La perfección existe y está en una isla dentro de una isla: umami caribeño del bueno
Como la revelación del umami en gastronomía, encontrar la quintaesencia del lujo en un destino lleva implícito disfrutar de sensaciones profundas, satisfactorias y memorables. Súbete a nuestro avión porque nos vamos al paraíso
Frente a la bahía de Samaná, en el noreste de República Dominicana, Cayo Levantado Resort eleva la palabra excelencia. (Cortesía)
En poco más de un kilómetro cuadrado, Cayo Levantado Resort, una isla privada dentro de una isla (tiene una pequeña parte de acceso público) atesora todos los ingredientes para cocinar la excelencia. Frente a la bahía de Samaná, al noreste de República Dominicana, descubrimos que todo lo que llevamos años trabajando en terapia, no ha servido de nada. Después de escuchar hasta la saciedad el mantra de que 'la perfección no existe', la evidencia nos obliga a pedir el alta voluntaria y declararnos en rebeldía.
Hablando de insurrección: Cayo Levantado no hace referencia a un engrosamiento de la piel (léase 'callo'), sino, afortunadamente, a algo mucho más épico, como fue el levantamiento del corsario Joseph Bannister en la segunda mitad del siglo XVII contra la Corona inglesa para la que había trabajado. Su etapa como pirata del Caribe le llevó a vivir dos años en una isla paradísiaca hasta que los esbirros reales localizaron su escondite y le dieron caza. Desde entonces, la isla de Bannister pasó a llamarse Cayo Levantado ('cayo', en idioma indígena taíno significa 'islote'). Una breve pincelada histórica para abrir de par en par la puerta de este tesoro dominicano oculto, en las antípodas del turismo 'a granel'.
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
Un enclave de película (y de anuncio de ron)
Con poco más de un año de recorrido, Cayo Levantado Resort es un engranaje perfecto que funciona con la precisión de un reloj suizo en todos sus servicios (gym, coffee shop, piscinas con crema solar in situ, actividades acuáticas, workshops), y el flow caribeño más auténtico. Combinación ganadora. Nuestra aventura de cinco estrellas (está el lujo… y luego está CLR) comienza con el check-in en el embarcadero de Simi Baez, en el pueblo de Samaná. Inspiración victoriana y una atención personalizada exquisita nos sitúan a nosotros y nuestras maletas a bordo de un catamarán que en 15 minutos nos transporta en línea recta al paraíso.
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
Al otro lado de la bahía nos da la bienvenida otro muelle victoriano de lamas de madera blanca y tejados azules, y un carrito eléctrico (sostenibilidad manda) que nos lleva a través de un vergel autóctono y exuberante hasta la recepción del resort. Nada más llegar, ya tenemos nuestro BBF (Best Best Friend) asignado vía whatsapp: un ambassador disponible las 24 horas del día que al comienzo aceptamos con mucho reparo y por cortesía, y que después se convierte en algo así como el genio de la lámpara que nos concede todos nuestros deseos. ¿Puede haber algo más excepcional? Dándole una vuelta, quizá podamos equipararlo con el exfoliante natural de mandarina en envase de coco elaborado por artesanos locales… ¡Nos hubiéramos quedado a vivir en ese baño y sus amenities!
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
Cayo Levantado Resort es el paradigma del todo incluido de lujo, enemigo de la opulencia y amante del confort más exclusivo. Desde una hamaca a pie de playa, junto a la piscina infinita del beach club en la que encontramos un cubito de madera con un botón desde el que solicitar una piña colada sin mover un dedo (solo el de apretar el botón), hasta 219 suites y villas perfectamente integradas en la salvaje naturaleza en diez categorías a elegir… Un escenario de película ('Amanece en Samaná', estrenada hace pocos meses) y también del icónico anuncio de los años 70 en el que un grupo de presuntos náufragos se consolaban de su ¿infortunio? a golpe de tragos de ron. Durante un tiempo, de hecho, a Cayo Levantado se la conoció como la Isla Bacardi.
Todos los caminos llevan al bienestar
Todo en este resort, uno de los mejores del mundo ubicado en una isla privada, está pensado para superar con nota cualquier expectativa. De serie vienen sus arenas blancas y finas, sus peces tropicales, su horizonte color turquesa y su Mar Caribe, pero cuenta con infinidad de extras y una restauración que marca la diferencia. Por supuesto, Cayo Levantado Resort tiene un spa, que se reparte en cuatro caminos para alcanzar el bienestar holístico: Renew, Relax, Restore y Refresh, en función del objetivo de cada huésped. A partir de ahí, la personalización es su biblia, e incluye un plan nutricional 'ad hoc'.
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
Pero no es el spa lo que más llama nuestra atención, sino un santuario al que llaman 'Yubarta', en honor a las ballenas jorobadas que cada año recalan en las cálidas aguas de la bahía de Samaná para aparearse. Yubarta es un espacio de espiritualidad sobrecogedor (en el mejor sentido de la palabra), sin wifi, con palapas en las que meditar o practicar yoga al amanecer, y un cenote artificial perfectamente integrado en el paisaje (que se respeta escrupulosamente) con rituales de limpieza energética “con los que dejar ir lo que ocupa un espacio en nuestras vidas y dar paso a lo nuevo”.
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
Cayo Levantado Resort, además, hace de la sostenibilidad su bandera y del lujo responsable su claim: plástico cero, energía solar, descomposición de los residuos orgánicos mediante biodigestor, y producción de agua en la isla por condensación son sus coordenadas. Durante un workshop en uno de sus huertos propios, El Conuco, además de aprender a trabajar la yuca, descubrimos cómo a través de la Fundación Eco Bahía del Grupo Piñero convierten su compromiso por salvaguardar el frágil ecosistema de la isla en una liturgia ineludible.
Cayo Levantado Resort. (Cortesía)
A pocas horas de abandonar la isla (estamos nominados) nos invade el espíritu Bannister, un afán irrefrenable por revelarnos y hacer de este lugar trinchera. Mientras se nos pasa, decidimos disfrutar de la última puesta de sol y escribir en el móvil nuestra última voluntad para el ambassador: “no queremos irnos. ¿Hay algo que puedas hacer por nosotros?”.
En poco más de un kilómetro cuadrado, Cayo Levantado Resort, una isla privada dentro de una isla (tiene una pequeña parte de acceso público) atesora todos los ingredientes para cocinar la excelencia. Frente a la bahía de Samaná, al noreste de República Dominicana, descubrimos que todo lo que llevamos años trabajando en terapia, no ha servido de nada. Después de escuchar hasta la saciedad el mantra de que 'la perfección no existe', la evidencia nos obliga a pedir el alta voluntaria y declararnos en rebeldía.