Alberto II de Mónaco, mucho más que un príncipe: su cambio faraónico del principado
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EL PRÍNCIPE POLÍTICO

Alberto II de Mónaco, mucho más que un príncipe: su cambio faraónico del principado

Varios expertos opinan sobre este papel de empresario que lleva a cabo el príncipe Alberto en Mónaco y que está transformando la ciudad

Foto: Alberto II de Mónaco. (EFE)
Alberto II de Mónaco. (EFE)

Mónaco está transformando, poco a poco, su aspecto. El pasado viernes 2 de julio, el Príncipe Alberto II inauguró el nuevo puerto Cala del Forte junto sus dos hijos y su sobrina, Camille Gottlieb, en Ventimiglia, a tan solo 20 minutos de Mónaco. El puerto “crea muchas posibilidades de futuro. Un futuro de desarrollo, no solo en términos de navegación y acogida de embarcaciones en el puerto de Cala del Forte, sino también de perspectivas laborales, así como de desarrollo social y económico para Ventimiglia y el resto de la región”, explicó, asegurando en un discurso más propio de un político que de un Príncipe, que con este proyecto, todos ganaban.

Foto: El príncipe Harry y Alberto de Mónaco, en un partido de rugby. (Gtres)

Alberto II parece dispuesto a sacarle el máximo provecho a un principado que ofrece todos los lujos, el clima y el paisaje perfectos para multitud de adinerados a lo que Mónaco se les empieza a quedar pequeño.

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Alberto II de Mónaco en una imagen de archivo. (EFE)

En este sentido, el Príncipe ha impulsado megaproyectos faraónicos como el de una gran extensión nueva sobre el mar. Una playa con un paseo marítimo de diseño con pérgola fotovoltaica, energía del mar para calefacción y refrigeración, estaciones de carga eléctrica, carril bici y rompeolas para proteger la costa, están ya dibujando sobre el mapa de la ciudad un nuevo distrito ecológico con una gran isla flotante ideada por el afamado arquitecto Renzo Piano, con la que Mónaco gana terreno robándoselo al mar.

En la ciudad, este doble papel de Alberto II, como Príncipe y como político impulsor de la economía, parece tener buena acogida. Esta es la impresión que tiene sobre el asunto, el Dr. Cav. Luigi Mattera, fundador de la marca y revista ‘Royal Mónaco’ a quien no le extraña esta iniciativa constructora del rey, heredada de su padre: “El príncipe Alberto de Mónaco ha heredado de su padre, el príncipe Rainiero, además de su título, el de "Príncipe constructor" y, de hecho, la imagen territorial del Principado de Mónaco, en esta perspectiva empresarial, ha hecho visible la realización de importantes y tecnológicamente avanzadas obras que, con estudiada elegancia, se han incrementado, no solo hacia arriba, con el número de nuevos edificios, sino también con la reciente ampliación sobre el mar, hacia la superficie de Mónaco. Es un singular ejemplo de "especulación" territorial en la que, en la superficie, el respeto a la salud pública siempre ha sido una prioridad, junto con la facilitación del recorrido urbano y, en el subsuelo, la construcción de aparcamientos. Estas son mis impresiones desde que tuve el placer de residir en el Principado allá por 1975, cuando acababan de comenzar las obras que daban la apariencia de un mini Manathan en la zona de "Larvotto".

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Alberto y Charlène de Mónaco en una imagen de archivo. (Reuters)

También la periodista y escritora de María Eugenia Yagüe, autora del libro ‘Los Grimaldi’, apunta a ese espíritu empresarial que la familia posee: “Su padre ya apoyó grandes proyectos. Su padre ya le ganó metros y metros cuadrados al mar con los que Mónaco no sería lo que es hoy. Ese terreno ganado al mar supuso ya entonces mucho dinero pero también un impulso enorme del principado. No veo gran diferencia con su hijo. Son iniciativas habituales en ellos y además es lo que les corresponde. Mónaco es un lugar muy especial. Otras Casas Reales son monarquías parlamentarias que no pueden hacer lo que quieran. Es evidente que aquí es impensable ver a Felipe de Borbón promoviendo un puerto artificial. Son monarquías que no tienen nada que ver con la de Mónaco. Alberto de Mónaco es dueño de la Sociedad de Baños de Mar (Sociéte des Bains de Mer), del casino y de muchísimos negocios. Ellos son dueños y promotores millonarios de Montecarlo y se comportan, como es natural, como empresarios. Es un negocio con el que, sí, se enriquecen, pero también hacen más rico a su país”.

Amadeo-Martín Rey y Cabieses, es doctor en Historia, profesor de Dinastías Reales en la Universidad Rey Juan Carlos, académico de número de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Como gran conocedor de los Grimaldi, Sobre el apoyo de Alberto II a los proyectos millonarios que están transformando el principado nos explica que "el Principado de Mónaco es un superviviente. Se trata de un estado que a lo largo de su historia ha estado bajo la influencia o protección de España y de Francia y que, a pesar de muchas vicisitudes, incluyendo problemas sucesorios complejos, ha sobrevivido y ha adquirido una gran importancia económica. Lo exiguo de su territorio ha obligado, por una parte, a la construcción en altura y, por otra, el ganar terreno al mar, algo que ya Rainiero III realizó en su día. El ganar terreno al mar facilita la creación de nuevo terreno urbanizable, lo que supone para el Principado una fuente enorme de ingresos. Ya en 2007 y 2008 se planteó el proyecto de ganar unos 350.000 metros cuadrados al mar, lo que es mucho si se considera que el territorio total del Principado es de unos 2 kms cuadrados. La crisis paralizó el proyecto que se retomó en 2013. La colaboración público-privada dará empuje al mismo".

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Alberto II de Mónaco. (Reuters)

En cuanto a la construcción de la isla artificial de Le Portier, Amadeo-Martín Rey y Cabieses está convencido de que "es un acierto, máxime cuando se basa no solo en una ampliación del territorio sino en hacerlo con respeto al entorno ecológico".

Nuestro experto explica que "la figura de Alberto II como príncipe soberano y como político se basa en primer lugar en las competencias que la constitución monegasca le otorga, ya que esa carta magna prevé que el monarca posee la mayor parte del poder ejecutivo. Por otra parte, es tradición en la familia soberana monegasca la implicación directa de sus monarcas en en el desarrollo económico del principado. Este es sólo un ejemplo de esa implicación. En otros países también los monarcas actúan de embajadores y de facilitadores de actividades económicas que pueden favorecer a sus respectivas naciones".

¿Cómo reciben los ciudadnos de Mónaco todas estas iniciativas empresariales impulsadas por Alberto II? Amadeo-Martín Rey y Cabieses tiene la impresión de que, "si bien críticas puede haber, como las hay en muchos proyectos en todo ámbito y lugar, el ciudadano de Mónaco creo que estará satisfecho de que su país incremente su territorio y su poder económico".

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