Alessandro Lequio, el otro golpe familiar que marcó su infancia y su enorme fortaleza
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UNA ENORME PÉRDIDA

Alessandro Lequio, el otro golpe familiar que marcó su infancia y su enorme fortaleza

Clemente Lequio di Assaba, el padre del aristócrata italiano, falleció al caerse por un balcón en 1971. Tenía solo 45 años y Alessandro 11.

placeholder Foto: Álex Lequio y Alessandro, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Álex Lequio y Alessandro, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

La muerte de Álex Lequio ha sido el golpe más duro en la vida de sus padres, Alessandro Lequio y Ana Obregón. Nada de lo que les ha ocurrido es equiparable, pero no ha sido el único drama familiar que han tenido que vivir. La actriz y presentadora tiene a sus padres, el empresario inmobiliario Antonio García, en la actualidad con 94 años, y su madre Ana María, que afortunadamente superó varios problemas de salud en los últimos años. Los del colaborador televisivo, sin embargo, ya no están. Clemente Lequio di Assaba, falleció en 1971, a los 45 años, y Sandra Torlonia murió en la Nochevieja de 2014, a los 78.

Sandra, hija de la infanta Beatriz, tía del rey Juan Carlos, y de Alessandro Torlonia, sobrevivió unas semanas a su hermano, Marco Torlonia, que perdía la vida el 5 de diciembre, a los 77 años. A su funeral, celebrado en la basílica de San Lorenzo in Lucina en Roma, había acudido precisamente la propia Sandra acompañada por Álex Lequio (su padre no pudo asistir por tener una lesión en una pierna), quien dias más tarde despedía a su abuela en las redes sociales con un emotivo mensaje: "Querida abuela, por mucho que caigan las lágrimas hoy no lloraremos tu muerte, sonreiremos tu paso por nuestras vidas”.

placeholder Con su madre, Sandra Torlonia, en 2010. (Getty)
Con su madre, Sandra Torlonia, en 2010. (Getty)

Alessandro, sin embargo, perdió a su padre en una edad mucho más prematura y complicada, cuando tenía 11 años. También la manera en que se produjo fue especialmente traumática, ya que Clemente Lequio di Assaba falleció al caerse por el balcón al jardín, desde una altura de cinco metros, cuando, al parecer, estaba colocando unas hiedras. Un capítulo durísimo que la periodista y escritora Ruth Baza abordaba en el libro 'La dolce vita de Alessandro Lequio', publicado en 1999, cuando el aristócrata era uno de los máximos protagonistas de la crónica social tras sus rupturas con Ana Obregón y Antonia Dell'Atte, madre de su primogénito, Clemente, que heredó el nombre de su abuelo paterno.

La ironía del título de este libro, inspirado por 'La dolce vita', la más popular de las películas de Federico Fellini, es que la biografía de Alessandro Lequio no es todo lo dulce que parecía augurar. Ni mucho menos plácida. El día que murió su padre se encontraba de vacaciones en la montaña y cuando regresó a su casa familiar en Turín se topó con muchos coches a la entrada, la policía, incluso fotógrafos... Al subir se encontró con su tía, la infanta María Cristina, a un amigo del colegio, gente que entraba y salía, y fue su madre quien le dio la trágica noticia.

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De esta irreparable pérdida le quedó a Alessandro un cierto miedo a perder el control en las alturas, como le contó a la autora del libro al referirle una anécdota de una propuesta profesional que tuvo para hacer puenting desde una grúa en presencia de los medios de comunicación. Cuando ya estaba arriba, se echó para atrás por temor a que se rompiera la cuerda: "Ha ocurrido otras veces. Mi vida vale más que un millón de pesetas. Ahí estaban otros saltando por nada y yo, que tenía reservada una recompensa, fui incapaz de hacerlo".

Para hacer frente a esta situación anímica tan delicada para Alessandro, su madre decidió mandarle a Carlo Alberto, un internado católico cercano a Turín, donde fue sometido a una férrea disciplina y vivió experiencias difíciles, que, según Ruth Baza, le llevaban a preguntarse por qué le habían enviado a estar confinado en este centro donde se aplicaban métodos educativos que ahora no serían socialmente aceptables e incluso malos tratos, pero que él aguantó con estoicismo para no mostrar debilidad.

Recuperada su madre de una convalecencia hospitalaria y constatando lo mal que lo estaba pasando Alessandro, le mandó a estudiar a Montana, un centro educativo de Zúrich, en el que se formaba su primo Giovanni, donde el trato recibido fue radicalmente distinto y donde, además, afloraría su gran capacidad para las letras, que le llevaría posteriormente a licenciarse en esa especialidad en la Universidad de Turín.

Sus dos hermanos

Alessandro siempre tuvo muy presente a su padre, quien había estado casado en primeras nupcias con la millonaria María Ferrer, que falleció en un accidente de tráfico, y con quien tuvo un hijo, Francesco, a quien conocería personalmente superada la veintena, y a quien su padre fue a ayudar a Uruguay, cuando él y su abuela, con la que vivía, estaban atravesando problemas económicos. "Mi padre quería tener a su hijo con él, pero era consciente de que era imposible. No podía abandonar todo lo que tenía así como así. Abandonar no es tan fácil... Yo lo he sufrido con mi hijo Clemente. Siempre he deseado que viviera conmigo pero ha habido demasiados problemas entre Antonia y yo. (...) Puede que sea una coincidencia, pero lo que me pasa a mí con mi hijo es lo mismo que le pasa a mi padre con Francesco", relataba Alessandro en el libro.

Lequio está muy unido a su hermana menor, Desideria, a quien cariñosamente llaman Didi. Unos vínculos que se hicieron aún más estrechos por la prematura e inesperada muerte de su padre, por lo que Alessandro se convirtió en un gran referente para ella y una figura protectora.

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