Ligada a la política española de las últimas décadas, Esperanza Aguirre ha logrado mantener su faceta institucional con el PP separada de la familiar. Así, aunque continúa teniendo una gran presencia mediática con numerosas apariciones en televisión, la expresidenta de la Comunidad de Madrid tiene un perfil personal discreto.
Sin embargo, eso no ha logrado evitar que su familia protagonice ciertos titulares, descubriendo quiénes son sus discretos hijos o con diversas polémicas que han sacudido a su marido, Fernando Ramírez de Haro y Valdés. Precisamente él, conde de Bornos, acapara de nuevo las portadas por su enfrentamiento judicial con su hermano.
Esperanza Aguirre, y su marido, Fernando Ramírez de Haro, en una imagen de archivo. (EFE/JuanJo Martín)
Nacido el 17 de diciembre, este año celebrará su 76 cumpleaños, es miembro de una larga saga de nobles. Hijo de Ignacio Ramírez de Haro y Pérez de Guzmán, conde de Bornos, Grande de España, y de Beatriz Valdés y Ozores, marquesa de Casa Valdés, en 1975 recibió el condado de Murillo, con grandeza de España, pero tras la ley de igualdad de sexos en la sucesión de títulos nobiliarios en 2006, lo perdió a favor de su hermana mayor Beatriz.
Sin embargo, tras la muerte de su padre en 2010, la familia aceptó que se mantuviera el orden sucesorio tradicional, por lo que tanto él como Esperanza Aguirre son condes de Bornos, un título que data de 1642, cuando fue creado por Felipe IV. Casado con Esperanza Aguirre el 1 de septiembre de 1974 en Madrid, vive en su palacete del centro de Madrid, en la zona de Malasaña, y han tenido dos hijos: Fernando y Álvaro.
El discreto marido de Esperanza Aguirre
El mayor, Fernando, estudió Empresariales en ICADE y es director general de Asset Management, una consultora inmobiliaria vinculada a Aguirre Newman, que preside Santiago Aguirre, hermano de la expresidenta autonómica. Casado con Carolina de Oriol y Miranda, nieta de Antonio María de Oriol y Urquijo, ministro de Justicia durante la dictadura franquista, tienen tres hijos.
Los mismos hijos que su hermano Álvaro, casado con Astrid Thams y Labayen. Licenciado en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, es socio en el despacho de abogados Pérez-Llorca desde 2006. Así, tanto Esperanza Aguirre como Fernando Ramírez de Haro y Valdés son abuelos de seis nietos, que se sepa de manera pública.
Terrateniente y empresario, especialmente de las empresas familiares vinculadas con la ganadería y la agricultura, durante los años de vida política activa de su mujer se mantuvo en un discreto segundo plano. Además, fue presidente del exclusivo Real Club Puerta de Hierro de Madrid, ese en el que no querían dejar entrar a Tom Cruise durante su estancia en la capital.
Una vida lejos de los medios de comunicación que ahora acapara titulares por su enfrentamiento con su hermano, Íñigo Ramírez de Haro. Tras años en los tribunales, el marido de Esperanza Aguirre, ha sido condenado a pagar 853.732,83 euros a su hermano por un cuadro de su antepasado, un retrato de Valentín Belvís de Moncada Pizarro, conde de Bornos; que firma Francisco de Goya.
Esperanza Aguirre y su marido, en una imagen reciente. (Gtres)
El marido de la expolítica del PP lo vendió en 2012, aunque pertenecía a la familia, siendo parte de la herencia indivisa de su padre. Entonces, según la sentencia a la que ha tenido acceso 'El País', pidió vender el cuadro por motivos económicos, y acordando por escrito con sus hermanos que les daría su parte cuando su situación económica mejorara.
Tras venderlo a Juan Miguel Villar Mir por un precio total de 5.800.000 euros (en una subasta privada), parece que el pago no llegó y nunca dio a sus hermanos la parte que les correspondía. Por ello, ahora los juzgados de lo civil le han condenado a pagar a su hermano 853.732,83; aunque cabe recurso por ambas partes.
Ligada a la política española de las últimas décadas, Esperanza Aguirre ha logrado mantener su faceta institucional con el PP separada de la familiar. Así, aunque continúa teniendo una gran presencia mediática con numerosas apariciones en televisión, la expresidenta de la Comunidad de Madrid tiene un perfil personal discreto.