Conocedora de toda la polémica que hay a su alrededor, la actriz ha decidido tomar una drástica decisión en cuanto a su paso por la alfombra roja, en la cual la esperaban multitud de periodistas: no aparecer. Siendo vista por primera vez dentro del Teatro Dolby dispuesta a disfrutar de una gala muy especial y que Hollywood la perdone por sus desafortunados comentarios.
El vestido que elegiría la actriz para su gran reaparición fue otro de los temas más comentados, la mayoría de las quinielas apuntaban que se decantaría por el negro, mostrando un look más serio y riguroso. Una apuesta que finalmente ha sido la acertada debido a que la actriz ha aparecido con un vestido largo de dicho color con lentejuelas plateadas. ¿Un guiño sobre volver a brillar? Con el pelo suelto hacia un lado y el rostro serio, la actriz toma asiento dentro del teatro intentando pasar desapercibida. Algo que le ha resultado imposible al ser nombrada por el presentador Conan O’Brien, que ante el gesto de perdón que ha realizado la actriz al haberse dirigido a ella, ha mencionado la polémica con un irónico comentario: “Si vas a retuitear sobre los Oscar, mi nombre es Jimmy Kimmel”, haciendo referencia al presentador que ha dirigido la gala durante los últimos dos años.
Pese a todo, durante la alfombra roja de dichos premios su nombre ha sido pronunciado en varias ocasiones. Tal y como pasó en los Premios Goya, multitud de nombres han mostrado su apoyo a la actriz, entre ellos Paz Vega, una de las grandes sorpresas de esta noche hollywoodiense, la cual ha querido dar un mensaje muy contundente: “Me alegro de que haya podido venir si no hubiese sido muy feo”, además, añade, “Todos tenemos derecho a una segunda, tercera y cuarta oportunidad”. Asimismo, su compañera de reparto, Adriana Paz, afirma: “Así es la vida y cada proyecto nos trae un aprendizaje a todos. Creo que al final lo importante es la gente con la que trabajamos, el amor que se genera entre nosotros y estar hoy aquí con todo el amor y orgullo que tenemos. Me quedo con lo bueno”.