Las razones del divorcio de Sanna Marin, primera ministra finlandesa
Modelo para los jóvenes políticos progresistas, anuncia su divorcio tras perder las elecciones parlamentarias y superar la polémica por defender su derecho a divertirse con 37 años
Sanna Marin, en las pasadas elecciones parlamentarias en Finlandia. (EFE/EPA/Kimmo Brandt)
Por
María José Andrés
La todavía primera ministra finlandesa, Sanna Marin, ha anunciado que ella y su marido, Markus Räikkönen, empresario y exfutbolista, han decidido divorciarse de mutuo acuerdo. Tienen una hija de 5 años, Emma. “Estamos agradecidos por los 19 años que hemos pasado juntos y por nuestra querida hija”, ha publicado en su cuenta de Instagram.
La pareja se casó en agosto de 2020 tras una larga relación que empezó en la universidad: “Seguimos siendo muy buenos amigos, nos llevamos muy bien y somos unos padres amorosos. Seguiremos pasando tiempo juntos como una familia”, añade en su perfil social. “Esperamos que respeten nuestra privacidad y no haremos más comentarios sobre el tema”.
Una imagen de Sanna Marin y Markus Raikkonen con el mensaje anunciando su divorcio. (Reuters)
Esta decisión se produce después de que Marin dimitiera como líder de los socialdemócratas finlandeses tras perder las elecciones parlamentarias en abril. Sigue ocupando el cargo de primera ministra en funciones mientras se resuelven las negociaciones del nuevo gobierno. Por su parte, hace un par de semanas, Räikkönen anunciaba su incorporación a una compañía con sede en San Francisco (Estados Unidos).
Sanna Marin, de 37 años, ha sido la primera ministra de Finlandia más joven de la historia, y también en Europa. Responsable de la cartera de transportes, sucedió al primer ministro Antti Rinne, que también dimitió, esta vez por una protesta social. Enseguida acaparó portadas en revistas influyentes como ‘Times’ y se colocó entre las 100 mujeres más relevantes del mundo.
Convertida en sus tres años de gobierno en un modelo de los nuevos líderes progresistas, llamó la atención por su gestión de la pandemia y más recientemente el proceso de incorporación de Finlandia, antes neutral, a la OTAN. Sanna Marin saltó a la polémica cuando se filtraron unas imágenes en las que aparecía bailando en una fiesta y que generaron numerosas críticas poniendo en duda su valía como responsable del gobierno de su país.
Ella, que defendió su derecho a divertirse, aceptó hacerse un test de drogas y acabó pidiendo disculpas, a pesar de la normalidad de unas imágenes que retrataban a una mujer treintañera en una fiesta. Luego una comisión parlamentaria reconoció que no había incumplido sus responsabilidades como primera ministra. Pero el debate puso sobre la mesa una vez más cómo a las mujeres se les exige más en el ejercicio de la política, algo que se agrava cuando son jóvenes.
En agosto pasado también fue grabada bailando en un club de Helsinki con el cantante Olavi Uusivirta. Este tuvo que declarar que eran “amigos” y que “no había pasado nada inapropiado”. También en TikTok apareció una foto tomada en la residencia oficial, Kesäranta, y en la que se apreciaban a dos mujeres, amigas suyas, besándose.
“Creo que no es apropiada, me disculpo por ello. Pero por lo demás no ocurrió nada extraordinario aquella noche”. “Han sido años excepcionalmente difíciles y tiempos duros. Siento que tengo la oportunidad de pasar página en mi propia vida”, declaró Sanna Marin públicamente tras conocer su derrota electoral.
La todavía primera ministra finlandesa, Sanna Marin, ha anunciado que ella y su marido, Markus Räikkönen, empresario y exfutbolista, han decidido divorciarse de mutuo acuerdo. Tienen una hija de 5 años, Emma. “Estamos agradecidos por los 19 años que hemos pasado juntos y por nuestra querida hija”, ha publicado en su cuenta de Instagram.