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EN PLENA NEGOCIACIÓN CON EL GOBIERNO

Abu Dabi y la jequesa de Catar le tiran los tejos a la baronesa Thyssen

Tita Cervera intenta llegar a un acuerdo in extremis con el Gobierno de Sánchez para que la colección que heredó del barón se quede definitivamente en Madrid. Pero tiene otras ofertas

Foto:  Carmen Cervera. (Getty)
Carmen Cervera. (Getty)

Viajemos en el tiempo. Tarde noche del 15 de noviembre de 2017. En la sede neoyorquina de Christie’s se viven veinte frenéticos minutos a cuenta de una sola puja. La última oferta alcanza la nada desdeñable cantidad de 450,3 millones de dólares. Adjudicado. Un misterioso postor acaba de reventar los contadores de las cajas registradoras de la casa de apuestas más famosa del mundo y se lleva a casa el ‘Salvator Mundi’ de Da Vinci, convirtiendo esta obra, de paso, en la más cara, y con mucho, de la historia del arte.

En los días posteriores, ‘The New York Times’ publicó un par de nombres interminables de jeques, quizá emires, como posibles compradores. Iban bien encaminados, porque los Emiratos Árabes anunciarían poco después que la obra pasaría a formar parte de la extraña ‘sucursal’ del museo Louvre que acababa de abrir sus puertas en la capital, Abu Dabi. Pero a día de hoy no se sabe nada de la obra de arte más cara de la historia. Algunos dicen que está a buen recaudo en Suiza, como tantos otros cuadros. Hay quien ha asegurado, incluso, que la puja formaba parte de una conspiración para financiar a Trump. Tal cual. Y otros, que ese Da Vinci quizá no sea un Da Vinci y que por eso nadie ha dicho aún esta boca es mía. Las publicaciones especializadas ‘The Art Newspaper’ y 'Vulture' ahondan en esa teoría. Desde Christie’s España prefieren no comentar nada al respecto y nos emplazan a su sede central en Londres, donde no contestan a los correos. Demasiado secretismo.

'Salvator Mundi' de Leonardo da Vinci. (Reuters)
'Salvator Mundi' de Leonardo da Vinci. (Reuters)

El emir y la jequesa

Sea como fuere, el Louvre de Abu Dabi, “primer museo con vocación universal del mundo árabe”, buscaba una gran obra occidental que colgar de sus paredes para atraer a los miles de turistas que visitan cada año la ciudad pero, de momento, el Jesucristo de Da Vinci sigue en paradero desconocido. Y aquí es donde entra en juego Carmen Cervera, viuda del barón Thyssen y, a la sazón, heredera de su impresionante colección de arte. Tita tiene unos cuadros y los Emiratos unas escarpias de sobra y un museo ‘vacío’. Dos más dos.

Fuentes cercanas al museo Thyssen confirman que la mecenas cuenta con una oferta en firme de ese país para llevar sus obras a la filial del museo francés en Abu Dabi, aunque ella preferiría que el museo llevara su nombre y su apellido. Al menos su apellido. Y de eso han estado charlando recientemente baronesa, emires y jeques. Lo cual a ella le ha venido de perlas, todo sea dicho.

Con ese principio de acuerdo por montera se ha presentado la baronesa en la mesa de negociaciones con el Ministerio de Cultura español. Obviamente, cabe entender esa maniobra como una medida de presión. Y no es la única oferta de la que ha dado cuenta. Fuentes cercanas a ese proceso aseguran a Vanitatis que hay varios coleccionistas privados interesados en parte o la totalidad de la colección y, entre ellos, una novia especialmente guapa llamada Mozah bint Nasser al-Missned y conocida popularmente como la jequesa de Catar.

Ostentosa y sofisticada, la jequesa tiene uno de los mejores armarios (es amante declarada de la alta costura) y una de las mejores colecciones privadas de arte del mundo árabe. Y, además, para no ser menos que sus vecinos del Golfo Pérsico, ha decidido construir un Museo Nacional en Doha que haga la competencia al de Abu Dabi. En estos momentos, el estudio de Jean Nouvel remata las obras. Vaya, otro museo vacío. Y además lo gestiona la hija de la propia jequesa, como el resto de las pinacotecas públicas del país, cargo que ostenta desde el año 2006. Podría ser un farol de la baronesa, sí, pero todo cuadra bastante en este puzle de lienzos.

La jequesa de Catar, en una imagen de archivo. (EFE)
La jequesa de Catar, en una imagen de archivo. (EFE)

De Solana a Guirao

La historia (interminable) del proceso de negociación, del barón primero y a su muerte de su viuda, con los diferentes ministros de Cultura de los últimos 35 años de democracia tiene más capítulos que las obras completas de Galdós y, por tanto, es un sindiós difícil de resumir. El primer Episodio Nacional lo firmó el ministro Javier Solana a principios de los años 80. Ese acuerdo de cesión expiró hace unos años y, desde entonces, se viene prorrogando la negociación.

Preguntamos por el estado del asunto al equipo del actual ministro, José Guirao, que además está de salida, y nos dicen que no pueden ni deben hablar de “un proceso que todavía está abierto”. Preguntamos entonces al despacho de abogados de la baronesa, MA Abogados, que dirigen los exministros José María Michavila y Ángel Acebes, mediadores en todo este entuerto, quienes esgrimen exactamente los mismos argumentos, pero aclaran que, aunque haya otras ofertas sobre la mesa, están trabajando para que la colección se quede en España por expreso deseo de Carmen Cervera.

Las fuentes consultadas aseguran que la baronesa ha propuesto hasta cinco posibles acuerdos distintos al Gobierno. Todos ellos van desde el alquiler con opción a compra hasta la compra propiamente dicha. El problema es el precio, porque Christie’s, que sin duda tenía que volver a hacer acto de aparición en esta historia circular, ha valorado los cuadros que cuelgan del Thyssen entre los 2.500 y los 3.000 millones de dólares. Y, claro, ese es mucho dinero si no tienes petróleo.

El Louvre de Abu Dabi y el Museo Nacional de Doha, aún en obras. (Reuters)
El Louvre de Abu Dabi y el Museo Nacional de Doha, aún en obras. (Reuters)

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