a luchar contra el cambio climático: la polémica

Gracias a las presiones de sus abogados al Gobierno escocés, la monarca está exenta de aplicar una medida clave para la lucha contra la emergencia climática

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La reina Isabel, en una imagen reciente. (Reuters)

Una vez más, hay que hablar de los privilegios de la realeza. Porque la frase tan comentada del rey Juan Carlos en aquel discurso de Navidad, "todos somos iguales ante la ley", tiene evidentes excepciones. Y en este caso la beneficiada ha sido la reina Isabel II, que se ha opuesto a aplicar en sus propiedades escocesas -entre otras, Balmoral, donde ya se encuentra- una medida clave en la lucha contra el cambio climático. Así que el Gobierno escocés, que aprobaba la ley hace unos meses, no dudó en hacer una excepción con la monarca para poder aprobar esta normativa, pero sin que a ella le afectara.

Una decisión salomónica que tenía a ambas partes contentas y que se había conseguido pasar de puntillas por los medios. Hasta que ha salido a la luz que la reina Isabel no está obligada a aplicarla en sus terrenos. Por eso, la polémica no se ha hecho esperar, ya que además no es la primera vez que utiliza su estatus, título y papel para estar libre de las leyes que aplica el Gobierno. La última, hace unos meses, cuando 'The Guardian' publicó que, también a través de sus abogados, había presionado al Gobierno para que cambiara la ley que le permitía no desvelar su fortuna.

placeholder La reina Isabel, en una imagen de archivo. (Reuters)
La reina Isabel, en una imagen de archivo. (Reuters)

Además, el hecho de que varios miembros de su familia se hayan convertido en adalides contra el cambio climático tampoco la deja en muy buen lugar, ya que parece que su postura pública de defender el medioambiente no es coherente con sus decisiones privadas. Y para muestra, su negativa a aplicar esta ley en sus propiedades. El proyecto, que se debatió en febrero en el Parlamento escocés, impulsaba la construcción de tuberías para calentar hogares y negocios usando energías renovables, lo que ayudaría a reducir las emisiones, reducir la pobreza energética y crear empleos verdes. Pero para eso se obligaba a algunos propietarios a vender a empresas y entidades públicas los terrenos que se les requirieran.

Y, claro, el plan entronca directamente con los intereses personales de la reina Isabel, que es la mayor terrateniente de Escocia. Por tanto, y por lógica, iba a ser la propietaria más afectada por esta ley, algo a lo que no estaba dispuesta. Ahora bien, ¿por qué ha podido la reina Isabel acceder a esta ley antes de que esté aprobada? Pues por otro de sus privilegios como monarca, uno de esos arcaicos y que existe desde hace siglos, pero que a nadie le molesta y no parece que se vaya a cambiar: desde el siglo XVIII, existe un procedimiento parlamentario llamado el 'consentimiento de la Reina', que da al monarca una visión anticipada de la legislación.

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La reina Isabel, en una imagen reciente. (Reuters)

Así, los abogados de la reina Isabel pudieron intervenir en el proceso parlamentario, expresando su 'preocupación' porque esta ley afectaba directamente a los intereses de la monarca. Finalmente, dio su aprobación a la ley, tal y como el entonces ministro de Energía, Paul Wheelhouse, registró en el Parlamento. Pero también registró una enmienda para sacar de la ley a las tierras que son propiedad privada de Isabel II, evitando así que se viera obligada a vender terrenos a empresas y entidades públicas para permitir la construcción de los gasoductos de energía verde.

Por supuesto, el debate en el Parlamento fue encendido, ya que varios partidos políticos no defendían que, ante un asunto tan importante como la emergencia climática, se tuviera que hacer una excepción con Isabel II. El ministro aclaraba entonces que la enmienda era necesaria para que la ley siguiera adelante, pero sin aclarar que se había aplicado por las presiones que ejercieron los abogados de Buckingham. La conclusión entonces era que la Corona está muy a favor de luchar contra el cambio climático, pero sin que afecte a sus intereses privados.

Hay que recordar que tanto el príncipe Guillermo como el príncipe Carlos o Meghan Markle y el príncipe Harry se han erigido en abanderados para frenar la emergencia climática. Por ejemplo, uno de los grandes proyectos del duque de Cambridge ha sido el Earthshot Prize, que premiará en octubre a las mejores iniciativas mundiales para trabajar en favor de acabar con el cambio climático. Y, sin ir muy lejos, los Sussex se han cansado de defender el medioambiente. Aunque, eso sí, también ellos han aplicado ese 'preservar el medioambiente sí, pero sin que me afecte', ya que en su momento no tuvieron ningún problema en volar en avión privado, con las consiguientes críticas por su incoherencia.

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