Alberto de Mónaco y la herencia millonaria que tuvo que devolver
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EL PRÍNCIPE RICO

Alberto de Mónaco y la herencia millonaria que tuvo que devolver

La fortuna de Alberto de Mónaco podría haber aumentado en 3,5 millones de euros si los tribunales hubieran fallado a su favor en el litigio por un testamento

Foto: El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)

Más frentes abiertos para Alberto de Mónaco. A los insistentes rumores sobre una crisis en su matrimonio con Charlène se suma ahora una información que acaba de desvelarse y que lo sitúa en el centro de una batalla legal por el testamento de un rico pensionista estadounidense, que podría haber incrementado su ya abultada fortuna. Porque Alberto de Mónaco estuvo a punto de recibir una herencia millonaria, pero tuvo que devolverla. La historia es muy curiosa y aún no tiene su final escrito: el próximo 9 de septiembre, los tribunales franceses decidirán cómo acaba.

No es precisamente un caso reciente, pero ha sido ahora, con la proximidad del juicio definitivo, cuando la historia ha salido a la luz. Nos situamos en 2011, cuando Kellog Smith, un pensionista estadounidense sin ningún vínculo con el príncipe Alberto, fallece sin dejar herederos. En 1999, se había casado con una profesora de yoga de nacionalidad italiana de origen humilde. Pero la pareja se separaba años más tarde, después de que Smith intentara suicidarse. Aunque sobrevivió, le quedaron secuelas y su salud mental se vio resentida, hasta el punto de tener que estar bajo tutela. Se separaron, pero nunca completaron los trámites del divorcio, por lo que ella a efectos oficiales sigue siendo su esposa.

placeholder El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)

Al morir en 2011, un primo del príncipe Alberto, notario de profesión, desveló un testamento supuestamente escrito a mano por el fallecido y en el que revocaba cualquier testamento anterior y nombraba al soberano como legatario universal. Al parecer, aunque nos pueda parecer extraño, según ha explicado el abogado de Alberto a un medio francés, es una práctica habitual: "Sucede con bastante frecuencia que personas sin herederos legan su fortuna al príncipe Alberto, que dona el dinero a las fundaciones". No se sabe si esta era la intención del fallecido, pero el testamento -que casualmente firmaba el primo del soberano monegasco- dejaba claro cuál quería que fuera el destino de su dinero.

Lógicamente, la primera sorprendida fue Isabella Smith, la viuda, que creía ser la única heredera de la fortuna de 3,5 millones de euros. Y no tardó en reclamar lo que consideraba suyo, después de descubrir una supuesta carta de despedida que su marido había escrito antes del intento de suicidio: "Que yo sepa, no dejo ningún testamento de carácter legal (...). Desearía que toda mi herencia, dinero y propiedades pudieran distribuirse, atribuyéndose un tercio a mi esposa y el resto a instituciones benéficas honestas en Mónaco o en cualquier otro lugar" , escribió supuestamente Kellog Smith en su misiva.

placeholder El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (EFE)

La batalla legal empezó en 2012, cuando la corte de Mónaco falló a favor del príncipe Alberto. Una decisión que se tomó a pesar de los intentos de la viuda por obtener su parte, ofreciendo incluso el 15% de su herencia a la Fundación Princesa Charlène. No lo consiguió en esa ocasión, pero sí tuvo suerte más tarde. En un segundo juicio en el Tribunal de Alta Instancia de París, se validaba el segundo documento encontrado, es decir, el que reconocía a la viuda como heredera. Así que Alberto de Mónaco tuvo que pagarle la totalidad de la herencia, además de 100.000 en concepto de daños.

Y como decíamos, aún no se ha terminado el litigio, ya que Isabella Smith todavía no ha recuperado el apartamento que pertenecía a su esposo fallecido, situado en el distrito 16 de París, así como el acceso a los fondos en poder del banco. Dos puntos que se solucionarán en el Tribunal de Apelación de la capital francesa el 9 de septiembre y en los que ya no estará inmiscuido -para su tranquilidad- el príncipe Alberto.

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