Cómo dominar la edad al estilo de Michelle Pfeiffer: de la cosmética al maquillaje, sin perder de vista el melenón
La campaña promocional de la serie ‘Margo tiene problemas de dinero’, que Michelle Pfeiffer protagoniza junto a Elle Fanning, demuestra que, a sus 67 años, la actriz ni ha caído en las manos del retoque excesivo ni parece envejecer
Michelle Pfeiffer en 2026, a los 67 años. (Reuters)
Su rostro mantiene la tersura, no hay manchas a la vista, sus pómulos siguen estando altísimos y la línea de la mandíbula sigue tan angulada y definida como siempre. Sin embargo, no nos encontramos ante un rostro deformado por el abuso de los rellenos, ni sus expresiones faciales están paralizadas.
Michelle Pfeiffer pertenece al exclusivo grupo de mujeres que aceptan los signos de la edad y adaptan su look a ellos sin perder su esencia, lo que denominamos como 'well aging', envejecer bien, en el caso de Michelle, combinando el uso de la cosmética y del maquillaje. Así es como la actriz está espectacular a sus 67 años.
Analizamos sus últimas apariciones para descubrir cómo madurar como ella.
Michelle Pfeiffer con maquillaje en tonos terrosos. (Gtres/Steven/AFF-USA/Shutterstock)
El uso de la melena
De entrada, uno de los elementos que ha permanecido inalterable a lo largo de toda su vida ha sido su cabello. La actriz siempre ha mantenido un rubio frío, jugando a combinar mechas platino y ceniza. Aunque sí ha variado su largo, siendo una de las primeras celebrities en lucir un french bob, allá por 1983 en ‘Scarface’ (ahora convertida en icono del 'mob wife').
Sin embargo, la imagen que siempre nos viene a la cabeza al hablar de Pfeiffer es una melena larga, apenas un palmo por encima del pecho, la longitud perfecta para recoger el cabello, llevarlo suelto y jugar con el volumen.
Michelle Pfeiffer en el desfile de Saint Laurent Fall Winter 2026 2027 Women's ready-to-wear collection. (REUTERS/Stephane Mahe)
Su característica melena larga y rubio platino, últimamente peinada con ondas irregulares y ahuecadas, contribuye de forma muy interesante a rejuvenecer su imagen. Respeta la oscuridad en la raíz, crea un peinado casual muy juvenil y mantiene la luz en su rostro.
El tono uniforme de la piel de la actriz, libre de manchas, se explica por varios factores. Por un lado, resulta evidente que pone un especial empeño en protegerse del sol ya que no hay ni el más mínimo rastro de hiperpigmentación o daños asociados a la exposición solar como la flacidez.
Primer plano de Michelle Pfeiffer en 2024. (REUTERS/Mario Anzuoni)
La luminosidad y la hidratación que se aprecia en su piel además del uso de la cosmética, también se debe a los tratamientos estéticos para compactar la piel, mantener la tersura y la luminosidad, a través de peelings o mesoterapia facial.
Sin embargo, al observar la piel de la actriz de cerca, se aprecia que sus poros están dilatados y dependiendo del día tiene ojeras azuláceas o bolsas, no borra esas 'imperfecciones', mantiene elementos del paso de la edad y, si acaso, se apoya en el maquillaje para matizarlos, pero no abusa de la medicina estética.
Lo que no significa que, al comparar las apariciones de Michelle Pfeiffer de estas últimas semanas, frente a las de antes de Navidad, parece más evidente que el tercio superior, sobre todo la frente, se ve más lisa y tersa en la actualidad, lo que se podría explicar con el uso de neuromoduladores en frente y entrecejo, siendo este el último retoque visible y que no altera su imagen de una forma artificial.
Michelle Pfeiffer con maquillaje en tonos nude. (Gtres/Matt Baron/BEI/Shutterstock)
Maquillaje a medida
Pero, a parte de una buena genética, del uso equilibrado de la medicina estética, la protección solar, la cosmética o el pelazo, el maquillaje de Michelle Pfeiffer merece un apartado especial. La actriz tiene un maquillaje 'signature' como toda buena estrella y este consiste en una piel clara de tono uniforme en todo el rostro y probablemente preparada con el uso de aceites faciales para lograr ese acabado jugoso.
Michelle Pfeiffer con su maquillaje estrella. (Gtres/James Veysey/Shutterstock)
Colorete en vez de contouring
En vez de contornear, para darle más protagonismo a sus ya marcados rasgos, solo se apoya en el colorete. En los pómulos de Michelle siempre verás un rubor melocotón muy sutil, tan difuminado que, a veces paraece que ni lleva maquillaje. Este toque le ayuda a, por un lado reposicionar sus pómulos, por otro iluminar su mirada y , como guinda, a aportar calidez a su rostro.
Mirada
Todo en el maquillaje de Michelle gira entorno a su mirada. Sus ojos siempre están perfilados con un lápiz, negro en los eventos nocturnos, marrón oscuro para el día. Este truco que también utiliza la reina Letizia intensifica el color de sus ojos, abre mucho la mirada -sobre todo al amplificar también máscara de pestañas tanto en el párpado superior como en el inferior- y aporta dramatismo a la mirada sin recargar el look.
Michelle Pfeiffer con un maquillaje nocturno. (Gtres/Laurent Zabulon/ABACAPRESS.COM
Pero lo realmente genial y estratégico es el uso de las cejas, perfiladas, rectas y rellenadas con lápiz de cejas, son un par de tonos más oscuras que el cabello de Michelle, de tal modo que enmarcan mucho más la mirada. La elevación y el arco también aportan a la mirada un aspecto juvenil.
Para lograr un mayor empaque, habitualmente, el tono exacto de su colorete se replica en sus labios, donde encontramos otro detalle del envejecimiento conservador de Michelle Pfeiffer. Con el paso de los años, los labios pierden volumen y, cada vez, se ven más finos. Algo que se agudiza en el labio superior. En el caso de Michelle, sus labios siempre han sido finos pero no han variado su grosor en ningún momento.
Michelle Pfeiffer mantiene la firmeza en su piel y la definición en su óvalo facial. (Gtres/JUPA, LDTS)
A la hora de maquillarlos también sigue un proceso curioso. Aunque pueda parecer que solo lleva un labial de color nude-coral, en realidad los labios están perfilados con un lápiz del mismo color y posteriormente rellenados, de modo que el color se ve intensificado y dura más tiempo, además de que los labios están mucho más definidos, lo que ayuda a generar volumen.
Su rostro mantiene la tersura, no hay manchas a la vista, sus pómulos siguen estando altísimos y la línea de la mandíbula sigue tan angulada y definida como siempre. Sin embargo, no nos encontramos ante un rostro deformado por el abuso de los rellenos, ni sus expresiones faciales están paralizadas.