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Calista, Alameda y Antoinette: por qué tienes que conocer ya estos restaurantes de Madrid

Uno te hará olvidar que estás en el centro financiero con sus encantos, otro te invitará a sentarte a comer entre álamos y diseño, y el tercero será como un viaje en tren de madera a París

Foto: El restaurante Alameda no se llama así por casualidad. Si entras, lo verás.
El restaurante Alameda no se llama así por casualidad. Si entras, lo verás.

Madrid está en plena efervescencia, viviendo toda una movida gastronómica que nos tiene siempre en ascuas. No acabamos de digerir un descubrimiento cuando ya estamos ante el siguiente. Una locura (maravillosa). Los que vienen a continuación son tres restaurantes apetecibles ya desde el nombre con interiores muy chic. Nos han parecido elegantes y sofisticados y con mucho que decir, cocina adentro y afuera. Tienes que conocerlos ya pero ya.

1. Calista, ¿la más bella?

Calista te hará olvidar que estás en el centro financiero de Madrid.
Calista te hará olvidar que estás en el centro financiero de Madrid.

Es lo que significa en griego su nombre (la más bella), así que vamos a ver si lo que viene a continuación se corresponde con la realidad. Para empezar, este restaurante lleva en sí el deseo de ser un homenaje a la mujer rebelde. Y lo hace no desde una isla del mar Egeo, sino desde los bajos del edificio Torre Europa, recién reformado, que es donde se ha instalado la cocina a la vista del chef Kike Bous y lo demás. Una barra circular para beber alegremente, una terraza con árboles iluminados y glicinias colgantes frente al Bernabéu (perfecta para futboleros) y un ambiente aderezado con plantas, retratos en las paredes y mucha madera que lleva la firma de la interiorista María Tirado. ¡Te olvidarás de que estás en el financiero Azca! Además, aquí aprenderás lo que es la robata, inspirada en la forma de cocinar de los pescadores japoneses. Una pista: es a la parrilla de carbón de encina.

Pídete: secreto ibérico con hoisin de moras, bacalao asado en hoja de bambú con salsa de yuzú al estilo nobu o hamburguesa Portobello. Y mucho más: ¿qué tal un poké hawaiano? Como broche: una crema brulée de mango con aroma de azahar.

Dónde: Paseo de la Castellana 95.

2. Antoinette, una señora brasserie

No hay que ir a París -aunque tarde o temprano iremos- porque la tenemos en Madrid, nada menos que en los castizos aledaños de la Puerta del Sol, y además en manos de franceses (oh, mon Dieu!). Esto quiere decir que la experiencia promete y será chic: una inmersión en el 'art de vivre' tan suyo. Hay un toque barroco aquí, un toque contemporáneo allá, aroma a brioche recién horneado, la 'chanson' como telón de fondo y el recuerdo de la Belle-Époque, los Années Folles (los felices años 20 a la francesa, tras el horror de la guerra) y, cómo no llamándose así, la reina Marie-Antoinette. Te parecerá que estás en una casa privada, con dos plantas; así son las brasseries. Y todo es muy teatral, empezando por la carta, que está dividida en tres actos. No faltan los crepes ni las galettes.

Pídete: sopa de cebolla con emmental gratinado y pan tostado, y ragú de buey al estilo tradicional con patatas al vapor torneadas. De postre, tarta Tatin de Monsieur Paul Bocuse con crème fraîche y helado de vainilla.

Dónde: Preciados 34.

Así de cuco es Antoinette.
Así de cuco es Antoinette.

3. Alameda, comer en un bosque

No se llama así porque sí, sino porque sus artífices tuvieron su primera oficina en medio de una alameda (en Granada) y porque, fruto de la nostalgia, alberga troncos de álamo y su imponente verticalidad, con la idea de hacernos sentir en un bosque, en su interior. Eso y lámparas de láminas de madera (de álamo) de Luzifer, espejos que resultan mágicos, las sillas inspiradas en el encaje de bolillos de Patricia Urquiola -el interiorismo es de Materia Singular-, y el homenaje que se le rinde en la carta al aguacate en forma de show gastro (oda a la ciudad de la Alhambra). Minimalismo y sobriedad. Por cierto, está donde estuvo el mítico restaurante vasco Alkalde.

Pídete: ensaladilla de centollo con toque de manzana, rodaballo con sopa de coco, curry, tapioca o naranja; croqueta de bacalao al pilpil, carpaccio de langostino con picantón en diferentes texturas (Mar y Corral), y otras delicias del chef Fernando Mario Coradazzi.

Dónde: Jorge Juan 10.

Un rinconcito del restaurante Alameda.
Un rinconcito del restaurante Alameda.

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