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Karla Sofía Gascón: "Ni soy maligna ni soy una virgen iluminada"
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ENTREVISTA EXCLUSIVA

Karla Sofía Gascón: "Ni soy maligna ni soy una virgen iluminada"

Tras recibir el galardón 'Mujer del año' en los Premios Vanitatis, repasamos en exclusiva con la actriz nominada al Oscar su historia personal y profesional de una forma muy especial; a través de su libro 'Lo que queda de mi'

Karla Sofía Gascón. Si pronunciase este nombre en cualquier punto del globo terráqueo, probablemente lo reconocieran. No es para menos, su nominación en la última edición de los Premios Oscar, gracias a su interpretación protagonista en el film ‘Emilia Pérez', lo avala. Sin embargo, son pocos los que han profundizado sobre la verdadera historia de vida de una de nuestras españolas más internacionales.

placeholder La nominada al Oscar se adueña de la terraza del Hyat Centric Gran Vía de Madrid con un total look negro de chaqueta de cuero y vestido de Saint Laurent y joyas Marina García. (Enrique Selma)
La nominada al Oscar se adueña de la terraza del Hyat Centric Gran Vía de Madrid con un total look negro de chaqueta de cuero y vestido de Saint Laurent y joyas Marina García. (Enrique Selma)

Una actriz, de 53 años y nacida en Alcobendas, que no solo ha sido ‘Manitas’. Karla ha sido antenista por horas, pinche de cocina por un par de días e incluso fundadora de una red de venta de videojuegos en el Rastro. Karla ha sido vecina de Penélope Cruz, madre y también una niña que hizo las pruebas para jugar en el Real Madrid. Pero especialmente, ha sido una de esas mujeres capaz de afrontar su propia muerte en vida. Es experta en renacer. Una superviviente. Por ende, meses atrás nadie pudo cancelar su talento -aunque lo intentaron con fuerza-. Y, una vez más, se ha reencarnado en Ave Fénix, rebrotando de sus cenizas.

Precisamente, su personalidad, su talento innato y su capacidad de superarse e inspirar nos obligaron a reconocerla como ‘Mujer del año’ semanas atrás durante la tercera edición de nuestros Premios Vanitatis. Ahora, ha llegado el momento de probar lo que estamos narrando, de repasar la trayectoria vital y profesional de una persona única. Lejos del mito -y los focos-, ojalá con este breve relato, basado en nuestra charla privada y su libro ‘Lo que queda de mí’, todos podáis conocer una parte de Karla Sofía Gascón, tal y como yo he hecho.

PREGUNTA: ‘Emilia Pérez’ es el culmen de tu reconocimiento, pero ¿el camino hasta aquí no ha sido simple, verdad?

RESPUESTA: Yo elegí la profesión de actriz porque había una necesidad en mí de vivir otras vidas, como que sentía que no era suficiente la vida que se me había dado en ese momento. Yo soy de una familia obrera, trabajadora, con unos padres que se han dedicado únicamente a darnos todo lo que podían, pero sin excesos, porque no había para ello. Era otra época, otro mundo, en el que la gente no tenía tantas posibilidades como las que puede tener ahora mi hija. Entonces, necesitaba más y la interpretación me dio eso, nuevas experiencias, nuevas vidas. Por eso, quizás me hacía tan feliz.

placeholder Karla Sofía Gascón, en blanco y negro, con body de IQ Collection y falda 'navy' de Viccolo. (Enrique Selma)
Karla Sofía Gascón, en blanco y negro, con body de IQ Collection y falda 'navy' de Viccolo. (Enrique Selma)

Ahora tengo 53 años… y empecé con 16. Aunque pueda parecer más rara que un perro verde, en todo este camino y años de trabajo créeme que, cuanto más gente conozco, más me doy cuenta de que soy más normal de lo que pensaba. A veces me he sentido muy fuera de todo, muy extraña o muy diferente, pero, en realidad, soy una persona normal que lo único que quiere es ver a los suyos felices y disfrutar y exprimir cada momento.

P: Personalmente, ¿necesitabas este éxito mundial para que tu trabajo como actriz, el cual llevas realizando durante más de tres décadas, se sintiese reconocido?

R: En realidad, los actores y actrices hacemos todo esto por amor al arte, porque no hay quien se meta en esta profesión pensando que va a tener fama y que va a tener muchísimo dinero. Simplemente, lo hacemos por una sensación de que te estás dedicando a algo hermoso. Yo, por ejemplo, en México he hecho microteatro para una sola persona. Eso es muy bonito por un lado, pero muy difícil por el otro. Tengo millones de amigos que se han partido el alma, que llevan trabajando toda su vida y que no van a conseguir nunca hacer más que papeles secundarios en una serie de televisión, lo cual podría haberme pasado a mí misma.

Sin embargo, también debemos reconocer que todos hacemos este trabajo por y para el público, para llegar a otras personas, para sentir el aplauso, para sentir la calidez y la felicidad. Al final, en este trabajo es precioso ver un reconocimiento. Por eso, muchas veces no me creo a algunos compañeros que dicen que no les importa el éxito o lo que hay detrás. En mi caso, busco superarme cada día. Yo me equivoqué mucho al principio de mi carrera, cuando empecé a copiar lo que hacían otros. Así me di cuenta que mi éxito solamente iba a llegar cuando fuese yo misma y siguiese las pautas marcadas por mi propio instinto.

P: ¿Por qué crees que, en tu caso, se han simplificado casi más de 30 años de carrera en casi un único proyecto?

R: Bueno, porque ahora mismo estamos en la sociedad del consumo. Solo importan los titulares, los clics, que todo sea muy sencillo y que sea rápido. Por eso triunfa TikTok o X, redes sociales de cuatro palabras que no desarrollan nada, que son visuales. Con el paso del tiempo y el desarrollo de la tecnología, todo se ha ido reduciendo cada vez más y más hasta la mínima expresión. No existe interés por profundizar en ningún tema ni por saber lo que ocurre detrás. Todo el mundo opina de todo. Todos son expertos sobre guerras, sobre política, sobre fútbol o sobre cualquier cosa que suceda en el mundo. Todos podrían salvar el mundo con sus opiniones, pero no veo nunca a nadie lanzando reflexiones o autocríticas. Estás en un lado o estás en otro, como en las guerras y, al final, el profundizar te permite entender que no todo es blanco o negro, también hay grises; sería más adecuado llegar a un entendimiento. Siempre lo digo, el problema somos los seres humanos, que somos una especie realmente asquerosa.

placeholder Nos colamos con la actriz en una de las habitaciones del hotel, donde nos recibe con un vestido de gala de Michael Costello y joyas de Paulet. (Enrique Selma)
Nos colamos con la actriz en una de las habitaciones del hotel, donde nos recibe con un vestido de gala de Michael Costello y joyas de Paulet. (Enrique Selma)

P: Al final, los medios de comunicación dirigen el discurso popular. ¿Sientes que han manipulado la imagen sobre tu persona?

R: Sí, claro. Se han manipulado muchísimas cosas y se han dicho cosas absurdas sobre mi persona que no tienen fundamento ninguno, sin estar contrastadas, pero fíjate que lo entiendo y lo comprendo. Hay mucha gente que tiene que comer de ello y crear estas noticias. Las noticias bonitas no interesan. Las cosas buenas que pasan en el mundo no interesan a nadie. En cambio, una cosa mala o una cosa destructiva, que ataque a la gente, sí. Es una cosa instintiva del ser humano. Por ejemplo, si vas por la calle andando y todo el mundo está feliz, no te paras, pero si hay dos peleándose ¿a que se forma un corrillo? Yo he aprendido a pasar, a saber que mientras mi conciencia esté tranquila…lo que digan los demás me parece una estupidez.

P: ¿Estás cómoda con la historia o el rol que han dictado sobre tí a nivel mediático?

R: Han surgido dos vertientes al respecto y ni soy maligna a tope ni soy una virgen iluminada. Las dos son una tontería. Realmente, soy una persona que no tiene ningún interés en que lo que yo diga sea la verdad absoluta. Simplemente, como todos los demás, veo las cosas que pasan y tengo una opinión o tengo un parecer. A mí no me gustan los líderes ni la gente fanática que sigue a las cosas sin ningún sentido solamente porque sí, porque al final te das cuenta de que todo es como una gran mentira.

Por ejemplo, el otro día estaba leyendo la entrevista que le hicieron a Ted Sarandos, el consejero delegado de Netflix, en la que decía que no, que ellos jamás me habían prohibido nada, que me habían apoyado y a la película también. Al final, te das cuenta de que a lo mejor todo es un malentendido de todas las partes, que se magnificó y que nadie es responsable o se hace responsable. Sin embargo, hay personas como yo, en este caso, que sufren mucho las consecuencias de algo que son malos entendidos.

placeholder Karla Sofía Gascón, con un diseño de Michael Costello y joyas de Paulet. (Enrique Selma)
Karla Sofía Gascón, con un diseño de Michael Costello y joyas de Paulet. (Enrique Selma)

P: Siendo una mujer que ha luchado tanto por construirse a sí misma, ¿te molesta que los demás puedan alterar tu propio relato?

R: Evidentemente, pero para eso estoy intentando todos los días que salga a la luz la verdad. Aunque esa es otra cuestión, quizás mi verdad no es la verdad de las cosas, es solamente un punto de vista personal. Obviamente, tengo cosas muy buenas y otras no tanto, como todos. Y a veces me equivoco y otras veces acertaré. Pero lo que sí soy es una persona que no creo que haya hecho daño jamás en el mundo a nadie, ni con interés siquiera. Entiendo al ser humano en todas sus vertientes y, efectivamente, respondiendo a tu pregunta, me molesta muchísimo que me utilicen de unos lados y de otros, dependiendo el interés que tengan para para su propio beneficio.

Yo, pese a las ideas preconcebidas, soy una personal normal en este mundo, que no soy extrema de ningún sitio y que reflexiona sobre las cosas. Cuando me dicen que soy una mujer trans de derechas o de ultra derecha me cabreo muchísimo, pero también lo haría si me dijeran que soy de extrema izquierda o comunista. Es que es mentira. Invito a las personas a pensar, a reconocer que no vivimos en una sociedad utópica, que todo tiene su lado bueno y su lado malo.

P: Verdaderamente, ¿quién y cómo es Karla Sofía Gascón cuando cae el telón?

R: Pues es que soy igual. Soy la misma, pero vestida en pijama o media desnuda. La diferencia principal es cuando los demás quieren que aparente algo y cuanto soy yo. Yo soy coqueta, me gusta la moda, pero siempre le he tenido cierta manía a las alfombras rojas, al tener que usar un vestido despampanante de un diseñador súper reconocido; porque no me sentía yo. Cuando llevo mucho maquillaje o me veo súper producida, no me reconozco. A mí me gustaría a veces ir con un chándal de Carrefour, ¿sabes? Quiero ir normal y he tenido muchas peleas siempre con el rollo de que me intenten manejar y de que intenten manejar mi imagen.

placeholder La actriz se relaja durante la sesión con un vestido de De la Cierva y Nicolás, complementado con joyas de Marina García. (Enrique Selma)
La actriz se relaja durante la sesión con un vestido de De la Cierva y Nicolás, complementado con joyas de Marina García. (Enrique Selma)

P: Respondiendo a una de las preguntas que tú misma planteas en tu libro ‘Lo que queda de mí’, ¿cuánto de lo que muestras es auténtico y cuánto es un papel que interpretas?

R: Al final, todos los seres humanos estamos actuando todos los días, porque necesitamos la aprobación de las otras personas y hacemos lo que suponemos que los demás quieren que hagamos. Un caso claro es cuando vamos a trabajar, pues nos comportamos bien con el jefe y no le mandamos a la mierda, que quizás es lo que nos apetecería. Esto se extiende a todos los círculos. Nos comportamos como tus padres, amigos y la sociedad en la que viven quieren. Esa es la mentira más grande que tenemos los seres humanos, que creemos que lo que somos es un compendio de nosotros solamente, cuando realmente es un conjunto de las vivencias y de las suposiciones que hacemos sobre la imagen que queremos que otros se queden de nosotros. Sin embargo, yo he aprendido, que, aunque la libertad nunca es completa, cuanto más libre eres, más feliz vas a estar y mejor te va a ir tanto en tu trabajo como en tu vida.

P: Según relatas, tu infancia no fue del todo sencilla. “Desde el colegio me vi sometida a la violencia”, explicas en ‘Lo que queda de mí’. ¿Cómo la recuerdas?

R: En la infancia y todo ese periodo de juventud, yo no me reconozco. Obviamente, las cosas que sucedieron me marcaron muchísimo, pero siento mi infancia y mi adolescencia como un agujero negro en mi existencia, como si no hubiesen existido, como si simplemente hubiera sido un desarrollo. No era consciente de lo que estaba haciendo, lo recuerdo como algo insulso. Es más, veo fotografías y sé que estaba ahí, pero no sé qué es.

Creo que la consciencia se va construyendo y según vas creciendo cada vez más consciente de las cosas que vas haciendo. Reflexionando, tú vas haciendo las cosas un poco por inercia, ¿no? Y cada vez las vas controlando más. Aunque, dentro de diez años te diré quizá lo que estoy haciendo ahora mismo también era inconsciente. No lo sé. Pero yo lo siento así.

P: No obstante, siempre fuiste muy decidida. A los 16 años levantaste el teléfono y llamaste a RTVE pidiendo una oportunidad como actriz. ¿En algún momento tuviste la intuición de que llegarías hasta este punto?

R: Sí, obviamente. Al final, creo mucho en la determinación, en la ley de la causa-efecto, en la ley de la atracción y todo este tipo de cosas que dicen que lo que tú provocas es lo que atraes. Me he convertido en una persona muy poderosa en ese aspecto, tanto para lo bueno como para lo malo. Fíjate. En esta etapa de los Oscar, decía: ‘estoy hasta el culo ya de eventos, de tal, de ponerme los trajes, los vestidos y tal y no sé cuántos’. Entonces, la vida me dijo: no te preocupes, que no te vas a poner más. Asi que siento que tengo que tener muchísimo cuidado con lo que pienso o con lo que quiero. La famosa frase de cuidado con lo que deseas, que se cumple; es muy real.

P: En México llegaste a alcanzar la fama sin cobrar absolutamente nada…

R: Bueno, es mi rollo, ¿no? Tengo un rollo de escasez con el dinero y por eso me cuesta tanto después tenerlo. Es lo que tú vas generando en tu vida y como en mi infancia no teníamos mucho y era todo como muy poquito, no había, pues tampoco siento que lo necesite. Es algo que tengo que mirar para mejorar.

placeholder De regreso a la azotea, Karla Sofía Gascón brilla con un total look negro de Saint Laurent. (Enrique Selma)
De regreso a la azotea, Karla Sofía Gascón brilla con un total look negro de Saint Laurent. (Enrique Selma)

Hace unas semanas volví a hablar con una ex mía, a raíz de todo lo que ha sucedido estos meses, y me decía: “no sé si te has dado cuenta que siempre cuando parece que has conseguido todo lo que alguien quiere en su vida para ser feliz, no dejas que eso continúe”. Y me he dado cuenta que quizá esa es la razón por la que sigo siempre en mi propia evolución, porque nunca me quedo en el sitio cómodo o donde sé que ya no tengo nada que aprender. Por eso, sigo generando batallas y luchas internas y externas. Es interesante. Quizás tengo que dejar de hacerlo y disfrutar un poco más. Así ya puedo pillar algo de dinero, poder comprar una casa y estar tranquila. Pero sigo en lo mismo…Yo que me las pintaba muy felices, hablando para hacer peliculones de muchísimo presupuesto; he tenido que volver atrás.

P: ¿Y qué sientes por Hollywood?

R: Nada más pisar cualquier parte de Los Ángeles, te das cuenta que es lo mismo que en cualquier sitio. Hay 200 millones de actores, que vienen de todos los países del mundo, que quieren triunfar y que quieren trabajar y que no pueden, porque siempre lo hacen los mismos cuatro. Con suerte, quizás cada determinado tiempo se cuela uno. Es muy difícil entrar y muy difícil que te acojan. Viven un poco de las apariencias,. En Estados Unidos hacen muy bien el darle importancia a las cosas que hacen, darle ese show, esa relevancia.

P: Te diré una palabra y con ella debes trasladarme a una escena que aparezca en tu cabeza. “Mapi”

R: Eso fue el principio de una relación diferente con mi hija. Teníamos que buscar un nuevo término cuando empecé el proceso y esa fue la palabra. Una mezcla entre papá y mamá. Algo que obviamente ahora no utilizamos. Ya soy mamá, incluso en la partida de nacimiento. Ahí figuro como 'mamá A', que claro me dijo mi mujer, cabreada y con razón,: “te han puesto la primera y tú no has pasado los dolores”.

placeholder Karla Sofía Gascón deslumbra nuestros focos con una capa de flecos joya de Gorof y tacón y relax en la 5502. (Enrique Selma)
Karla Sofía Gascón deslumbra nuestros focos con una capa de flecos joya de Gorof y tacón y relax en la 5502. (Enrique Selma)

P: Tuviste esa valentía de volver a nacer frente al miedo al rechazo y solo te importó perder el amor de los tuyos…

R: En realidad, sabía que iba a ser muy complicado, pero fue una cuestión de determinación. Recuerdo la primera pregunta que me hizo mi mujer: “¿ahora que vas a hacer? Ahí fue cuando le respondí: “voy a superar todo lo que he hecho antes”. Y no estaba convencida, porque no sabía qué coño iba a pasar o qué coño iba a hacer. Si iba a tener que empezar de nuevo, si iba a tener que hacer algún curso… Al final, las mujeres trans parece que solo nos podemos dedicar a la prostitución. Lo que pasa es que yo tuve suerte de estar aquí en España y es algo que agradezco infinitamente. Quizás si hubiese estado en otro país no me hubiese atrevido, porque aunque aquí las cosas también son difíciles, todavía tenemos unas leyes que nos protegen.

placeholder Momento del café: la nominada al Oscar posa con un dos piezas de Viccolo. (Enrique Selma)
Momento del café: la nominada al Oscar posa con un dos piezas de Viccolo. (Enrique Selma)

Cuando volví a republicar el libro en España unos meses atrás y tuve que revivir esta situación, porque la editorial me pidió que lo revisara, leí cuatro páginas y no podía continuar. Me dio una llorera horrible y les pedí que simplemente revisaran las faltas. Me es muy complicado leer ‘Lo que queda de mí’, porque es algo que escribí en un momento muy preciso. Aun así, te puedo asegurar que el que va a molar es el nuevo libro que estoy escribiendo.

P: Siempre miras al futuro, sin rencor, a lo que puedes llegar a ser, a conseguir. Has prometido que, tras lo sucedido con ‘Emilia Pérez’, te van a ver donde te tienen que ver con tus próximos papeles. ¿Crees que acabarás ganando un Oscar? En realidad, sería la forma perfecta de cerrar el círculo.

R: Obviamente en algún momento va a suceder, ya lo saben todos; lo que no sé es cuando. Capaz cuando tenga 80 años, pero va a suceder. Realmente, no voy a dejar que esto se quede así. Ahora, cada cosa que haga la voy a hacer con el mismo entusiasmo de antes o más. Sí, me pone mucho cuando dicen que estoy acabada. Me pone muchísimo, porque siempre pasa lo mismo. A mí me han eliminado desde que era pequeña. Muchos han intentado recordarme que mi carrera estaba acabada, que no iba a hacer nada. ¡Qué tontería más gorda!

Hay gente honrada que es tratada como si cometiera cosas malas, y hay gente malvada que es tratada como si hiciera cosas buenas. (Eclesiastés 7:3)

Estilismo: Álvaro Rey x Valyty Place | Maquillaje: Madart x MAC y Peluquería: Madart x Schwarzkopf | Ubicación: Hyatt Centric Gran Vía

Karla Sofía Gascón. Si pronunciase este nombre en cualquier punto del globo terráqueo, probablemente lo reconocieran. No es para menos, su nominación en la última edición de los Premios Oscar, gracias a su interpretación protagonista en el film ‘Emilia Pérez', lo avala. Sin embargo, son pocos los que han profundizado sobre la verdadera historia de vida de una de nuestras españolas más internacionales.

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