Crítica de 'Una buena familia americana': un thriller camp a caballo entre Ryan Murphy y 'El buen hijo'
La serie desembarca en Disney Plus, con sus cinco primeros episodios, este mismo miércoles. Su tono apunta a cierto sensacionalismo que ha sido muy debatido en Estados Unidos
La moda de los 'true crime' y de las series basadas en casos reales ya no es patrimonio de Ryan Murphy, que tiene tras de sí un importante corpus de sucesos de la historia americana convertidos en ficción. Como todo autor que crea escuela, no son pocas las series que se parecen mucho a lo que él ha hecho. Además, vivimos en una época en la que cualquier suceso o personaje parece digno de tener su propio audiovisual. 'Una buena familia americana', cuyos primeros cinco capítulos desembarcan en Disney Plus este miércoles, se basa en ese principio.
La producción recupera el caso real de una pareja que, tras perder a su hija biológica, adopta a otra con una forma extraña de enanismo. Pronto empiezan a advertir un comportamiento inquietante en ella y comprueban que no encaja con sus tres hijos biológicos. Dudan, en definitiva, que sea quien dice ser y tenga la edad que dice tener.
El piloto de la serie, que protagonizan Ellen Pompeo y Mark Duplass dando viva a la pareja de adoptantes, muestra pronto sus cartas. En la primera secuencia, Kristine Bartnett (Pompeo) ofrece sus charlas sobre la infancia, en el marco de su creación de una escuela para niños con necesidades especiales. Este prólogo finaliza abruptamente cuando, en pleno discurso, Bartnett (hay que resaltar que no se han cambiado los nombres reales de los personajes) es repentinamente detenida por la policía.
A partir de ese momento, y siguiendo una línea que recuerda mucho a Ryan Murphy, 'Una buena familia americana' recurre al flashback para llevarnos a 2010, momento en el que, tras el frustrado intento de adopción de una niña, los Bartnett tienen la oportunidad de acoger en su hogar a otra pequeña con enanismo. Entonces empieza el disfrute real de la serie, que incluye momentos tan camp como la masturbación de Duplass al lado de la cama en la que está Pompeo, reflejo de sus problemas sexuales, o algunas frases que dejan a las claras la tendencia paródicamente religiosa de la familia. "Es casi como una oración", dice ella cuando descubre que su nueva hija se llama Natalia Grace.
Los guionistas muestran el comportamiento errático de la supuesta niña. Y lo hacen de un modo que encantaría al Murphy de cualquier temporada de 'American Crime Story'. Un conflicto en la playa que acaba con gritos u otro en la cocina, donde la sra. Bartnett intenta arrancar un enorme cuchillo de las manos de Natalia Grace, son dignos de esos thrillers de los 90 que, de 'La mano que mece la cuna' a 'El buen hijo', nos mostraban a villanos psicópatas de diversas edades y con varios traumas a sus espaldas.
Por lo pronto, el piloto no muestra ningún trasfondo psicoanalítico en la presunta niña (un análisis de densidad ósea acabó demostrando que la real había vivido, al menos, unos 14 años) pero el rostro y las maneras de Imogen Faith Reid la convierten en una mala con muchas posibilidades. Y también, para que engañarnos, en una perversa de cuento, con reminiscencias de aquella niña de 'La mala semilla'.
Creada por Katie Robbins, la primera parte de la serie presenta a los padres como víctimas y a la siniestra pequeña como insufrible (no para de gritar) verdugo. Al fin y al cabo (alerta SPOILER) fueron ellos los que convencieron a un tribunal para que cambiara la edad legal de Grace de 8 a 22 años. Así fue como pudieron abandonarla en un apartamento.
Las cosas cambiaron cuando, varios años después, Kristine y Mark fueron acusados de negligencia, aunque luego él fue absuelto y los cargos contra ella fueron finalmente retirados. Hace dos años, Natalia restableció legalmente su fecha de nacimiento a 2003. Previamente había tenido que superar varias pruebas de ADN.
El tono de la serie, con canciones de fondo para apoyar la acción, fotografía saturada y sustos repentinos (atentos al final de este primer episodio) apunta a cierto sensacionalismo que, por muy entretenido que sea, quizá no fuese el que necesitaba una historia que ya de por sí es lo suficientemente rocambolesca. Sobre todo teniendo en cuenta que, si los datos no fallan, la supuesta embaucadora no lo era tanto.
Más allá de la ética sobre volver a un caso que puso en el ojo y el escarnio público a la joven, 'Una buena familia americana' resulta disfrutable si no se toma demasiado en serio. Como muchas series de Murphy y como esos thrillers familiares de los 90 que no dejan de generar culto a su alrededor.
La moda de los 'true crime' y de las series basadas en casos reales ya no es patrimonio de Ryan Murphy, que tiene tras de sí un importante corpus de sucesos de la historia americana convertidos en ficción. Como todo autor que crea escuela, no son pocas las series que se parecen mucho a lo que él ha hecho. Además, vivimos en una época en la que cualquier suceso o personaje parece digno de tener su propio audiovisual. 'Una buena familia americana', cuyos primeros cinco capítulos desembarcan en Disney Plus este miércoles, se basa en ese principio.