65 años de 'Vidas Rebeldes', el regalo de amor a Marilyn Monroe y el adiós a Clark Gable y al Hollywood dorado
Un western moderno salido de la cabeza de Arthur Miller, por entonces marido de la actriz, se ha convertido en un símbolo del final de la Era Dorada del cine y ha sido revalorizado como uno de los títulos más importantes de la historia del cine
Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift. (UA)
Cuando se ve 'Vidas Rebeldes', 65 años después de su estreno, y uno repara en que fue la última película de Marilyn Monroe (al menos completa, en el caso de ella) y la de Clark Gable, es inevitable considerarla, de alguna forma, el canto del cisne del Hollywood clásico.
Dos de las mayores estrellas del siglo XX morirían poco después de su rodaje y, en el caso de la tercera presente, Montgomery Clift, los restantes títulos de su carrera, hasta su también temprano fallecimiento, serían más bien escasos y olvidables.
Bien sabido es que la rubia actriz se había tomado muy en serio lo de ser considerada una buena actriz por encima de su imagen como icono sexual. Su marido por entonces, el dramaturgo Arthur Miller, era consciente de las clases de su esposa en el Actor's Studio; de la formación de una productora propia y de la cuidada selección de papeles para que el público no solo la considerase la chica sexy a la que el aire del metro le levantaba la falda en 'La tentación vive arriba'.
Imagen promocional de 'La tentación vive arriba'. (Fox)
En 1957, el autor había publicado un pequeño relato llamado 'The Misfits' en la revista Esquire que con los años se convirtió en un guion que era perfecto para la señora Miller.
Una historia ambientada en Reno sobre una chica recién divorciada que se topa con dos hombres que organizan rodeos y se dedican a cazar caballos salvajes. Dos vaqueros modernos; dos perdedores y una joven sin rumbo que se encuentran en una época en la que el Lejano Oeste queda ya más lejano que nunca. Personajes con músculo que iban mucho más allá de las imágenes que los espectadores tenían de las tres estrellas.
La actriz, en un momento del rodaje de 'Vidas Rebeldes'. (CP)
Perdedores tras un sueño
John Huston, especialista en perdedores que persiguen un sueño y acaban fracasando, fue el elegido para ponerse tras la cámara. Tanto él como el equipo de la cinta viajaron hasta un caluroso Reno (Nevada) para filmar la historia, muchos días en pleno desierto. Más allá de la localización, las circunstancias no fueron las más fáciles.
Por una parte, estaban los 38 grados con los que los pobres técnicos se topaban cada día. Y por otra, los retrasos y las inseguridades de Marilyn, que también habían torpedeado en exceso el rodaje de 'Con faldas y a lo loco' hasta acabar con la paciencia de Billy Wilder.
Marilyn Monroe y Montgomery Clift en 'Vidas Rebeldes'. (CP)
En este caso, la actriz llegaría a tal desquicie personal que acabó siendo ingresada dos días en un hospital, paralizando toda la filmación. No ayudaba que, por aquella época, su matrimonio con Miller, pese a 'regalarle' la historia, estuviese naufragando sin bote salvavidas.
Algunos compañeros eran comprensivos con la situación. Otros, en cambio, llegaban a tal nivel de nerviosismo que juraban que no volverían nunca más al set. Clark Gable había sido el ídolo de infancia de la Monroe y ella estaba encantada de trabajar con él. Pero en aquellos días, el actor de las grandes orejas no se cansó de decir que, en sus tiempos en la Metro-Goldwyn-Mayer, a la gente que llegaba tarde al plató la despedían sin contemplaciones.
Vivien Leigh y Clark Gable en 'Lo que el viento se llevó'. (Warner)
"Era incapaz de rescatarse a sí misma o de ser rescatada por nadie más. Y a veces eso afectaba su trabajo. Tuvimos que detener la película mientras estaba ingresada en un hospital durante dos semanas", dijo Huston sobre Monroe años después.
Monty y la botella
Montgomery Clift y su afición a la bebida también supusieron un pequeño gran problema para la empresa. El propio Huston era un gran bebedor (que se lo pregunten, si no, a la Katharine Hepburn que rodó con él 'La reina de África'), pero el actor superaba incluso sus límites con la botella.
Desde el accidente de tráfico que provocó que le reconstruyesen el rostro, la depresión y la autodestrucción se habían instalado en su vida.
Montgomery Clift. (Cordon Press)
Pese a ser garantes del caos, de vez en cuando, tanto él como Marilyn sorprendían a Huston. En cierta ocasión, el director pretendía rodar un diálogo entre ambos mediante una toma larga de unos cinco minutos de duración. En el set de rodaje había apuestas sobre si lo lograrían o no. Por increíble que parezca, al sexto intento Monroe y Clift rodaron la secuencia de manera perfecta. Por encima de sus vidas tormentosas, eran dos expertos en lo suyo.
La muerte de Rhett Butler
Un 4 de noviembre, tras filmar varias secuencias en el hoy llamado Hotel Renaissance que revolucionaron a la población de Reno, impresionada ante el ir y venir de tantas estrellas de cine, finalizó el rodaje. Aquella historia de divorcio, paletos a la deriva y tristeza infinita, ya estaba lista para ser servida en bandeja al público.
Apenas doce días después, Gable, uno de los titanes del cine, el magno Rhett Butler de 'Lo que el viento se llevó', sufría un infarto y moría.
Clark Gable y Marilyn Monroe en 'Vidas Rebeldes'. (CP)
A los 59 años de edad, el intérprete dejaba un hijo pequeño y a una legión de fans desconsolados que no tardaron en culpar a Marilyn de su fallecimiento. Según ellos, los disgustos que le dio durante el rodaje le habían provocado una tensión insoportable que lo había llevado a la tumba.
Tampoco Huston se libró de culpas. Hubo una leyenda urbana que aseguraba que había obligado al veterano actor a filmar él mismo, sin dobles, la secuencia en la que un caballo arrastraba a su personaje por el suelo. El director de 'El halcón maltés' lo desmintió categóricamente.
Fotograma de 'Vidas rebeldes'. (IMDb)
Estrenada un 1 de febrero de 1961, 'Vidas Rebeldes' no fue ningún éxito. Y aunque con los años la crítica la ha considerado una verdadera joya, un western revisionista y el melancólico adiós a toda una época, los cegatos profesionales de la época no supieron entenderla.
Un canto del cisne
"Malditos sean los que han cambiado esto. Lo han envenenado todo, y lo han manchado todo con sangre. Para mí ha terminado. Es tanto, tanto como estrangular un sueño. No hay más remedio que buscar otra manera de seguir viviendo, si es que queda alguna todavía", dice en una de las últimas secuencias el personaje de Gable, soltando la yegua que él y su grupo se empeñaban en atrapar.
Fotograma de la película. (Cordon Press)
Sus palabras bien podrían ser las de todo un Hollywood que se lamentaba del fin de una era y de aquellos que habían matado, para siempre, el glamour y el artificio de un cine que ya no volvería.
El lirismo del diálogo, sumado a los últimos planos de Gable subido junto a Marilyn en la camioneta, hablando de "empezar de nuevo" y observando la inmensidad del cielo estrellado que los guía, eran mucho más significativos de lo que le pareció al público de entonces.
La actriz falleció en agosto de 1962, sin llegar a estrenar nunca otra película, y Montgomery Clift sería víctima de su propio infierno yéndose al otro barrio en el 66.
El equipo artístico de 'Vidas Rebeldes', con John Huston a la derecha. (CP)
Ni las estrellas volverían a ser tan grandes, ni el cine la maravillosa mentira por cuyas rendijas se colaban, de cuando en cuando, las miserias de la vida real. Estrenada a principios de esa década que lo puso todo patas arriba, 'Vidas Rebeldes' supondría el fin de un mundo que cada vez nos queda más lejano.
*'Vidas Rebeldes' puede verse a través de Filmin y Prime Video
Cuando se ve 'Vidas Rebeldes', 65 años después de su estreno, y uno repara en que fue la última película de Marilyn Monroe (al menos completa, en el caso de ella) y la de Clark Gable, es inevitable considerarla, de alguna forma, el canto del cisne del Hollywood clásico.