Máxima de Holanda y el incidente por el que tiene que llevar la mano vendada
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Máxima de Holanda y el incidente por el que tiene que llevar la mano vendada

La reina Máxima ha aparecido en el acto de este jueves con la mano vendada, y el Gobierno holandés ha contado a qué se debe

Foto: Máxima de Holanda, en su acto de este jueves. (CP)
Máxima de Holanda, en su acto de este jueves. (CP)

Desde que volvió de sus vacaciones veraniegas en Grecia, Máxima de Holanda sigue con su imparable agenda. Este jueves le ha tocado asistir a la inauguración de la supercomputadora Snellius, una herramienta para la comunidad científica que ofrece cálculos diez veces más rápidos que su predecesora. Para este acto tan tecnólogico, la argentina ha lucido un conjunto de Natan que ya le conocíamos, aunque esta vez su look ha quedado en un segundo plano. Y es que los fotógrafos y periodistas que siguen a la reina no han tardado en advertir que esta llevaba la mano derecha vendada.

Desde el RVD, el Gobierno holandés, han querido aclarar qué le ha pasado a Máxima y el porqué de ese vendaje. Según han contado, la reina se hizo daño en la muñeca en verano y estos últimos días estaba teniendo molestias, así que tras visitar al médico le revelaron que tiene una fractura, por lo que tendrá que llevar la mano inmovilizada durante un par de semanas. Preguntados por cómo se lastimó la mano, desde el RVD no han querido dar más detalles, simplemente que ella se encuentra bien y seguirá con su agenda sin problemas.

placeholder Máxima de Holanda, con la mano vendada. (CP)
Máxima de Holanda, con la mano vendada. (CP)

Lo que más ha llamado la atención a los medios del país es que justamente el miércoles la reina también tenía un acto. Máxima estuvo visitando la Casa de la Cultura de Groningen y, si analizamos esas imágenes, la vemos con la mano sin vendar, por lo que se asume que fue ayer por la tarde, tras el compromiso oficial, cuando la reina fue al médico y le vieron la pequeña fractura.

Del look elegido hay poco o nada bueno que decir. La reina ha recuperado un dos piezas de Natan, su firma de ropa favorita, en rosa empolvado formado por pantalones de tiro alto, bajo acampanado y cinturón incorporado terminado en lazo -la chaqueta a juego la llevaba en la mano-, y una blusa de gasa con una franja de malla, mangas transparentes y volantes en los puños. Un estilismo ya de por sí recargado que Máxima ha combinado con unos salones nude con tacón ancho y lazada, cartera de mano a juego y guantes de piel. ¿Lo mejor? La diadema de pétalos, una pieza bucólica muy favorecedora de la sombrerera belga Fabienne Delvigne, y los pendientes de piedras preciosas.

placeholder Máxima, en inauguración de la supercomputadora Snellius. (CP)
Máxima, en inauguración de la supercomputadora Snellius. (CP)

El miércoles, durante la visita a la Casa de la Cultura de Groningen, Máxima no llevaba la venda, pero sí un look más favorecedor. La argentina optó por un vestido de la firma griega Zeus and Dione, de la que, por cierto, es muy fan la reina Sofía. Un diseño de tonos otoñales con rayas verticales que combinó con un cinturón de Max Mara, salones de ante camel de Gianvito Rossi, maxipamela de rafia de Fabienne Delvigne y unos maravillosos pendientes de Ole Lynggaard valorados en nada más y nada menos que 11.000 euros.

placeholder Máxima, en Groningen el miércoles. (CP)
Máxima, en Groningen el miércoles. (CP)
Máxima de Holanda
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