Thomas Meyer: la enigmática figura del fundador de Desigual
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DE SUIZA A IBIZA

Thomas Meyer: la enigmática figura del fundador de Desigual

No son muchos los datos que se conocen sobre la vida personal de Thomas Meyer, pero hoy descubrimos más detalles sobre el fundador y dueño de Desigual

placeholder Foto: Thomas Meyer, en una imagen de archivo. (EFE)
Thomas Meyer, en una imagen de archivo. (EFE)

Los personajes relacionados con el mundo de la moda suelen ser figuras públicas más que reconocidas. Sin embargo, aún existen quienes optan por una máxima discreción al nivel de Amancio Ortega. Uno de ellos es Thomas Meyer, el fundador de la firma Desigual y consejero delegado.

Abanderado de la sostenibilidad (confiesa que la mejor prenda para el planeta es aquella que no se hace) y de la conciliación (se acaba de instaurar la jornada de solo 4 días en Desigual), pocos son los datos que se conocen sobre cómo gestiona la empresa textil internacional desde su sede de Barcelona. Sin embargo, aún son menos los que se conocen sobre su vida privada. Sus orígenes nos llevan hasta Suiza, desde donde viajó a España con solo 20 años. Una decisión muy acertada, ya que se le calcula una fortuna personal de 1.550 millones de euros.

Thomas Meyer llega a la oficina en bici desde su casa en el barrio barcelonés del Born. No usa corbata, una prenda que aborrece especialmente, y suele saludar por su nombre a la mayor parte de los empleados. Es uno más. Salvo por el hecho de que la práctica totalidad de la empresa es suya, lo que no es cualquier cosa. El valor de Desigual llegó a ser estimado en 2.850 millones de euros, aunque los últimos resultados la sitúan más cerca de los 1.420 millones.

placeholder Parte de la colección de Desigual. (EFE)
Parte de la colección de Desigual. (EFE)

Meyer, nacido en Basilea, pero instalado en España desde los años 80, se mezcla con sus compañeros, charla animado, se sienta aquí y allá. Te lo puedes encontrar sentado en un puf tomando café con el ordenador en el regazo o hablando por teléfono de pie delante de uno de los ventanales. La leyenda negra del tipo misterioso y oscuro del que nada se sabe -hasta 2008 no se publicó una foto suya- viene alimentada por su absoluta aversión a salir en los medios.

Muy pocas veces ha dado una entrevista y rehúye a la prensa, respecto a la cual ha mostrado siempre una gran aversión personal. La paradoja es que, en su día a día, definen a al fundador de Desigual como una persona muy abierta que habla con normalidad de su vida, muy llanote.

Tienda en el puerto

Meyer llegó a Ibiza con apenas 20 años para vender su ropa. Era, según cuentan, "un hippy auténtico, un hippy psicodélico". Tenía una pequeña tienda en el puerto de Ibiza, entre las callejuelas. La historia cuenta que fue en esa Ibiza que vivía el ocaso del hippismo donde Meyer troceó unos vaqueros usados y los recosió para convertirlos en una cazadora. Acababa de nacer Desigual, la empresa que le cambiaría la vida.

"La cazadora fue un éxito de ventas y buscamos una marca que nos identificara. A partir de una idea de Isabel Coixet, elegimos Desigual y la acompañamos de un eslogan que nos definía: No es lo mismo'', explican en la información corporativa de la empresa.

Tras una suspensión de pagos en 1988, la empresa remontó poco a poco, pero no empezaron a ambicionar el futuro del que disfrutan hoy hasta la incorporación de Manel Adell en 2002. Adell y Meyer se habían conocido diez años antes, cruzando el Atlántico en un velero junto a 11 personas más. Desde su incorporación al equipo, la firma dio un salto cualitativo y en 2007 ya facturaba 86 millones de euros.

placeholder Maurizio Cattelan, junto a Thomas Meyer en un evento de Desigual. (Cortesía)
Maurizio Cattelan, junto a Thomas Meyer en un evento de Desigual. (Cortesía)

Sin embargo, los colaboradores más cercanos a Meyer han ido saliendo paulatinamente de la empresa en los últimos años. En verano de 2012, Adell decidió dejar la empresa, aunque su salida no se materializó hasta el año siguiente. Antes ya se había marchado uno de los ochos hermanos de Meyer, Christian, hasta entonces responsable de la expansión de la compañía.

[LEA MÁS: Thomas Meyer compra a pulmón el 10% de Desigual tras su pelotazo con Eurazeo]

Thomas Meyer, su presidente y dueño, sigue siendo un hombre de espíritu libre al que le gusta pensar que no ha sucumbido a las servidumbres del dinero. Intenta llevar una vida lo más normal posible. Reside muy cerca de la iglesia gótica de Santa María del Mar, donde se puede respirar la brisa marina, una de sus grandes pasiones. En el Born lucen muchos palacetes reconvertidos en apartamentos, con ladrillo visto y techo de volta catalana, como el de Thomas Meyer y su mujer.

Meyer tiene una relación con una joven mexicana que también trabaja en la compañía y con la que tiene una hija menor. Mientras, con su primera pareja, una mujer catalana, tiene otras dos hijas ya mayores. Una de ellas, de hecho, acaba de hacerle abuelo. La vida es (y sigue siendo) chula para el fundador de Desigual.

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