Rini, las mascarillas infantiles de la actriz Shay Mitchell que reabren el debate sobre la edad a la que empezar a usar cosmética
Mascarillas de colores y formas divertidas formuladas para niños de 3 años. Rini ha llegado hace una semana al mercado beauty y las redes están que arden
Shay Mitchelle en el desfile de H&m en Londres. (Reuters)
Cuando Diet Prada avisa de un tema candente, sabemos que la polémica está servida. En esta ocasión, el foco está sobre el público infantil, convertido en público objetivo de la cosmética, un debate que ya saltó a la palestra tras la pandemia.
Marcas como Drunk Elephant, con sus fórmulas potentes y efectivas, fueron señaladas como “demasiado atractivas para los niños”, básicamente por tener packagings coloridos y divertidos. Preadolescentes y adolescentes les pedían a sus padres comprar sus cosméticos, lo que terminaba con niños de 12 años echándose retinol en la cara, cuando su piel, ni lo necesitaba ni lo toleraba.
El debate se amplió con el lanzamiento de lineales como Sephora Teens o Sephora Kids, con fórmulas especialmente desarrolladas para las pieles más jóvenes. Es un hecho que los niños quieren imitar lo que ven hacer a sus padres o lo que ven en las redes sociales, pero ¿dónde está el límite?
Camapaña promocional de Rini. (Instagram/@Rini/@shaymitchell)
Un poco así es como surgió Rini, la marca de cosmética que la actriz Shay Mitchell (famosa por la serie ‘Pretty Little Liars’) y sus socias Esther Song y Matte Babel. Su nombre, viene de la palabra ‘niños’ en coreano, porque sí, se trata de una marca de skincare coreano para niños a partir de 3 años. Sus hijos observaban cómo se realizaban sus rutinas de cuidado de la piel y, sobre todo, sus mascarillas y querían probarlas. Al fin y al cabo, la imitación es una forma de aprendizaje.
Explica Shay Mitchell que la idea le vino a la cabeza en unas vacaciones a México. Tras una jornada al sol, ella calmó su piel usando una mascarilla, pero no se la pudo aplicar a sus hijas por culpa de los ingredientes. ¿Cómo podía clamar la piel de sus hijas?
La solución, tras tres años de desarrollo y trabajo directo con laboratorios de Corea del Sur, son fórmulas “probadas por dermatólogos, hipoalergénicas, veganas, libres de crueldad animal, libres de talco, libres de tinte rojo 40, libres de frutos secos, libres de productos lácteos”, como puntualiza Esther Song, transformadas en mascarillas de hidrogel.
Las mascarillas de celulosa de Rini. (Rini)
Pandas o leones impresos en mascarillas de tamaño mini para que las puedan usar niños a partir de 3 años y con tan solo 3 fórmulas: una hidratante de hidrogel rosa), una efecto aftersun (de hidrogel verde) y otras, las de celulosa y con formato animal, para usar a diario, enriquecidas con vitamina E. Según Explica Shay Mitchell, lo que Rini pretende es concienciar a los más pequeños de que hay cuidarse la piel, algo que pretenden que aprendan a modo de juego.
Precios: 6 euros las mascarillas de animales, 7 euros las de hidrogel, 17 euros el pack de las tres mascarillas de animales, 27 euros el pack de 4 mascarillas de hidrogel y 31 euros el pack de las 5.
En la propia cuenta de Instagram de la marca y de Shay pueden leerse comentarios como:
“Marketing beauty y skincare para niños les enseña a ver sus debilidades antes de que descubran lo que es su propia imagen. Es hacer que los niños se sientan inseguros en lugar de confiar en sí mismos. Lo peor es que, una vez que una marca de celebrities lo hace, otros la seguirán y dentro de poco, esta idea dañina se normalizará”.
“Las únicas cosas que pasan en la cara de mi hijo son agua, crema solar”.
“Los niños no necesitan skincare. Déjalos ser niños. Solo bastará con una crema hidratante básica, que sea segura y esté recomendada por un médico”.
“’Probadas por dermatólogos’ no ‘aprobadas por dermatólogos’... interesante”.
“Esto es absolutamente una locura. Se supone que los niños juegan a fingir porque no todo es apropiado para ellos. Como si vivir en esta sociedad obsesionada por el consumo no fuera suficiente para los padres que están tratando de ser conscientes de lo que dejan ver a sus hijos. ¿Ahora tenemos que preocuparnos por los anuncios de cuidado de la piel dirigidos a ellos? ¡Esto es una locura!”.
Las mascarillas de celulosa de Rini. (Rini)
Además de las redes sociales, medios como Forbes o Huffington Post también se han hecho eco de la aventura empresaria de Shay Mitchell criticando el oportunismo de la actriz de abordar un mercado aun sin explotar: el skincare infantil. La "fase final del capitalismo", como denominaban algunos usuarios de redes sociales, también cuenta con el rechazo dermatológico.
La dermatóloga Amy Perkins, muy activa en redes sociales, describía la llegada de Rini como un capítulo de ‘Black Mirror'. “Los niños no necesitan rutinas de cuidado de la piel. Necesitan jugar de forma despreocupada, y adultos que los protejan del marketing de la industria de la belleza que les dice que su piel necesita ser corregida… y aquellos que tienen problemas dermatológicos con la función barrera de su piel, solo tienen que ver a un médico”, incide la doctora que hace un llamamiento sobre la reducción de la edad del público objetivo de la cosmética.
Esther Song y Shay Mitchell, fundadoras de Rini, con sus hijas. (Rini)
“La industria de la belleza ya ha capturado adolescentes y adolescentes. Ahora está entrando en la infancia, normalizando el consumismo de belleza antes de que los niños comiencen a la escuela”, sentencia Perkins.
Mientras la polémica toma las redes sociales, salta a la prensa y agita el debate social, Shay Mitchell y sus socias han optado por ignorar todos los comentarios, no dar declaraciones al respecto y continuar posteando sobre Rini. Curiosamente, todos los productos de la web, las 5 mascarillas, ahora cuentan con un 10% de descuento en su precio.
Cuando Diet Prada avisa de un tema candente, sabemos que la polémica está servida. En esta ocasión, el foco está sobre el público infantil, convertido en público objetivo de la cosmética, un debate que ya saltó a la palestra tras la pandemia.