El otro lado de Roca Rey: inversiones millonarias en plena relación con Tana Rivera
El torero peruano ha construido en España una estructura empresarial con más de seis millones en activos y beneficios al alza, con su finca sevillana como símbolo de su éxito fuera del ruedo
La relación entre Andrés Roca Rey y Tana Rivera se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la primavera. La hija de Eugenia Martínez de Irujo y el torero peruano acaparan titulares desde hace días, alimentando el interés por una pareja que une dos mundos profundamente ligados al universo taurino. En plena temporada, con varias tardes en plazas importantes como Sevilla y Madrid por delante, uno podría pensar que la atención mediática podría salpicar el desempeño del peruano en la plaza. "La gente así tiene una estructura mental fortisima", descartan.
La misma fortaleza que le ha permitido consolidarse como figura del toreo en tiempo récord. Un experto del sector lo resume así: "Roca Rey es muy grande. Aunque Morante está en otra dimensión, esta será la época de Roca. Es un figurón, es de los toreros que se dice en el toro que 'triunfan a golpe cantao'. O sea, prácticamente todas las tardes. La noticia es el día malo, suelen ser pocos. Eso en el toreo marca la diferencia entre el buen torero, la figura y el número uno. Es dificilísimo y él se lo gana cada tarde. Después te puede gustar más o menos su toreo, pero su entrega y compromiso, todos los días, con su profesión... eso lo tienen muy pocos. De ahí su sitio".
Esa disciplina en la plaza tiene su reflejo en otro terreno mucho menos visible: la gestión de su patrimonio. En los últimos años, Roca Rey ha ido construyendo en España una estructura empresarial discreta pero cada vez más relevante, con dos pilares claros: la sociedad Inversiones Chacrasana y su finca sevillana ‘La Consentida’.
Inversiones Chacrasana, creada en 2019 y con sede en Sevilla, está administrada por el propio torero junto a su padre y actúa como cabecera de sus negocios en España. Aunque formalmente figura vinculada a actividades recreativas y espectáculos taurinos, sus cuentas dibujan el perfil de una sociedad patrimonial con una fuerte vertiente inversora. En 2024, la empresa disparó su beneficio hasta los 709.710 euros, multiplicando por más de seis las ganancias del año anterior. El volumen de activos alcanza ya los 6,2 millones de euros, con un peso creciente de las inversiones financieras (más de 2,2 millones a largo plazo y cerca de otros 2,1 millones a corto) y una liquidez que supera el medio millón de euros.
El ejercicio refleja además un año de expansión: la firma incrementó de forma notable su cifra de negocio, hasta superar los seis millones de euros, y reforzó tanto su estructura de activos como su posicionamiento inversor. Entre los movimientos más llamativos figura el aumento de sus activos financieros y de su inmovilizado, así como un significativo crecimiento de acreedores a corto plazo, indicio de nuevas operaciones o compromisos recientes. Todo ello en una compañía con una estructura ligera (cuenta con media docena de empleados) pero con cifras propias de una patrimonial consolidada.
De esta sociedad depende además una nueva firma, El Valentín Apoderamientos S.L., constituida en 2024 y gestionada por un abogado sevillano de confianza del entorno del torero. La empresa, que aún no ha presentado cuentas, apunta a reforzar la organización profesional y empresarial de Roca Rey en España.
El otro gran activo del torero es ‘La Consentida’, su finca en Sevilla. Situada a pocos minutos de Gerena, esta propiedad de unas 10 hectáreas combina el carácter tradicional del cortijo andaluz con instalaciones vinculadas al mundo del toro. La vivienda principal mantiene la estética clásica (paredes encaladas, teja árabe, patios interiores) mientras que el exterior incluye jardines, piscina, capilla y hasta una plaza de toros privada, escenario habitual de reuniones familiares y encuentros con invitados ilustres.
La historia de la finca añade un elemento singular: estuvo vinculada a la familia del magnate estadounidense William Randolph Hearst y pasó por manos de empresarios internacionales antes de ser adquirida por Roca Rey en 2020, en una operación cercana al millón de euros. Desde entonces, se ha convertido en su refugio en España y en uno de los símbolos más visibles de su éxito fuera de la plaza.
No es casualidad que su nombre se cruce ahora con el de Tana Rivera. Si él pertenece a una saga de toreros, ella forma parte de una de las castas más nobles de la tauromaquia española, la de los Ordóñez. A la espera que se despeje la polvareda provocada por la noticia de su relación, solo les queda darle naturalidad y dejar que el tiempo ponga cada cosa en su sitio.
La relación entre Andrés Roca Rey y Tana Rivera se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la primavera. La hija de Eugenia Martínez de Irujo y el torero peruano acaparan titulares desde hace días, alimentando el interés por una pareja que une dos mundos profundamente ligados al universo taurino. En plena temporada, con varias tardes en plazas importantes como Sevilla y Madrid por delante, uno podría pensar que la atención mediática podría salpicar el desempeño del peruano en la plaza. "La gente así tiene una estructura mental fortisima", descartan.