Segundo en la línea de sucesión al trono y, por tanto, futuro rey. Pero de momento, es solo un adolescente con las inquietudes propias de su edad. El nuevo retrato del príncipe George por sus 12 años, con el que sus padres han roto un patrón, nos muestra cuánto ha crecido y cómo ha dejado de ser un niño.
Los príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton, no han fallado a esa costumbre de facilitar una nueva imagen de sus hijos en cada fecha señalada, si bien es cierto que desde hace un tiempo la publican cuando ellos deciden y sin tener en cuenta las necesidades de la prensa escrita, en una especie de represalia por las críticas que recibieron tras la comentada imagen por el Día de la Madre que la princesa editó.
Lo que también ha cambiado es que en esta ocasión no es Kate Middleton la que se ha puesto tras la cámara, sino que el retrato está realizado por un fotógrafo profesional, Josh Sinner, a diferencia del último cumpleaños de Charlotte o los 11 años del propio George. Los Gales rompieron el patrón el pasado abril para celebrar el cumpleaños de su hijo pequeño, Louis, pero hasta entonces solía ser Kate la que estaba tras el objetivo.
"Feliz 12º cumpleaños al príncipe George", reza el escueto texto que acompaña a la fotografía. No viene firmado, además, por sus padres, algo que sí se suele hacer cuando se trata de mensajes más personales y que los Gales quiere que se sepa que escriben ellos mismos. El lanzamiento del nuevo retrato del príncipe George coincide con las noticias sobre las vacaciones familiares, con varios diarios helenos situándolos en Grecia.
Vemos en la imagen que al príncipe George también le gusta ese estilo asociado a la campiña inglesa, con un look de chaleco y camisa de cuadros, que podríamos ver perfectamente en su padre, el príncipe Guillermo. Destaca en su posado una pulsera confeccionada con hilo blanco y azul, quizá uno de esos accesorios a los que su hermana, la princesa Charlotte, es tan aficionada y hace para toda la familia.
Y, como muchas de las imágenes familiares que hemos tenido de los pequeños a lo largo de los años, está tomada en Norfolk, un lugar muy especial para los príncipes de Gales. En este condado histórico, situado en el este de Inglaterra, está situada la finca de Sandringham y, dentro de este, Anmer Hall, la residencia de campo de la pareja y donde pasan frecuentes temporadas.
Los dos hermanos George y Charlotte, en la final de Wimbledon. (Reuters)
Este refugio fue el regalo de bodas que la reina Isabel II hizo a la pareja en 2011, tras convertirse en marido y mujer. Allí vivieron durante varios años, especialmente entre 2015 y 2017, cuando el príncipe trabajaba como piloto de ambulancia aérea en East Anglia y siguen pasando buena parte del año, ya que ofrece a la familia una vida más discreta y normalizada que aporta la privacidad que quieren para sus tres hijos.
Eso sí, aunque Anmer Hall es un lugar al que están muy vinculados y al que se trasladan con bastante frecuencia, tampoco rechazar pasar las vacaciones mucho más lejos y su estancia en Grecia, según la prensa del país, es un ejemplo, como también esas vacaciones que, de cuando en cuando, disfrutan en la isla caribeña de Mustique.
Así, los Gales celebran el cumpleaños de su hijo mayor en plenas vacaciones y de una forma muy diferente a la del año pasado, cuando Kate Middleton se encontraba en pleno tratamiento contra el cáncer, lo que trastocó todo su verano. No faltó enconces un nuevo retrato, aunque con el de este año y por los 12 años de George, la pareja ha querido romper con un patrón.
Segundo en la línea de sucesión al trono y, por tanto, futuro rey. Pero de momento, es solo un adolescente con las inquietudes propias de su edad. El nuevo retrato del príncipe George por sus 12 años, con el que sus padres han roto un patrón, nos muestra cuánto ha crecido y cómo ha dejado de ser un niño.