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Marius Borg y la sorprendente diferencia entre la justicia noruega y española: 32 delitos y una pena máxima de 10 años
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Marius Borg y la sorprendente diferencia entre la justicia noruega y española: 32 delitos y una pena máxima de 10 años

El hijo de Mette-Marit ha sido acusado, entre otros, de cuatro delitos sexuales por los que la Fiscalía pide 10 años; en España, esa misma condena podría superar los 50, según un abogado penalista

Foto: Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, condenado por cuatro violaciones. (Cordon Press)
Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, condenado por cuatro violaciones. (Cordon Press)

El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega, Marius Borg Høiby, se enfrenta al mayor escándalo judicial de su vida. Este lunes, el fiscal del Estado, Sturla Henriksbø, anunciaba en rueda de prensa que el joven será procesado por 32 cargos que incluyen violación, agresión sexual, maltrato, lesiones, amenazas y quebrantamiento de órdenes judiciales, entre otros. Una lista que, por sí sola, podría hundir la carrera pública de cualquiera, pero que en este caso salpica directamente a la Casa Real noruega.

La lista de delitos es extensa y variada. Según el escrito de acusación, el joven afronta —en terminología legal española— una violación, dos agresiones sexuales sin penetración, cuatro casos de acoso sexual o conducta ofensiva, violencia de género, dos de lesiones, uno de daños (materiales), amenazas, cinco quebrantamientos de orden de alejamiento, atentado a un agente de la autoridad y cinco infracciones contra la seguridad vial.

Los cargos más graves son las violaciones que habrían tenido lugar entre 2018 y 2024, una de ellas después de que Marius ya hubiese sido detenido en varias ocasiones. El fiscal detalló que entre las pruebas figuran vídeos grabados por el propio acusado sin conocimiento de las víctimas, algunas de las cuales no supieron de su existencia hasta que la policía las localizó.

placeholder Marius Borg, en una imagen de archivo. (Gtres)
Marius Borg, en una imagen de archivo. (Gtres)

El hecho de que el Ministerio Fiscal presente los cargos, significa que el proceso está a un paso de la apertura del juicio oral —previsto para principios del año que viene—, donde tendrá que defenderse con todas las garantías y pruebas necesarias para determinar que los hechos que refiere la acusación no son ciertos. Sin embargo, Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista experto en procedimientos internacionales, refiere que una acusación tan contundente y con delitos tan detallados y graves, tienen "una difícil defensa, ya que hay muchos indicios que contrarrestan la presunción de inocencia del acusado".

Aunque la acusación formal habla de decenas de delitos, Henriksbø sorprendió a la prensa al subrayar que la pena máxima a la que se enfrenta Marius es de diez años. El fiscal insistió en que el hecho de ser hijo de la princesa Mette-Marit no ha influido en la investigación, ni para bien ni para mal. "No se le tratará con mayor indulgencia ni con mayor rigor", afirmó. No obstante, sigue siendo una cifra que ha dejado boquiabiertos a los observadores internacionales, especialmente si se compara con lo que sucedería en España con un caso idéntico.

Qué pasaría en España con estos delitos

"Lo que se está viviendo en Noruega, trasladado a nuestro país, se enmarcaría dentro de un proceso penal complejo, con varios tipos delictivos que se acumularían en una sola causa", explica Ospina, que ha traducido jurídicamente estos cargos al contexto español para Vanitatis. El experto asegura que los delitos sexuales (violaciones y agresiones) en España tienen "una respuesta penal muy severa”.

placeholder Marius Borg junto a su padrastro, el príncipe Haakon de Noruega. (Cordon Press)
Marius Borg junto a su padrastro, el príncipe Haakon de Noruega. (Cordon Press)

El artículo 179 del Código Penal regula estos casos: "La pena base parte de los 6 a 12 años de prisión, pudiendo llegar hasta los 15 años si concurren circunstancias agravantes como la reiteración, la violencia extrema o el aprovechamiento de una relación de poder".

El letrado también expone que el hecho de que haya varias víctimas y hechos diferenciados supondría la acumulación de condenas, por lo que se podría alcanzar fácilmente varias décadas de prisión. A ello se sumarían las agresiones sexuales sin penetración (de 1 a 5 años cada una).

Los delitos de violencia de género y lesiones contra la pareja tienen un tratamiento procesal prioritario en España. Son materia de los juzgados de violencia sobre la mujer y aplicarían medidas inmediatas de protección a la víctima. Por su lado, las amenazas y coacciones se castigan con hasta 5 años, dependiendo de la gravedad y del contexto, y en casos de violencia de género la pena se agrava, apunta el también abogado de la familia de Edwin Arrieta.

placeholder Juan Gonzalo Ospina, en una foto cedida. (Cortesía)
Juan Gonzalo Ospina, en una foto cedida. (Cortesía)

En la lista quedan los quebrantamientos de orden de alejamiento (hasta 1 año cada uno), el desacato a la autoridad (hasta 4 años) y los delitos contra la seguridad vial. En conjunto, podría sumar una condena teórica de más de 60 años de prisión. Eso sí, el sistema español tiene un límite: el máximo de cumplimiento es de 20 años (salvo terrorismo o asesinatos múltiples).

Pero, además del juicio penal, existe otro que las redes sociales han incrementado como la pólvora: el público. "En cuanto al impacto mediático, en España el proceso se vería marcado por el secreto de sumario en la fase inicial para proteger tanto a las víctimas como la investigación, aunque la presión social y política sería muy intensa, especialmente tratándose de una figura vinculada a la realeza", comenta Ospina.

No obstante, se mantiene firme en el principio de presunción de inocencia, que sería ineludible hasta que exista una sentencia firme. Eso sí, le llama poderosamente la atención que, por tantos hechos criminales y de esa gravedad, el marco de petición de prisión sean diez años.

Las diferencias con el sistema noruego

¿Por qué, entonces, el fiscal noruego habla de una pena máxima de solo 10 años? No existe una única respuesta a esta pregunta.

placeholder El fiscal Sturla Henriksbo, durante su comparecencia. (EFE)
El fiscal Sturla Henriksbo, durante su comparecencia. (EFE)

Puede ser simplemente un error de comprensión a la hora de comunicar la acusación por parte del fiscal, pues la condena máxima computable en Noruega es de 21 años —ampliable hasta 30 en casos extraordinarios como crímenes de guerra o genocidio— y los delitos mencionados, con su Código Penal en la mano, ascienden a 65 años. Por tanto, una explicación es que al trasladar la decisión judicial a los medios haya optado por destacar la condena prevista para el delito más grave en su forma “estándar”, en este caso la violación con penetración, castigada con diez años de cárcel.

Pero lo más acertado es apostar por la filosofía penal del país nórdico: penas más cortas y condiciones de encarcelamiento orientadas a la rehabilitación. Noruega se ha convertido en un referente mundial por su sistema penitenciario, entendido también por muchos como "laxo". Esto es porque el tiempo que un reo pasa en prisión suele ser considerablemente más corto que en la mayoría de países europeos. La ley establece la pena máxima, pero lo cierto es que rara vez se llega a esas cifras.

Incluso delitos graves, como los homicidios, pueden resolverse con condenas que no superan la década, y la media de estancia real tras las rejas ronda los ocho meses. Más de la mitad de las condenas no pasan de tres meses, y casi el 90 % se resuelve antes de cumplir un año, en muchos casos mediante medidas alternativas como la vigilancia electrónica mediante pulsera.

placeholder Marius Borg, junto a otros miembros de la realeza noruega en 2022. (EFE)
Marius Borg, junto a otros miembros de la realeza noruega en 2022. (EFE)

Pero lo que más sorprende a quienes observan el modelo noruego desde fuera es el modo en que se cumplen las penas. Allí rige el llamado “principio de normalidad”: la cárcel debe parecerse lo máximo posible a la vida fuera de sus muros. En Halden, la prisión de máxima seguridad más famosa del país, no hay alambradas eléctricas ni guardias armados, y los internos disponen de talleres, programas de mediación, acceso a música y deporte.

En Bastøy, una isla convertida en prisión de baja seguridad, los reclusos viven en cabañas de madera, trabajan en una granja y tienen sauna, pesca o incluso clases de equitación. Con este enfoque, presume de una de las tasas de reincidencia más bajas del mundo: apenas un 20 % a los dos años, frente al 70 % que se registra en gran parte de Europa

El caso de Marius Borg evidencia de forma muy clara las enormes diferencias entre los sistemas judiciales de España y Noruega. En nuestro país, un acusado con este historial de delitos se enfrentaría a un modelo más rígido y punitivo con largas condenas.

La pregunta que flota en el ambiente es inevitable: ¿se trata de indulgencia o de eficacia? Lo cierto es que el modelo noruego, pese a parecer laxo, presume de resultados en reinserción que hacen temblar las comparaciones. Para Marius, sin embargo, la diferencia no es solo teórica: entre cumplir 20 años en una prisión española y 10 en un centro nórdico con talleres de música y vistas al fiordo, media un mundo.

El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega, Marius Borg Høiby, se enfrenta al mayor escándalo judicial de su vida. Este lunes, el fiscal del Estado, Sturla Henriksbø, anunciaba en rueda de prensa que el joven será procesado por 32 cargos que incluyen violación, agresión sexual, maltrato, lesiones, amenazas y quebrantamiento de órdenes judiciales, entre otros. Una lista que, por sí sola, podría hundir la carrera pública de cualquiera, pero que en este caso salpica directamente a la Casa Real noruega.

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