Por qué Alberto no echará de menos el 40% de su sueldo: la fortuna de los Grimaldi
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Por qué Alberto no echará de menos el 40% de su sueldo: la fortuna de los Grimaldi

El príncipe monesgaco ha anunciado que va a cobrar 5 millones menos de su asignación para ayudar a reducir los gastos de cara a superar la crisis económica que también va a afectar al principado

Foto: Alberto de Mónaco, junto a Carolina y Charlène. (Reuters)
Alberto de Mónaco, junto a Carolina y Charlène. (Reuters)

Este martes, el príncipe Alberto anunciaba vía comunicado que ha decidido rebajar la asignación que percibe anualmente, ajustándose así a la política de reducción de gastos que ha impuesto el Gobierno de Mónaco para paliar los efectos de la crisis económica que va a provocar el coronavirus. Una medida que ha sido aplaudida en general, pero no han faltado aquellos que han apuntado -no sin razón- que está muy bien tomar ese tipo de decisiones cuando hablamos de un sueldo de 13,2 millones de euros al año, y que ahora se quedan en 8. Y es que a muchos les cuesta creer que el príncipe Alberto vaya a notar esta reducción del 40%.

Y es que, además de esa asignación, hay que contar con la fortuna del actual soberano, de la que no se saben los datos exactos, dado el hermetismo que tanto su padre, el príncipe Rainiero, como el resto de la familia Grimaldi han aplicado siempre a sus asuntos financieros. Una estimación publicada tras la muerte del monarca, en 2005, apuntaba a que estaría entre los 1.800 y 2.000 millones de euros. Cierto es que ese total estaría ahora repartido el menos en tres partes, correspondientes a cada uno de sus tres hijos, pero aun así, al príncipe Alberto le siguen quedando muchísimos millones en su cuenta corriente.

El príncipe Alberto, junto a sus dos hermanas y su sobrina, Camille Gottlieb. (Reuters)
El príncipe Alberto, junto a sus dos hermanas y su sobrina, Camille Gottlieb. (Reuters)

Para entender por qué un soberano puede ser multimillonario, hay que tener en cuenta una clave. Rainiero gestionó el país como si fuera una gran empresa en lugar de una nación, invirtiendo él mismo en construcciones y un buen número de negocios. Una estrategia que comenzaba en 1949, cuando asumió el trono de un territorio de apenas 2 kilómetros cuadrados y en plena decadencia que dependía de Francia casi en su totalidad. El nuevo monarca se puso como objetivo convertir La Roca en un lugar próspero, algo que no tardó mucho tiempo en conseguir, dada la enorme inversión que hizo su amigo Aristóteles Onassis en el país en 1951 y su posterior matrimonio con Grace Kelly. También por las ventajas fiscales que aún hoy se aplican, Mónaco se convirtió entonces en la atracción de grandes fortunas, un estatus que mantiene.

De hecho, este pequeño Estado funciona como una empresa hasta tal punto que en Mónaco no se habla de producto interior bruto, sino de facturación, que es de más de 7.000 millones de euros al año. Esto no tendría nada que ver con la fortuna de los Grimaldi si no fuera porque ellos mismos son accionistas de la SBM, la sociedad fundada en 1863 por Carlos III para gestionar las ganancias del casino de Montercarlo, su mayor fuente de ingresos por aquel entonces, y que luego se amplió a hoteles y restaurantes, uno de los puntales de su economía. Rainiero compró un 3% de las acciones en los 60 y, aunque se desconoce si adquirió más en años posteriores, con ellas ya se llevaba anualmente un buen pellizco de las ganancias que genera la SBM, que son muchos miles de millones anuales.

Rainiero, junto a sus tres hijos en 2003. (Getty)
Rainiero, junto a sus tres hijos en 2003. (Getty)

Rainiero mantuvo el espíritu inversor casi hasta el final. En 1996, invirtió 3 millones de euros en la compañía de vuelos Air Littoral Riviera, que fue comprada posteriormente por Swissair, haciendo que esta inversión se multiplicara y con ello la cuenta corriente del príncipe. Algo a lo que también ayudaba su asignación anual, de 18 millones de euros, o sus diferentes propiedades inmobiliarias. Aunque se sospecha que hay bastantes más en posesión de los Grimaldi, algunas de las que se conocen son el castillo de Marchais, que heredó de su abuelo, la finca Roc Agel o un apartamento de 1.000 metros cuadrados en el edificio Belle Epoque, situado en la zona más exclusiva del principado y que estuvo alquilando por 50.000 euros mensuales hasta que se quemó en un incendio.

Así, Alberto, Carolina y Estefanía son los herederos de una enorme fortuna gracias a la visión empresarial del príncipe Rainiero, quien a pesar de ser uno de los monarcas más ricos, nunca llegó a aparecer en la lista Forbes. La publicación nunca hubiera podido ofrecer una cifra exacta de sus cuentas, sobre las que siempre se ha aplicado un total hermetismo y alrededor de las que siempre ha habido sospechas de poca transparencia.

El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (Reuters)
El príncipe Alberto, en una imagen de archivo. (Reuters)

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