De norte a sur, de este a oeste, España cuenta con infinidad de rincones ideales para descubrir. Así, tanto en la península como en las islas y las ciudades autónomas, planear una escapada nacional es la excusa perfecta para seguir perdiéndose por paisajes llenos de encanto, pueblos y ciudades con mucha historia y un gran patrimonio cultural y gastronómico.
Concretamente, hasta San Pedro del Pinatar, un municipio de la Costa Cálida que ha logrado enamorar a Iker Jiménez y Carmen Porter. La pareja visitó el restaurante El Rubio 360º, situado en el puerto deportivo, entre otros planes. Allí degustaron algunos de los platos más representativos de la cocina murciana, como el tradicional caldero del Mar Menor y una lubina a la brasa, compartió en sus redes sociales el establecimiento.
Una localidad con una ubicación privilegiada entre el Mar Menor y el mar Mediterráneo. De hecho, San Pedro del Pinatar presume de 13 kilómetros de litoral, repartidos entre playas urbanas y espacios protegidos, con zonas de bandera azul, una circunstancia poco habitual que permite disfrutar de dos mares completamente diferentes. Así, en la orilla del Mar Menor se encuentran las playas como La Puntica, Villananitos o La Mota, caracterizadas por sus aguas cálidas, tranquilas y poco profundas.
Además, también es aquí donde se localizan los famosos baños de lodo, utilizados desde hace décadas por sus propiedades terapéuticas. Mientras, el Mediterráneo baña playas como Torre Derribada, Las Salinas, Barraca Quemada, Punta de Algas o El Mojón, rodeadas de dunas y vegetación autóctona dentro del Parque Regional de las Salinas y Arenales.
Un entorno protegido constituye uno de los principales refugios para aves migratorias del Mediterráneo español y es frecuente observar flamencos durante buena parte del año. Aunque más allá de sus playas, San Pedro del Pinatar tiene también un gran patrimonio histórico. Fenicios, cartagineses, romanos y árabes aprovecharon la riqueza natural de este enclave estratégico entre dos mares.
Especialmente importante fue la explotación de las salinas, una actividad iniciada durante la época romana y que continúa siendo uno de los símbolos del municipio y una de sus principales señas de identidad. Antes de recibir su nombre actual, era conocido simplemente como El Pinatar, un extenso bosque de pinos que el rey Alfonso XI ya mencionó en el siglo XIV en su Libro de la Montería como uno de los mejores lugares para la caza del jabalí.
La historia de San Pedro del Pinatar, más que mar y playa
La localidad comenzó a llamarse San Pedro del Pinatar a principios del siglo XVII, cuando los pescadores levantaron una pequeña ermita dedicada a San Pedro Apóstol, patrón de quienes vivían del mar. Aquella sencilla construcción terminó dando nombre al pueblo, que fue creciendo gracias a la pesca, la explotación de las salinas y el comercio marítimo.
De hecho, la privilegiada situación geográfica de San Pedro del Pinatar también tuvo un lado menos amable. A lo largo de los siglos XVI y XVII, las costas del sureste peninsular sufrían constantes ataques de piratas berberiscos, que desembarcaban para saquear los pueblos costeros y capturar a sus habitantes. Por ello, la Corona ordenó construir varias torres de vigilancia a lo largo del litoral.
Una de ellas fue la Torre Derribada, levantada en 1592 y destinada a alertar de la llegada de embarcaciones enemigas. Aunque la torre desapareció con el paso del tiempo, su recuerdo permanece vivo en el escudo del municipio y da nombre a una de las playas más conocidas de la localidad. Además, San Pedro del Pinatar conserva un casco urbano donde todavía se respira el ambiente de un antiguo pueblo marinero.
El centro histórico gira en torno a la plaza de la Constitución y la Iglesia de San Pedro Apóstol, heredera de aquella ermita que dio nombre al municipio hace más de cuatro siglos. Unas calles donde también se pueden ver casonas de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando muchas familias acomodadas de Murcia comenzaron a elegir la localidad como lugar de veraneo. Un destino perfecto que se adapta a un sinfín de planes, conquistando por doquier.
De norte a sur, de este a oeste, España cuenta con infinidad de rincones ideales para descubrir. Así, tanto en la península como en las islas y las ciudades autónomas, planear una escapada nacional es la excusa perfecta para seguir perdiéndose por paisajes llenos de encanto, pueblos y ciudades con mucha historia y un gran patrimonio cultural y gastronómico.