La historia de Naty Revuelta, amante furtiva de Fidel Castro y madre de su hija díscola
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'enfrentadas' por la política

La historia de Naty Revuelta, amante furtiva de Fidel Castro y madre de su hija díscola

Fruto del amor entre esta burguesa y el dictador nació una niña que nunca estuvo de acuerdo con sus políticas. Se fugó de Cuba y regresó 21 años después para cuidar de su madre que acaba de morir

Foto: Fidel Castro acudió a la boda de la hija que tuvo con Natalia Revuelta (Fotomontaje: Vanitatis)
Fidel Castro acudió a la boda de la hija que tuvo con Natalia Revuelta (Fotomontaje: Vanitatis)

Natalia Revuelta fue una revolucionaria convencida. Una acérrima al régimen cubano y, en su día, una enamorada de Fidel Castro. Una historia de amor que llevó hasta sus últimas consecuencias. Hasta sus últimos días. Falleció el pasado fin de semana a los 89 años a causa de un enfisema pulmonar. Una mujer que pasará a la historia (de la revolución castrista) por haber empeñado sus joyas y vaciado sus cuentas bancarias para financiar la causa de su amado. Aquel hombre que ocupó su corazón “durante muchos años”, tal y como declaró, y al que le costó otros tantos que pasara a formar parte de su mente.

De aquel amor desmedido, propiciado quizá por la erótica de lo clandestino, nació una hija: Alina Fernández Revuelta (58). Entonces, Naty –así la conocían sus allegados– ya había sido madre de otra niña (Natalie),fruto de su matrimonio con el cardiólogo Orlando Fernández. El mismo que dio su apellido a la hija del dictador para evitar ser la comidilla de la alta sociedad habanera. Hasta 1961. Aquel año, Orlando se separó de Naty y se marchó a vivir a Estados Unidos con su primogénita.

Fidel Castro no supo de la existencia de Alina hasta años después de su nacimiento. Mientras, Naty aprovechósu posición de burguesa reconvertida en revolucionaria y sus contactos para trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC) de La Habana. Después ejercería como funcionaria en la Oficina de Comercio Exterior para terminar como empleada en el Ministerio de Cultura. Su gran pasión. La vida social de esta licenciada en Filología Francesa estuvo ligada al mundo de las artes y las letras. Siempre se dejaba ver en los certámenes, exposiciones u obras de teatro más famosas de la capital de la isla caribeña.

Si la genética, a veces, se torna sabia, no menos ‘revolucionario’ iba a ser el carácter de la hija que engendró junto a Fidel. Alina Fernández fue fruto de la infidelidad y del furor político. Aquel que surgió durante un acto del Partido Ortodoxo en la Universidad de La Habana mientras luchaban por derrocar el régimen de Fulgencio Batista. Un espíritu incendiario que llevaba en la sangre y que la convirtió en el verso suelto ideológico de un núcleo familiar compuesto por ella y su madre: una mujer divorciada.

Rebelde y anticastrista convencida

La historia de Alina también tiene tintes de rebeldía. Se inició en el mundo laboral siendo modelo y relaciones públicas para una firma de ropa en Cuba y, en 1993, se fugó de la isla ataviada con una peluca y un pasaporte español falso. No soportaba vivir bajo el régimen de un padre que nunca se ocupó de ella y al que describió en el libro Alina. Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro (editorial Plaza & Janés) como “un dictador distante y una persona cruel”. Un padre al que “no tendría nada que decirle si lo volviera a ver”, como declararía la propia Fernández a EFE.

Con su exilio, hizo de Miami su trinchera. Logró que su hija (y nieta de Fidel) también saliera de la isla y desde el sur de Florida probó las mieles del periodismo siendo columnista del diario El Nuevo Herald, además de trabajar como locutora de radio dirigiendo un programa llamado Simplemente Alina. Medios que utilizó para hablar desde la política cubana a la música y la literatura. Gustos estos muy similares a los de su madre.

La misma a la que estuvo sin ver durante 21 años. Un accidente cerebrovascular hizo que Alina cediera y decidiera volver a la isla para velar por la salud de su madre en septiembre del año pasado. Quizá la hija díscola del exdirigente cubano debió de ‘gozar’ de los favores de su padre, al que tanto criticaba, para estar pendiente de su madre. Hasta que el corazón de la misma, aquel que desde hacía años ya no palpitaba por Fidel, dejó de latir.

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