Cómo Carole Middleton se ha convertido en una madre para el príncipe Guillermo ante la ausencia de Lady Di
Su suegra se ha convertido en una figura materna para él, siendo el bache en la salud de Kate Middleton el momento de constatación pública del buen tándem que forman
El pasado sábado 31 de enero Carole Middleton, la madre de la princesa de Gales, cumplió 71 años. Sus primeros años como ‘satélite’ de la Corona británica no fueron fáciles y Carole se convirtió en un personaje frío y calculador, al más puro estilo malvada de Disney, porque siempre se dijo que había ocasionado ese encuentro ‘fortuito’ entre su hija y el futuro rey de Inglaterra después de toda una vida construyendo a la mujer perfecta.
Carole también supo convertirse en la envidia de muchas: millonaria antes de los 40 gracias a un negocio que nació en la cocina de su casa y un matrimonio perfecto con tres hijos guapos, atletas, inteligentes y bien casados. Una familia unida, funcional y perfecta a ojos de todos, como la que nunca había tenido el príncipe Guillermo, a pesar de haberse criado en un castillo y ser un futuro rey en ciernes.
Como escribió Celia Maza para Vanitatis hace un año, por el 70 cumpleaños de Carole Middleton, “siempre ha estado en el punto de mira, con todos los ruidos añadidos que supone además estar ‘in-between’. Porque para la clase media, es una ambiciosa sin escrúpulos. Y para la clase aristócrata, la outsider que ha logrado lo que muchos anhelaban: emparentar con la Corona”.
En cambio, hubo un momento de la historia de ambos que cambió para siempre la imagen de la suegra ‘trepa’ y que demostró al mundo que estaba ocupando -entiéndase de manera positiva- el lugar de Lady Di, la madre que desgraciadamente William perdió demasiado pronto. Ese fue el diagnóstico de cáncer de Kate Middleton, la esposa ideal, que brilla, pero no da sombra al príncipe, la hija perfecta que Carole Middleton parece haber educado tan bien.
El día ‘D’ fue la aparición de ambos tras el anuncio de Kate Middleton contando al mundo que se encontraba en medio de tratamiento de quimioterapia. Fue en Ascot en 2024. El príncipe Guillermo apareció cumpliendo con sus obligaciones reales, sonriente y demostrando ser un pilar fundamental de una familia que no estaba pasando su mejor momento. Junto a él, Carole, que demostró ser el mayor apoyo de un marido y un padre preocupado mientras ella también estaba sufriendo por su propia hija.
Tal y como explica Judi James, experta en lenguaje corporal, para ‘Daily Mail’, esta aparición pública fue la demostración pública de que ambos eran un apoyo necesario en un momento “preocupante”. La buena sintonía se demostró poco después, cuando Carole sufrió un pequeño percance cuando su tacón se quedó atascado en la hierba y se agarró al príncipe en busca de ayuda: “Fue una mirada rara y reveladora a su ‘relación madre-hijo’”.
“En este caso, el vínculo del lenguaje corporal entre William y Carole se basaba predominantemente en la háptica espontánea, o el uso del contacto para transmitir emociones”, dice sobre esas imágenes de buena sintonía entre ellos, en las que ambos se ríen animadamente en un momento en el que eso deja de ser algo anecdótico y pasa a ser una bocanada de aire fresco en un momento que se esperaría triste y apagado. “La pareja evitó cualquier gesto excesivamente sentimental, como abrazos prolongados o masajes de espalda, y en su lugar se fue testigo de un ‘ritual de humor’ espontáneo entre el futuro Rey y su cariñosa suegra”.
Fue así como Carole reafirmó su puesto privilegiado y de importante valor en la vida del futuro rey, un lugar cargado de un doloroso vacío desde la muerte de Diana de Gales a la corta edad de 36 años. La madre de Kate Middleton no ha sustituido a Lady Di, igual que tampoco lo hizo la reina Camilla pese a todos los lugares institucionales que ha ocupado en las últimas décadas. Simplemente, Carole se ha convertido en esa figura maternal del príncipe Guillermo también públicamente.
El pasado sábado 31 de enero Carole Middleton, la madre de la princesa de Gales, cumplió 71 años. Sus primeros años como ‘satélite’ de la Corona británica no fueron fáciles y Carole se convirtió en un personaje frío y calculador, al más puro estilo malvada de Disney, porque siempre se dijo que había ocasionado ese encuentro ‘fortuito’ entre su hija y el futuro rey de Inglaterra después de toda una vida construyendo a la mujer perfecta.