Una corona histórica, varias tiaras y diamantes: las joyas más valiosas de la familia real de Tailandia
Entre coronaciones, aniversarios dinásticos y celebraciones religiosas, las piezas que forman parte del joyero real transmiten mensajes de continuidad y legitimidad
Hablar de la realeza tailandesa es hablar de una de las más antiguas del continente asiático. También de una de las que no utilizan las joyas reales como mero adorno, sino como auténticos instrumentos de poder. A diferencia de otras monarquías europeas, en Tailandia estas tienen un papel ceremonial y político: no solo las portan las princesas y reinas en actos sociales. Así, entre coronaciones, aniversarios dinásticos y celebraciones religiosas, las piezas que forman parte del joyero real transmiten mensajes de continuidad y legitimidad. Y hay cuatro que destacan por su relevancia: la Thai Tiara, la Diamond Fringe Tiara, la Great Crown of Victory y el Golden Jubilee Diamond.
La primera de ellas, la Thai Tiara, fue un regalo que la firma francesa Van Cleef & Arpels hizo a la reina Sirikit en la década de los sesenta. Su diseño, realizado en diamantes y platino, recoge influencias orientales y occidentales, lo que la convierte en una pieza única. De ahí que la soberana la luciera en sus viajes oficiales por Europa y Estados Unidos. En la actualidad, podría decirse que es la tiara más fotografiada de la realeza tailandesa y un símbolo del papel internacional que desempeñó la esposa del rey Bhumibol Adulyadej durante las décadas centrales del siglo XX.
Por otro lado está la Diamond Fringe Tiara, también en posesión de la reina Sirikit. Esta, que destaca por su elegancia clásica, tiene como inspiración los diseños rusos y británicos. Así, posee un aire regio que recuerda a las diademas de la realeza europea. La pieza está compuesta por barras verticales de diamantes que simulan los rayos del sol, un motivo cargado de simbolismo en la tradición tailandesa. Señalar que Sirikit la lució en diferentes cenas de gala de mandatarios extranjeros, proyectando la imagen de una monarquía capaz de dialogar de tú a tú con las Casas Reales occidentales. Eso sí, en los últimos años no ha tenido tanta presencia.
La solemnidad la marca la Great Crown of Victory, la corona que utilizó en su coronación el rey de Tailandia. Está tallada en oro puro, decorada con esmaltes y piedras preciosas y tiene un peso de siete kilos aproximadamente. Se trata de una de las piezas más imponentes del joyero real. La corona fue confeccionada en 1782, cuando Rama I fundó la dinastía Chakri. Desde entonces, todos los monarcas la han usado en sus respectivas proclamaciones. Además, más allá de su espectacularidad, la corona encierra un mensaje político: representa la legitimidad del monarca como defensor del budismo y garante de la nación.
El rey de Tailandia cogiendo la Great Crown of Victory durante su coronación. (Reuters)
Después está el Golden Jubilee Diamond, que aunque no es una corona ni una tiara, sí merece una mención. Con 545,67 quilates, es el diamante tallado más grande del mundo y uno de los grandes orgullos nacionales. Esta pieza fue adquirida para conmemorar el quincuagésimo aniversario del ascenso al trono del rey Rama IX. Desde aquel año, son pocas las ocasiones en las que se ha exhibido, siempre como emblema de la prosperidad del país asiático. Aunque no se utiliza como joya de vestir, su valor simbólico lo coloca al nivel de las piezas más relevantes de cualquier corona europea.
En definitiva, estas cuatro joyas son, en realidad, cuatro caras de un mismo relato. La Thai Tiara y la Diamond Fringe hablan del papel internacional de la reina Sirikit, convertida en embajadora cultural de su país en un tiempo en el que Tailandia buscaba proyectarse en Occidente. La Great Crown of Victory representa la raíz más profunda de la monarquía, ligada a lo religioso y lo ceremonial, donde el oro y las piedras preciosas legitiman la figura del rey. Y el Golden Jubilee Diamond conecta la dinastía con la modernidad, conmemorando un reinado considerado símbolo de estabilidad en una región marcada por los cambios políticos.
Hablar de la realeza tailandesa es hablar de una de las más antiguas del continente asiático. También de una de las que no utilizan las joyas reales como mero adorno, sino como auténticos instrumentos de poder. A diferencia de otras monarquías europeas, en Tailandia estas tienen un papel ceremonial y político: no solo las portan las princesas y reinas en actos sociales. Así, entre coronaciones, aniversarios dinásticos y celebraciones religiosas, las piezas que forman parte del joyero real transmiten mensajes de continuidad y legitimidad. Y hay cuatro que destacan por su relevancia: la Thai Tiara, la Diamond Fringe Tiara, la Great Crown of Victory y el Golden Jubilee Diamond.