La pareja real danesa disfrutó de una primera cena de gala del año en Estonia, en el marco de su viaje de Estado. Federico y Mary fueron agasajados con un banquete ofrecido en su honor por el presidente del país, Alar Karis, y su esposa, Sirje Karis. Un evento señalado en el calendario que atrajo todas las miradas, y del que la australiana era plenamente consciente. Durante la jornada, Mary ya había captado la atención gracias a un valioso broche con zafiro, que la casa real lo había donado y posteriormente lo volvió a adquirir. Por la noche, la reina no decepcionó y volvió a deslumbrar.
Mary de Dinamarca acaparó todas las miradas con un vestido de silueta fruncida, mangas tres cuartos y un cuello ornamentado con motivos dorados y blancos que aportaban un marcado acento sofisticado. El diseño se completó con distintas condecoraciones, entre ellas la banda azul de la Orden de la Cruz de Terra Mariana, una distinción otorgada por el Gobierno de Estonia.
Federico X y Mary de Dinamarca en la cena de gala. (Reuters)
Además, la reina lució una de sus joyas más emblemáticas: la tiara de su boda. Se trata de una pieza creada en 2004 que fue adquirida por la reina Margarita en una subasta. Elaborada con diamantes y perlas, esta delicada joya ha experimentado diversas modificaciones a lo largo de los años. Sin embargo, y aunque la australiana la llevó en un día tan importante como su enlace, no le pertenece en propiedad. Forma parte del joyero de la Corona danesa, por lo que, en caso de divorcio, Mary perdería el derecho a utilizarla.
Su uso, además, está estrictamente regulado y debe solicitarse al Fondo de Bienes Personales de la Casa Real, una colección de joyas puesta a disposición de la reina en ejercicio. A diferencia de las Joyas de la Corona, estas piezas pueden viajar al extranjero, lo que explica su presencia durante la visita de Estado a Estonia, donde también lució el broche conocido como ‘flood Sapphire’ o ‘zafiro de la inundación’, que llevó durante los actos de la mañana.
Mary de Dinamarca con la tiara de su boda. (Reuters)
El cierre de la jornada fue especialmente significativo, ya que comenzó con un concierto celebrado en el entorno mágico de la Iglesia de San Nicolás. Posteriormente, tuvo lugar el banquete de gala, durante el cual Mary se sentó junto a Sirje Karis, esposa del presidente de Estonia. Asimismo, los Reyes viajaron acompañados por la secretaria privada de la reina Mary, Henriette Ellermann-Kingombe; la jefa de Comunicaciones, Nina Munch-Perrin; y el secretario privado del rey Federico, Morten Roland, quienes también asistieron a la cena.
La pareja real danesa disfrutó de una primera cena de gala del año en Estonia, en el marco de su viaje de Estado. Federico y Mary fueron agasajados con un banquete ofrecido en su honor por el presidente del país, Alar Karis, y su esposa, Sirje Karis. Un evento señalado en el calendario que atrajo todas las miradas, y del que la australiana era plenamente consciente. Durante la jornada, Mary ya había captado la atención gracias a un valioso broche con zafiro, que la casa real lo había donado y posteriormente lo volvió a adquirir. Por la noche, la reina no decepcionó y volvió a deslumbrar.