Así es el Palacio de Marivent, refugio de los Reyes en Mallorca: su origen, decoración, invitados famosos y una polémica resuelta
Los reyes Felipe y Letizia, acompañados de sus hijas, se disponen a cumplir con una de las grandes tradiciones de la familia real española en las Islas Baleares
La familia real española en el Palacio de Marivent. (Gtres)
La historia de España nos permite disponer de un gran patrimonio artístico y cultural. Una materia palaciega donde encontramos joyas como el Palacio Real de Madrid, el más grande de Europa, el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso en la provincia de Segovia, el Palacio de La Magdalena en Santander o el Palacio Real de Aranjuez, parte del Paisaje Cultural declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Enclaves únicos que, aunque pueden contar con la denominación 'real', no pertenecen a la monarquía.
Más allá de los que están en manos privadas, estos palacios son parte de Patrimonio Nacional, del Gobierno nacional, de instituciones públicas o regionales. Es el caso del Palacio de Marivent, la espectacular casa de verano de los Reyes de España. Un escenario donde volveremos a ver a los Reyes, Felipe y Letizia, a la princesa Leonor, la infanta Sofía y a la reina Sofía, siguiendo la tradición estival. Sin embargo, más allá de la agenda royal, queremos saber más sobre este palacio balear.
El Palacio de Marivent, en Mallorca, visto desde el mar. (EFE/Cati Cladera)
Aunque lo primero sería destacar que más que un palacio, se trata de un complejo palaciego. Así, cuenta con varias viviendas de grandes dimensiones, más allá del palacio principal. Ubicado en la Avenida Joan Miró, en una parcela de terreno de unos 60.000 m², en total hay seis edificaciones. Entre ellas, Son Vent, donde se alojan los actuales Reyes.
Construida en los años 90, cuenta con ocho dormitorios, tres baños, biblioteca y una gran zona exterior con su propia piscina. A esta residencia se suman Son Ventet, el antiguo almacén de alimentos del siglo XIX que se rehabilitó como casa para la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin. Además de la Residencia de Oficiales, la antigua zona de ganado, rehabilitada como casa de vacaciones para la infanta Elena y Jaime de Marichalar.
La reina Letizia, el rey Felipe VI, la princesa Leonor, y la infanta Sofía en Mallorca. (EFE)
A ellas se suman otras casas reformadas, como La Masía, donde se alojan altos cargos y funcionarios del Palacio de la Zarzuela, o La Casa dels Posaders, para los invitados. Aunque la gran joya de la corona, hablando de realeza, sí es el Palacio de Marivent.
Con una superficie de 1.826 m² construidos, cuenta con seis habitaciones, cuatro baños y varios salones distribuidos en sus dos pisos de altura. Aunque todo lo que rodea a su interior se mantiene en un discreto segundo plano, sí se sabe que la reina Sofía se encargó de su decoración en los años 70, manteniendo una apuesta por la arquitectura tradicional mallorquina.
A ello hay que añadir un gran jardín con vistas al mar, como su propio nombre, mar y viento, nos delata. Una zona exterior con helipuerto, una vegetación con más de 40 especies diferentes y diferentes obras de arte, como las 12 esculturas que la familia de Joan Miró donó cuando esta zona se abrió al público en 2017. Precisamente el arte forma parte de la historia del Palacio de Marivent, incluyendo una polémica judicial.
Nos remontamos al origen de este palacio balear. El empresario griego Joan de Saridakis y la escultora Laura Mounier encargaron al arquitecto Guillem Forteza i Pinya el proyecto de una casa en Mallorca, a unos 5 kilómetros de la capital, en 1923. La idea de la pareja era tener una gran residencia donde mostrar la gran colección de arte que habían ido creando.
Dos años más tarde, en 1925, su mansión en Cala Major era una realidad. Un refugio de lujo que, tras quedarse viudo, Saridakis compartió con su segunda mujer, Anunciación Marconi Taffani. Ambos formaron un pequeño (gran) museo personal, con unas 1.300 obras de arte, donde destacaban obras de Santiago de Rusiñol, de Joaquim Mir, de Pablo Picasso, Sorolla, Delacroix, más de 2.000 libros e importantes piezas de cerámica.
El Palacio de Marivent, un museo de arte
Una colección de arte que Saridakis cedió al "pueblo balear" en su testamento, incluyendo el propio Palacio de Marivent. Por ello, su viuda cumplió en 1965 los deseos de su marido, firmando un contrato con el Gobierno Balear, bajo una crucial condición. "Que los bienes donados debían destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario", como recuerdan desde 'Vanity Fair'.
Así, si esta cláusula no se cumplía, se anulaba el contrato: "Si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos". Una predicción acertada, puesto que en 1969 el Gobierno de las Islas Baleares, auspiciado por el dictador Francisco Franco, cedió el uso del Palacio de Marivent a los entonces príncipes, Juan Carlos y Sofía.
La visita de los príncipes Carlos y Diana a Mallorca. (Gtres)
Un incumpliendo de los deseos de Joan de Saridakis que, gracias a estar firmado, se solventó con un juicio. Carlos Hermann Marconi, hijo de Anunciación Marconi y heredero de Saridaki, demandó a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares en 1971. Finalmente, tras ganar el juicio en 1988, el Gobierno tuvo que devolver la gran colección de arte de su madre y de su padrastro. Aunque él había firmado un acuerdo para renunciar años antes a la propiedad del palacio mallorquín.
Desde entonces, el Palacio de Marivent pertenece de manera oficial a las Islas Baleares, aunque se lo cedan para su uso a los Reyes, y la mayoría de sus obras de arte son donaciones o piezas de Patrimonio Nacional. Una casa de vacaciones para la familia real en las últimas décadas que también han podido disfrutar invitados tan famosos como el actual rey Carlos de Inglaterra, la princesa Diana de Gales, los emperadores de Japón, Akihito y Michiko; Bill y Hillary Clinton, Michelle Obama o Mijail Gorbachov.
La historia de España nos permite disponer de un gran patrimonio artístico y cultural. Una materia palaciega donde encontramos joyas como el Palacio Real de Madrid, el más grande de Europa, el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso en la provincia de Segovia, el Palacio de La Magdalena en Santander o el Palacio Real de Aranjuez, parte del Paisaje Cultural declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Enclaves únicos que, aunque pueden contar con la denominación 'real', no pertenecen a la monarquía.