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24 horas en Bayreuth: viaja a la ciudad más coqueta y bucólica de Alemania

Un solo día basta para enamorarse de este lugar. La ciudad en la que Richard Wagner imaginó el futuro (presente hoy) de la ópera nos está esperando con todo su atractivo

Foto: El Eremitage de Bayreuth, una joya del rococó europeo. (Foto: @Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH)
El Eremitage de Bayreuth, una joya del rococó europeo. (Foto: @Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH)

A solo cuarenta minutos de tren desde Nuremberg -en cuyo espectacular aeropuerto, conectado con la estación de tren, aterrizan los vuelos desde Madrid de Ryanair-, Bayreuth, la capital de la Alta Franconia -una de las regiones que forman el estado federado de Baviera- es uno de los rincones más bucólicos de Alemania, una de esas ciudades de tamaño pequeño que encajan en lo que asociamos a lo 'típicamente alemán', ideal para ser explorada durante un día y convencerse de que, también en los viajes, la esencia -en este caso, típica alemana- se sirve en frascos pequeños. Empezamos a patearla a las 10 h.

10:00. Un helado y el Teatro de la Ópera

Para comenzar el día, y ahora que el sol también da fuerte en Bayreuth -Baviera es la zona más cálida de Alemania-, nada como un helado de Eis Opera (Opernstraße 9), la heladería histórica de la ciudad, ante la que las filas de clientes alcanzan metros y metros (no a primera hora de la mañana) y que está en el centro de Bayreuth, flanqueada por la pequeña explanada del río Meno Rojo, frente a la oficina de turismo en la que los locales se sientan a disfrutar del sol y, sobre todo, a pocos metros del impresionante Teatro de la Ópera del Margrave, una espectacular sala de conciertos barroca que es, muy merecidamente, lugar Patrimonio de la Humanidad y que, tras años de reforma -salvo la fachada, todo el teatro fue construido en madera a mediados del siglo XVIII-, ha reabierto sus puertas el pasado mes de abril, para regocijo de los viajeros en general y de los amantes de la música en particular, que tienen en Bayreuth (veremos por qué más adelante) una de sus mecas de obligada peregrinación.

El impresionante Teatro de la Ópera del Margrave.
El impresionante Teatro de la Ópera del Margrave.

La Ópera del Margrave es el teatro barroco mejor conservado de Europa y las visitas guiadas, que duran algo menos de una hora, permiten comprobar su suntuosa riqueza: para asegurarse de que la acústica era la mejor, sus autores -Giuseppe y Carlo Bibiena, a quién les encargó la obra la margravina Guillermina, hermana del rey de Prusia en aquel entonces-, construyeron las columnas en madera, cubiertas de papel pintado como si fuera mármol y oro.

12:00. Paseando por el centro de Bayreuth

Richard Wagner puso a Bayreuth en el mapa para el gran público, pero también es cierto que la ciudad, antes de él, ya era importante. En 1603 fue nombrada capital del margraviato de Brandeburgo-Bayreuth (uno de los reinos que formaban el Sacro Imperio Germano) y ello la convirtió en una ciudad próspera y monumental gracias también a la sensibilidad de sus margraves (una figura nobiliaria similar a los príncipes) Federico y Guillermina, quienes, además de la Ópera, encargaron al arquitecto francés Joseph Saint-Pierre a mediados del XVIII el Palacio Nuevo, su residencia real, para sustituir al castillo que había sido pasto de las llamas. Hoy, este Palacio Nuevo alberga dos museos, el de la Magravina y el de la colección Rummel de porcelana de Bayreuth del siglo XVIII.

El Palacio Nuevo. (Foto: @Björn Vollmuth)
El Palacio Nuevo. (Foto: @Björn Vollmuth)

14:00. Siguiendo la huella de Richard Wagner

Un corto paseo a través de los frondosos y espectaculares jardines del Palacio Nuevo nos llevará a Haus Wahnfried, la casa de Richard Wagner, que fue construida entre 1872 y 1874. En ella se exhiben objetos, documentos y muebles personales -como la otomana en que murió en Venecia: él está enterrado detrás de la casa, bajo una lápida sin nombre porque, como dejó dicho, "¿para qué, si todos sabrán quién está enterrado bajo ella?" - y forma parte del Museo Richard Wagner junto a las adyacentes casas de su hijo Siegfried -construida en 1894 y en la que una exposición permanente recorre la ideología de Wagner y las conexiones entre Bayreuth y la dictadura nazi- y el Edificio Nuevo -ese es su nombre-, obra del arquitecto berlinés Volker Staab, y dedicado a la historia del Festival de Bayreuth, que muestra a través de elementos de las diferentes escenografías y vestuarios de las obras representadas en el famoso Festival de Bayreuth, uno de los momentos álgidos del verano cultural europeo… y del gossip alemán.

El Museo Richard Wagner. (Foto: @ Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH)
El Museo Richard Wagner. (Foto: @ Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH)

Y es que, desde 1876 -con escasas interrupciones-, la ciudad se llena durante los meses de julio y agosto de amantes de la música de todo el mundo que ascienden, casi con reverencia, la Grünen Hügel (la colina verde) en la que se alza el Festspielhaus, donde se celebra el festival y en el que representan, únicamente, las obras de Richard Wagner. Estéticamente, esta sala de festivales -que diseñó el propio Wagner con la financiación de Luis II de Baviera, el famoso Rey Loco- está en las antípodas de la Ópera del Margrave: un auténtico ejercicio de austeridad y casi incomodidad tanto para los músicos como para el público, que no debía distraerse un ápice -Wagner dixit- de lo que sucedía en el escenario. Para terminar la ruta Wagner de Bayreuth, hay que recuperar fuerzas en la mesa que ocupaba diariamente en el restaurante Eule (Kirchgasse 8), todo un clásico de la ciudad, donde la carta es como se espera de un buen restaurante alemán: contundente, sabrosa y a buen precio. Hay que dar buena cuenta de exquisiteces franconas como el schäufele (espaldilla de cerdo) o la salchicha blaue zipfel, que siguen preparándose tradicionalmente.

18:00. Los jardines del Eremitage

Los margraves no eran menos que otros mandatarios de su tiempo y, en las afueras de la ciudad, tenían su solaz en el preciosísimo Eremitage (abierto todos los días de 9 h a 18 h de abril a septiembre y de 10 h a 16 h la primera quincena de octubre; cerrado el resto del año), una obra maestra del rococó europeo que Federico regaló a Guillermina cuando tomó posesión del título de Margrave y en el no echaban nada en falta: un palacio que empleaban como residencia de verano, bóvedas de jardinería, grutas, fuentes ornamentales, estanques, juegos de agua, un invernadero y un templo dedicado a Apolo…

Los jardines del Eremitage. (Foto: @Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH, Lorenzo Moscia)
Los jardines del Eremitage. (Foto: @Bayreuth Marketing & Tourismus GmbH, Lorenzo Moscia)

20:00. Una cerveza (o varias) en su museo

Música, barroco y… cerveza, mucha cerveza. A fin de cuentas, Bayreuth es la capital de la región con el mayor índice de fábricas de cerveza per cápita del mundo (hay más de doscientas), y eso se nota y mucho. Y ningún lugar para descubrirlo -y paladearlo- que el complejo Maisel’s Beer Adventure World, ubicado en la histórica fábrica de cerveza Maisel´s (la cerveza de la ciudad), y donde, además de la fábrica propiamente dicha, está el Bayreuther Brauerei Museum, el más variado del mundo según el Libro Guinnes de los Records, y donde además de repasar el proceso de fabricación de la cerveza se exhiben una colección de más de 5.500 jarras de cerveza y otra de más de 400 enseñas de marcas de cervezas, ambas, las más grandes de Europa. La visita al museo, que dura una hora aproximadamente, termina en el Liebesbier, un gigantesco bar restaurante de estilo contemporáneo que es el lugar de moda por excelencia de Bayreuth y donde se sirven platos tradicionales de Franconia y, por supuesto, cerveza: más de cien a elegir. Un lugar ideal para reposar lo vivido en estas 24 horas en Bayreuth, la ciudad de Wagner y los margraves.

Así es el Maisel's Beer Adventure World.
Así es el Maisel's Beer Adventure World.

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