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3 elementos que pondría un interiorista en su casa si tuviera que construirla desde 0
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3 elementos que pondría un interiorista en su casa si tuviera que construirla desde 0

Las decisiones que realmente marcan la diferencia suelen ser las que se toman antes de colocar un solo mueble, cuando aún se está en obra y no solo se resume a escoger suelos bonitos

Foto: Tener una casa moderna no solo depende de la decoración, sino también de la disposición (Pexels)
Tener una casa moderna no solo depende de la decoración, sino también de la disposición (Pexels)

Construir una casa desde cero es, para muchos, la oportunidad perfecta para diseñarlo todo “a medida”. Para otros, en cambio, es un proceso lleno de decisiones técnicas que, con el tiempo, se convierten en pequeños arrepentimientos. Lo curioso es que, cuando se le pregunta a un interiorista qué cambiaría si pudiera empezar de nuevo, la respuesta suele ser bastante clara. No hablaría solo de colores o tendencias, sino de elementos estructurales que determinan cómo se vive un hogar y que, una vez terminada la obra, son difíciles y caros de corregir.

En un vídeo reciente, Marc Escrivá, profesional del interiorismo, explica que si hoy tuviera que construir su propia casa desde cero, hay tres decisiones que tomaría sin pensarlo dos veces.

El primer punto es la iluminación indirecta integrada en obra, una de esas decisiones que cambian por completo la atmósfera de una casa sin necesidad de llenar el techo de focos. El interiorista habla de soluciones como foseados, tiras LED o puntos concretos de luz, pensados desde el inicio. La razón es práctica. Añadir este tipo de iluminación después se puede hacer, pero suele implicar más obra, más coste y un resultado menos limpio. La diferencia no está solo en la luz, sino en cómo se percibe el espacio. Una iluminación indirecta bien planificada suaviza, amplía, hace que los ambientes parezcan más cálidos y también más caros, aunque no lo sean.

placeholder Añadir este tipo de iluminación después se puede hacer, pero suele implicar más obra, más coste y un resultado menos limpio (Pexels)
Añadir este tipo de iluminación después se puede hacer, pero suele implicar más obra, más coste y un resultado menos limpio (Pexels)

La segunda decisión es apostar por mobiliario a medida, especialmente en las piezas clave del salón. No se trata de encargarlo todo a medida, sino de elegir bien dónde hacerlo para conseguir coherencia y equilibrio. En el ejemplo que explica el interiorista, una estantería diseñada específicamente da la vuelta al sofá y lo recubre, creando una trasera que enmarca el conjunto y protege visualmente el sofá. Este tipo de soluciones, cuando se piensan desde el proyecto, evitan que el salón parezca un collage de piezas sueltas y hacen que el espacio se lea como un todo. Además, permiten aprovechar rincones difíciles y ajustar proporciones, algo que muchas veces falla cuando se compra por impulso o por catálogo.

placeholder te tipo de soluciones, cuando se piensan desde el proyecto, evitan que el salón parezca un collage de piezas sueltas y hacen que el espacio se lea como un todo (Pexels)
te tipo de soluciones, cuando se piensan desde el proyecto, evitan que el salón parezca un collage de piezas sueltas y hacen que el espacio se lea como un todo (Pexels)

El interiorista lo deja caer casi como una regla. La mesa de centro, por ejemplo, no es un complemento cualquiera. Debe tener justo el tamaño perfecto para el sofá, y el sofá, a su vez, debe encajar con lo que tiene detrás. La idea de fondo es sencilla. Un salón se ve bien cuando está proporcionado.

El tercer elemento que incluiría sin duda es ocultar o integrar los elementos estructurales que suelen estropear la armonía cuando no se tratan con intención. Pilares, vigas o columnas aparecen muchas veces como un problema a resolver, pero aquí el enfoque cambia. El interiorista explica que, ante un pilar que no sabían qué hacer con él, decidió convertirlo en aliado en lugar de luchar contra él. ¿Cómo? Revestiéndolo y dándole sentido dentro del conjunto, conectándolo con otros elementos como la estantería o la trasera del sofá. El resultado no solo disimula el obstáculo, sino que lo convierte en una pieza que ordena el espacio y refuerza la distribución.

placeholder El tercer elemento que incluiría sin duda es ocultar o integrar los elementos estructurales que suelen estropear la armonía cuando no se tratan con intención (Pexels)
El tercer elemento que incluiría sin duda es ocultar o integrar los elementos estructurales que suelen estropear la armonía cuando no se tratan con intención (Pexels)

Estos tres elementos tienen algo en común. No son decorativos, son decisiones de base. Y ahí está el punto. La estética se puede ajustar con el tiempo, pero la estructura, la luz y la manera en la que se construye el mobiliario clave marcan una diferencia enorme desde el primer día. Por eso, cuando un interiorista habla de lo que no dejaría para después, suele poner el foco en esas elecciones que parecen técnicas, pero que en realidad terminan definiendo lo más importante: cómo se siente una casa cuando se vive en ella.

Construir una casa desde cero es, para muchos, la oportunidad perfecta para diseñarlo todo “a medida”. Para otros, en cambio, es un proceso lleno de decisiones técnicas que, con el tiempo, se convierten en pequeños arrepentimientos. Lo curioso es que, cuando se le pregunta a un interiorista qué cambiaría si pudiera empezar de nuevo, la respuesta suele ser bastante clara. No hablaría solo de colores o tendencias, sino de elementos estructurales que determinan cómo se vive un hogar y que, una vez terminada la obra, son difíciles y caros de corregir.

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