Cómo Ana de Armas ha conseguido pasar por rubia sin dejar de ser castaña clara: historia de una coloración de verano
Todo comenzó en primavera, cuando, justo tras los Oscar, Ana de Armas comenzó a aclarar tan sutilmente su cabello, que no nos hemos dado cuenta hasta ahora
Ana de Armas en el estreno de Ballerina en Japón. (Getty/Masatoshi Okauchi)
A partir de ahora vamos a referirnos como melenas evolutivas a aquellos sutiles y progresivos cambios de look de las famosas que consiguen que no nos demos cuenta de cortes, coloraciones o moldeados.
La última en conseguir ese efecto es Ana de Armas. La actriz cubana no para de protagonizarlookazo tras lookazo durante la gira promocional de 'Ballerina', y en la alfombra roja de Tokio parecía rubia.
Sin embargo, al echar la vista atrás en sus últimas apariciones, no es que Ana acabe de hacerse las mechas rubias neutras más bonitas de la temporada, es que lleva meses aclarándose el cabello y nos habíamos dado cuenta.
El último registro que tenemos de Ana con melena castaño oscuro, ultra sana, brillante y de color compacto, una coloración blunt como pocas en Hollywood, es justo en la alfombra roja de los premios Oscar… Aunque en realidad, ahí ya había comenzado la transición hacia una Ana de Armas “rubia”
Ana de Armas en la premiere de Ballerina. (Getty/Matt Winkelmeyer)
Desde hace años, la actriz ha mantenido su melena icónica inalterable, con un corte de pelo que potenciaba el volumen, cosméticos de lujos para cuidar su cabello (es habitual ver cómo rocían sobre su melena la bruma de Sisley) y cincelada a base de cepillados enérgicos siempre por obra y gracia de la estilista Jenny Cho.
En marzo, la forma de callar su cabello para que su melena castaño oscuro pareciera, simplemente iluminada, se le realizaron finísimas mechas doradas, tan finas que solo se apreciaban como reflejos, a modo de hebras, tan solo cuando se aplicaba mucho zoom a sus fotografías.
En mayo, aquellas mechas se habían ido aclarando de forma natural, lo que nos devolvía a una con el cabello algo más claro, pero seguía tratándose de un cabello castaño. Entonces, su melena se volvió a matizar para controlar que se mantuviera un tono natural en las mechas.
En junio, sin embargo, la estrategia cambió y se potenciaron sus mechas. De entrada, la colorista opción por el face framing, técnica con la que se aclaran los mechones de cabello próximos al rostro para enmarcarlo, potenciar la luminosidad en las facciones y emular el efecto de un cabello aclarado de forma natural.
Ana de Armas estrenaba coloración en primavera. (Getty/Tim Whitby)
Desde entonces, las mechas se han mantenido, pero se ha ido cuidando el matiz, para que no adquieran un tono dorado y se mueven siempre en los acabados neutros, es decir, que los reflejos se mantengan en color avena.
Cada vez que Ana realiza cualquier actualización en su coloración, su cabello cambia sutilmente y por ello la vemos más rubia, cuando en realidad está llevando a cabo una aclaración constante. No sería de extrañar que se apuntara a la estrategia de la estilista Tracey Cunningham y sus clientas: darse baños de color, matices y mascarillas profesionales justo antes de una alfombra roja o una entrega de premios. De este modo, logra que el cabello siempre se vea en su mejor versión, en el momento indicado.
Pero, el cambio más que evidente en el rostro de Ana de Armas, no es solo consecuencia de su coloración (aunque un poco sí) ni se debe tampoco a los rumores de relación con Tom Cruise. El efecto de luminosidad total tiene mucho que ver con su maquillaje.
Al haber ido aclarando su cabello poco a poco, especialmente en los mechones alrededor del rostro, los tonos que utiliza en su maquillaje también han cambiado. Últimamente, luce una base más cálida, huye de contornear su rostro y se centra, sobre todo, en acentuar su mirada (trabajando en cejas y pestañas), potenciar sus pómulos a base de blush y maquillar sus labios siempre en un tono a juego con su colorete.
Detalle del maquillaje monotono de Ana de Armas. (Gtres/John Salangsang/Shutterstock)
El rubor de sus mejillas, siempre en rosas y melocotones, aporta calidez a su tez, pero también está aplicado de tal modo que logra un efecto lifting, los realza.
Al jugar con su tono y el del labial y reducir el maquillaje de los ojos, aplicando sombras de ojos luminosas, pero haciendo mucho hincapié ene el trabajo de las pestañas, el rostro de Ana de Armas parece más natural, pero está todo perfectamente orquestado.
Y como guinda, pero no por ello menos importante, el uso de las cejas que hace su maquilladora Mélanie Inglessis. Su mirada está siempre en tensión, ascendente, realzada, más amplia y con más protagonismo.
A partir de ahora vamos a referirnos como melenas evolutivas a aquellos sutiles y progresivos cambios de look de las famosas que consiguen que no nos demos cuenta de cortes, coloraciones o moldeados.