Rainiero de Mónaco: los datos más curiosos de su vida en el 15º aniversario de su muerte
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Rainiero de Mónaco: los datos más curiosos de su vida en el 15º aniversario de su muerte

Este lunes se cumplen 15 años de la muerte de Rainiero de Mónaco. Un príncipe que tomó el relevo de su abuelo, Luis II, en 1949

placeholder Foto: El príncipe Rainiero, en 2004. (Getty)
El príncipe Rainiero, en 2004. (Getty)

Este lunes se cumplen 15 años de la muerte de Rainiero de Mónaco. Un príncipe que tomó el relevo de su abuelo, Luis II, en 1949, cuando asumió el trono sin llegar a los 30 años, después de la renuncia de su madre, la princesa Carlota. Como la mayoría de los royals europeos, sirvió en el ejército, participando en la Segunda Guerra Mundial, y realizó sus estudios fuera de su país, viajando del Reino Unido a Francia para completar su educación.

Su nombre daba la vuelta al mundo cuando conquistó a una estrella de Hollywood, Grace Kelly, que puso entonces sus funciones reales por delante de su carrera y se dedicó desde su boda a las labores de representación del Principado y a criar a sus tres hijos. La muerte de Rainiero, el 6 de abril de 2005, trajo a la memoria a la familia Grimaldi la tragedia vivida en 1982, cuando la princesa Grace fallecía en un accidente de automóvil. Un drama del que ni Rainiero ni su corazón se sobrepusieron, maltrechos ambos desde entonces. Un príncipe que se convirtió en portada de revistas del corazón y cuya vida ha tenido muchos aspectos interesantes, eclipsados por su matrimonio.

1. El príncipe 'no legítimo'

El suyo es un caso único en las casas reales contemporáneas. Su madre, Carlota Grimaldi, pasó de ser hija ilegítima a princesa. Su abuelo, Luis II, no tuvo descendencia con su esposa, la princesa Ghislaine, por lo que el Gobierno francés se mostró proclive a que Luis reconociese como suya a la hija que nació de la relación extramatrimonial que mantuvo con Marie Juliette Louvet. En 1919, Carlota se convirtió en princesa heredera de Mónaco y recibió el título de duquesa de Valentinois. Una medida con la que se salvó no solo el futuro de la familia Grimaldi en el trono, sino también el futuro del principado, puesto que está estipulado que, de no haber descendencia, Mónaco pierde su independencia y pasa a formar parte de Francia.

2. La dote de la familia Kelly

Rainiero y Grace Kelly se conocieron en 1955 y se casaron cuando apenas había pasado un año. La actriz de Hollywood, que ya contaba con un premio Oscar en su haber, tuvo que lidiar con una oposición con la que no contaba, la de sus padres, ya que al principio se negaron a pagar la dote que correspondía, a pesar de ser algo bastante anacrónico. La familia Kelly gozaba de una buena posición económica por los exitosos negocios del padre, pero la cantidad era bastante alta para los cánones no royal: "Mi hija no tiene que pagarle a ningún hombre para que se case con ella".

placeholder El príncipe Rainiero y Grace Kelly, en 1965. (Getty)
El príncipe Rainiero y Grace Kelly, en 1965. (Getty)

3. Convertido en 'friegaplatos' por amor

Como se revela en el libro 'Grace Kelly: Hollywood Dream Girl', la actriz hizo que Rainiero se mantuviera cerca del suelo durante su noviazgo, obligándole a hacer algunas tareas cotidianas de la casa, como fregar los platos cuando acudieron invitados a cenar a la casa de Lizanne, la hermana de Grace: "Creo que estuvo un poco sorprendido cuando nos conoció, pero encajó perfectamente en la familia".

4. La amistad con Aristóteles Onassis

El naviero griego estaba considerado el hombre más rico del mundo y su asociación con Rainiero -monarca y considerado también un auténtico hombre de negocios- y la gestión de propiedades, inversiones y acciones hizo que Mónaco se convirtiera en el paraíso turístico, fiscal y financiero que es hoy. Aunque eran muy amigos, no faltaron los problemas entre ellos a cuenta del control de la compañía que operaba las operaciones de juego -quizá el mayor activo del principado- y los hoteles de cinco estrellas de la Roca. Una amistad que acaba en los juzgados en 1964, con una sentencia a favor del monegasco.

5. Las otras actrices de su vida

Precisamente por esta amistad y alentado por el magnate griego, el objetivo 'hollywoodiense' de Raniero antes Grace Kelly fue otro: nada menos que Marilyn Monroe. Rainiero daba entonces la imagen de un príncipe playboy, atractivo y muy rico. Pero parece que la rubia más famosa del cine de los 60 no estaba por la labor e hizo que el príncipe se rindiera. Una decisión que, de no haberse dado, hubiera cambiado por completo a la familia Grimaldi que hoy conocemos. Pero además, antes de salir con Grace Kelly, Rainiero tuvo un noviazgo con la también actriz Gisèle Pascal, de nacionalidad francesa y que no era muy del gusto del principado.

placeholder El príncipe Rainiero, en Mallorca en 1961. (Getty)
El príncipe Rainiero, en Mallorca en 1961. (Getty)

6. El príncipe multimillonario

Raniero se convirtió en un gran hombre de negocios en un ubérrimo principado, sostenido por las inversiones inmobiliarias, las actividades financieras derivadas de las ventajas fiscales y la actividad de la Sociedad de Baños del Mediterráneo, fundada por su antepasado, Carlos Grimaldi. Esta empresa, de la que la familia Grimaldi tiene el 70%, explota los casinos, hoteles y otras instalaciones turísticas del principado, además de gestionar asuntos inmobiliarios. Con estos datos, no debe sorprender que, a su fallecimiento, su fortuna personal se estimara entre 1.800 y 2.000 millones de euros.

7. El suegro exigente

Sin duda, el gran dolor del príncipe Rainiero han sido las relaciones amorosas de sus hijos, principalmente de las chicas, Carolina y Estefanía, que le dieron más de un disgusto. El primero, la boda de su hija mayor con el playboy francés Philippe Junot. Se cuenta incluso que, el día de la boda, al recibir la enhorabuena de sus invitados, el príncipe contestaba con un irónico "mejor dadme el pésame".

Y la vida de Estefanía ha sido aún más polémica. Además de que nunca aceptó de muy buen grado a Daniel Ducruet en la familia, su boda con el portugués Adans Peres le enfadó especialmente. No solo le cortó el acceso a su fortuna, estimada en 2.000 millones de euros, sino que retiró a sus dos hijos mayores de la línea de sucesión, ya que Camille, nacida sin que sus padres pasaran por el altar, ni siquiera está. Todo volvió a la normalidad cuando se divorció del portugués, en 2003. Eso sí, parece que Rainiero sí hizo la vista gorda con las relaciones amorosas del príncipe Alberto, que tiene reconocidos a dos hijos ilegítimos, algo que hizo tras la muerte de su padre.

placeholder Rainiero, junto a sus tres hijos en 2003. (Getty)
Rainiero, junto a sus tres hijos en 2003. (Getty)

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