Historia, materias primas y aromas de mayor duración: por qué estamos viviendo el auge de los perfumes árabes
El mercado de la perfumería ha caído rendido ante la perfumería árabe, bien sea por sus composiciones como por las marcas más buscadas que apenas invierten en publicidad
Si eres un usuario de las redes sociales con cierta predilección por la perfumería, seguro que has visto más de un vídeo en el que una persona jovencísima analiza con minuciosidad las notas de una fragancia. Así que lo más probable es que, firmas de perfumería árabes como Lattafa resuenen en tu cabeza y hasta te haga ilusión encontrar sus creaciones en un stand de perfumería.
Originaria de Egipto y Mesopotamia, la perfumería se vio fuertemente beneficiada de la incursión de las culturas árabes para, por así decirlo, profesionalizarse. Al médico y farmacéutico persa Avicena se le atribuyen los métodos de extracción de aceites florales y su posterior destilación que han llegado hasta nuestros días.
El origen de la perfumería oriental
El enclave de la zona, rica en materias primas, clave para elaborar las esencias aromáticas, sumado a su localización estratégica para el comercio de estas, contribuyó a que la civilización árabe adquiriera una cultura del perfume muy refinada y desarrollara métodos innovadores. Además, es en la Edad Media cuando “surgen nuevas materias primas como el ámbar gris, el almizcle o el agua de rosas. Los árabes perfeccionan el conocimiento de culturas anteriores, usando el alambique”, indican desde la Academia del Perfume.
Este importante rol del perfume se materializa en la cultura árabe, mencionándose en el Corán, los jardines y árboles, con gran olor almizclado del paraíso, “a Mahoma, fundador de esta nueva religión (Islam), se le conoce su pasión por los perfumes”.
A pesar de este importante rol en la historia de la perfumería, explica Renaud Salmon, perfumista Director Creativo de Amouage, que “no hay una definición de lo que significa Perfumería Oriental, porque significa algo un poco diferente para todos", aunque en el imaginario colectivo, siempre se asocia a ciertas materias primas, la duración de las fragancias o la presencia del ámbar en la estructura oriental clásica que interpretamos como "calidez sensual especiada".
Desde el punto de vista occidental, sin embargo, el perfume Shalimar, creado en 1925 (este es el año de su centenario) por Jacques Guerlain, es el primero en catalogarse como perfume ‘oriental’, iniciando una familia aromática en constante crecimiento y que ahora mismo vive un boom.
Según el perfumista, lo que en occidente entendemos como perfumería árabe u oriental se basa en la presencia del ámbar, de notas sensuales y especiadas como vainilla, vainillina, haba tonka, cumarina y ládano, además de resinas: benjuí, incienso, mirra, opopónaco. Todo esto también se acompaña a nivel visual de imágenes como el Taj Mahal, el zoco o el desierto, inspiración que también vemos a nivel estético en el diseño de los frascos de perfume.
Explica Salmon que en los países árabes el perfume está íntimamente conectado a la cultura. Además de referenciarse en El Corán, está presente en la religión y en sus rituales en los que se utiliza el humo de inciensos como el oud.
En la medicina y la aromaterapia, ingredientes como el incienso se usa en medicina y fumigaciones. La presencia del aroma también es fundamental en la gastronomía, en donde están presentes azafrán o agua de rosas, este último, también presente en el ritual de bienvenida de lavarse las manos.
Auge de la perfumería árabe
Identificar un único origen para la actual expansión de esta rama de la perfumería resulta complicado, sin embargo, igual que la Generación Z se ha convertido en una consumidora inesperada de la perfumería de lujo, su interés por las notas clásicas de la denominada perfumería árabe es indudable.
Desde firmas tradicionales hasta recién llegadas como Kayali u Orebella, recurren a los aromas intensos, sensuales y de larga duración y las ventas lo refrendan. En el caso de los pefumes de Mona Kattan (Kayali) y Bella Hadid (Orebella), tambas empresarias apoyan las notas de sus perfumes en su ascendencia, Kattan de Irak y Hadid de Palestina.
Además de que Salmon señala que la perfumería occidental ya se basó en el imaginario oriental para crear el género, pone el foco en los ingredientes como el oud, el frankincense (incienso) y la rosa damascena identificadas como notas icónicas del Oriente, son fundamentales para la dirección creativa en Amouage, firma en la que trabaja como perfumista. Algo que, indirectamente, impulsa su relevancia global y, por tanto, su adopción en mercados occidentales que buscan perfiles ricos y longevos.
Explica Salmon que otra de las explicaciones es la internacionalización de técnicas como el layering -superponer perfumes o aceites y cremas para crear nuevos olores o intensificarlos-, la importancia de llevar una fragancia única -quizá nicho- y convertir el acto de perfumarse en un verdadero ritual.
Otra técnica sobre la que el perfumista invita a prestar atención es la del humo o Bakhoor en la que se queman virutas de madera empapadas en concentrado de perfume para prolongar su duración y que se extiende a los perfumes textiles, otro 'topic' estrella en las tendencias de perfumería.
Pero, este crecimiento del interés por la perfumería, no se limita solo a la exportación, también se da en los propios países árabes, donde el consumo es muy elevado “creo que, por ejemplo, en Omán se utilizan entre siete y ocho frascos de perfume al año. No me refiero a que se compren, sino que se usan de verdad. Eso equivale a casi un litro de perfume, lo cual es bastante si lo pensamos para todo un año”, apunta Renaud Salmon.
En definitiva, el auge actual de la perfumería árabe no es un fenómeno pasajero, sino el resurgir de una tradición milenaria que Occidente tardó en catalogar y que, hoy, busca recuperar. Lo que la perfumería árabe ofrece al mercado global es precisamente lo que el consumidor actual demanda: profundidad, durabilidad e historia.
Si eres un usuario de las redes sociales con cierta predilección por la perfumería, seguro que has visto más de un vídeo en el que una persona jovencísima analiza con minuciosidad las notas de una fragancia. Así que lo más probable es que, firmas de perfumería árabes como Lattafa resuenen en tu cabeza y hasta te haga ilusión encontrar sus creaciones en un stand de perfumería.