Vestir conjuntado con tu pareja está de moda: las parejas de los Emmy se apuntan al twinning
En los Emmy 2025 hemos visto cómo las parejas han sabido abrazar esta tendencia sin caer en la caricatura, demostrando que, a veces, vestir a juego no es disfrazarse, sino reafirmar complicidad
Vestir en pareja, o lo que en la jerga fashionista conocemos como twinning, no es ninguna novedad. Seguro que, si rebuscas en los álbumes familiares, te encuentras con aquellas fotos en blanco y negro en las que tus padres vestían igual que sus hermanos, o incluso con imágenes tuyas de infancia en las que compartías look idéntico con tus primos. Esa costumbre doméstica, muy asociada a la niñez, terminó por dar el salto a la alfombra roja a finales de los 90, cuando la moda se volvió más atrevida. El matrimonio Beckham fue su máximo exponente, regalándonos dos de los looks conjuntados más célebres: primero en su boda de 1999, con estilismos en champán y, después, en el banquete, con aquel inolvidable dúo en púrpura. Un par de años más tarde, Britney Spears y Justin Timberlake convirtieron el total denim en un icono de los 2000.
Pero la gran diferencia de aquellos tiempos con lo que vimos en la alfombra roja de los Emmy de 2025 de hoy es la sutileza. Hoy el twinning no busca el disfraz ni el calco exacto: se trata de coordinar gamas cromáticas, materiales o intenciones estilísticas para transmitir armonía. Estas son algunas de las parejas que lo han demostrado con maestría.
Rita Ora y Taika Waititi
Ella apostó por un vestido de inspiración griega en tono marfil con escote profundo y abertura lateral de MIU MIU, mientras que él se inclinó por un esmoquin blanco cruzado con pajarita gris perla.
La clave está en cómo ambos looks dialogan a través de la paleta clara y elegante, logrando un efecto de pareja perfectamente coordinada sin necesidad de recurrir al uniforme. Su aparición confirma que el blanco sigue siendo un color fetiche cuando se busca dar un aire de luminosidad y frescura conjunta.
Adam Brody y Leighton Meester
La pareja de actores encarnó la versión más moderna y juvenil del twinning. Adam optó por un traje azul cielo con camisa blanca y pajarita negra, mientras que Leighton brilló con un vestido de efecto metalizado que transitaba del rosa empolvado al plateado.
Aquí la conexión es más sutil: se trata de una conversación entre colores fríos que, lejos de competir, se complementan. El resultado es sofisticado y desenfadado al mismo tiempo, un equilibrio nada fácil de conseguir.
Harrison Ford y Calista Flockhart
El matrimonio optó por la sobriedad en los Emmy, pero sin perder de vista la idea de coordinación. Ford se mantuvo fiel al clásico esmoquin negro, mientras que Calista apostó por un vestido negro con falda a rayas horizontales satinadas en contraste.
La sintonía está en la monocromía, que ambos resuelven con elegancia. Es la prueba de que, a veces, basta con coincidir en un solo color para que la pareja se vea cohesionada.
Scarlett Johansson y Colin Jost
Scarlett deslumbró con un vestido palabra de honor en tono vainilla, de silueta limpia y drapeada, mientras que Colin se mantuvo en la ortodoxia del esmoquin negro. Aquí el match no está en el color, sino en la intención: el minimalismo.
Ambos confiaron en la sobriedad como hilo conductor, sin excesos ni ornamentos superfluos. Es un buen ejemplo de cómo la coherencia estética también puede construirse desde la sencillez.
Ben Stiller y Christine Taylor
El actor apareció con un clásico traje oscuro de solapas satinadas, mientras que Christine lució un vestido negro con escote bardot. La conexión entre ambos es directa: el negro como declaración de intenciones. Lejos de parecer lúgubre, el resultado es de lo más atemporal y elegante, demostrando que el twinning no siempre necesita riesgo; a veces la mejor estrategia es confiar en lo clásico.
Lo que antes era un grito visual hoy se convierte en un susurro estilístico: pequeños gestos, detalles de color o afinidades de estilo que logran transmitir unidad sin restar personalidad a cada uno. En los Emmy 2025 hemos visto cómo las parejas han sabido abrazar esta tendencia sin caer en la caricatura, demostrando que, a veces, vestir a juego no es disfrazarse, sino reafirmar complicidad.
Vestir en pareja, o lo que en la jerga fashionista conocemos como twinning, no es ninguna novedad. Seguro que, si rebuscas en los álbumes familiares, te encuentras con aquellas fotos en blanco y negro en las que tus padres vestían igual que sus hermanos, o incluso con imágenes tuyas de infancia en las que compartías look idéntico con tus primos. Esa costumbre doméstica, muy asociada a la niñez, terminó por dar el salto a la alfombra roja a finales de los 90, cuando la moda se volvió más atrevida. El matrimonio Beckham fue su máximo exponente, regalándonos dos de los looks conjuntados más célebres: primero en su boda de 1999, con estilismos en champán y, después, en el banquete, con aquel inolvidable dúo en púrpura. Un par de años más tarde, Britney Spears y Justin Timberlake convirtieron el total denim en un icono de los 2000.