En un momento en el que casi toda la industria está empeñada en mirar hacia el próximo invierno, Moisés Nieto ha decidido girar la cabeza justo hacia el lado contrario. Ayer por la noche presentó una nueva cápsula que no sigue el ritmo del calendario oficial. En vez de hablar de capas, lanas o sofisticaciones de entretiempo, la colección mira directamente al verano: a la Costa del Sol, a esa idea algo nostálgica y muy visual de vacaciones, de sol sobre la piel, de ropa ligera y de cierto glamour que no necesita demasiada explicación.
La presentación fue pequeña, tranquila, casi íntima, y le siguió una cena en Ticuí rodeado de amigas del diseñador. Todo sucedió en un espacio blanco, limpio, muy depurado, donde las prendas colgaban con aire casi escenográfico, como si formasen parte de una instalación congelada en mitad de una tarde de agosto.
La colección cápsula de Moisés Nieto (Oriana Duran)
Entre los asistentes Laura Ponte, Ona Mafalda, Lulú Figueroa Domecq, Iera Paperlight o Cecilia Suárez, la actriz mexicana, se movían entre percheros, saludos y conversaciones como si estuvieran en casa. Todo tenía ese punto de elegancia relajada que suele ser más difícil de conseguir que el look más estudiado.
Moisés Nieto charlando con Laura Ponte y Ona Mafalda (Oriana Duran)
También merece capítulo aparte Juana Acosta, que firmó uno de esos pequeños ejercicios de ubicuidad tan propios de la semana de la moda, pero con bastante estilo. Primero se dejó ver en el desfile de Johanna Ortiz, con un registro distinto, y después cambió de código para llegar a la cena organizada por Moisés. Dos citas, dos vestuarios, y en ambos la misma actitud: tranquila y con estilo. Algo que, por cierto, encaja bastante bien con el espíritu de la propia cápsula.
Juana Acosta (Oriana Duran)
La colección, vista de cerca, gana muchísimo. Más que una propuesta conceptual, lo que plantea Moisés Nieto es una manera de vestir muy clara y muy honesta. Hay líneas limpias, construcciones sencillas, tejidos que acompañan y una idea de comodidad que no está reñida con la estética. Son prendas fáciles de imaginar en la vida real, que hoy parece una virtud enorme. Vestidos amplios que no aprietan, camisas que entran de lleno en esa categoría de “ponértelas sin pensar y acertar”, conjuntos coordinados que funcionan sin esfuerzo. En una de las imágenes, por ejemplo, un dos piezas en tono crudo, con falda midi y camisa, resume a la perfección esa filosofía: pulido, sí, pero sin nada de rigidez; elegante, pero de una forma blanda, habitable.
Frente a esa neutralidad luminosa aparecen también los golpes de color, que son fundamentales en la colección. Un rojo encendido, rosas vivos, azules nítidos, rayas que remiten sin rodeos a las toallas de playa o a las sombrillas de un verano español muy reconocible. También hay flores amplias y accesorios con un punto juguetón, incluso algo naïf, como esas piezas que mezclan perlas con corazones.
En cuanto a las invitadas, sus looks dialogaban muy bien con esa misma idea de sofisticación relajada. Vimos blazers de hombro suave combinadas con vaqueros rectos, pantalones fluidos, camisas abiertas con aire despreocupado, en el caso de Ona Mafalda, muy fiel a su estilo.
Ona Mafalda (Oriana Duran)
También vestidos en tonos crema, blancos rotos o rosas empolvados, con volúmenes ligeros y tejidos que acompañaban el movimiento, en el caso de Juana Acosta. Que acompañó con unas sandalias delicadas, bolso discretos, joyería mínima y ese tipo de estilismo que parece poco pensado aunque haya producción detrás.
Lulú Figueroa con un conjunto de rayas con lazada al cuello encajaba de lleno en el universo que propone Nieto: algo entre lo turístico y lo sofisticado, entre la postal retro y la mujer que sabe exactamente cómo quiere vestirse.
Lulú Figueroa y Moisés Nieto (Oriana Duran)
Muy en la línea Iera, en su estilismo no había una voluntad de epatar, sino de estar bien, que a veces resulta muchísimo más interesante.
Iera paperlight (Oriana Duran)
Eso es, en realidad, lo que diferencia esta cápsula. No solo el tema, sino también el tempo. Mientras otros diseñadores trabajan a contrarreloj para marcar la temporada con meses de antelación, aquí hay una especie de resistencia tranquila.
Cecilia Suárez (Oriana Duran)
Moisés Nieto no parece diseñar desde la urgencia comercial. No tanto desde la pregunta de qué se va a llevar, sino desde otra bastante más interesante: qué apetece ponerse, qué se siente bien, qué tiene sentido ahora.
En un momento en el que casi toda la industria está empeñada en mirar hacia el próximo invierno, Moisés Nieto ha decidido girar la cabeza justo hacia el lado contrario. Ayer por la noche presentó una nueva cápsula que no sigue el ritmo del calendario oficial. En vez de hablar de capas, lanas o sofisticaciones de entretiempo, la colección mira directamente al verano: a la Costa del Sol, a esa idea algo nostálgica y muy visual de vacaciones, de sol sobre la piel, de ropa ligera y de cierto glamour que no necesita demasiada explicación.