El brillante equilibrio de la cocina del restaurante Blanco, en Cangas de Narcea
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El brillante equilibrio de la cocina del restaurante Blanco, en Cangas de Narcea

El Blanco es un restaurante sorprendente escondido en Cangas de Narcea, un pueblo asturiano alejado de todas las rutas, pero al que merece la pena llegar para comer y disfrutar de su cocina

Foto: Tapa. Restaurante Blanco
Tapa. Restaurante Blanco

Entre montañas, valles y uno de los mejores y más grandes robledales de Europa, se encuentra Cangas de Narcea. En la calle mayor del pueblo hay un bar de modesta fachada, pintada en color azul suave que encandila. Una larga barra de madera de esas de siempre, suelo de losa hidráulica, paredes desnudas y mesas de manteles blancos.

El bar, el restaurante Blanco o simplemente como se le conoce en la zona, el Blanco, es un local pequeño, sin pretensiones, con pinta de tasca de siempre. De hecho no se ha hecho ni una reforma desde que abriera hace 50 años. Para algunos puede resultar incluso anticuado. Para otros, los más, ese aspecto le da la personalidad necesaria para entender lo auténtico que es. Si en su barra se puede tapear magníficamente, les recomendamos aguantarse las ganas y esperar a sentarse a la mesa, ya que su cocina es especial. Es uno de esos sitios a los que te apetece volver, porque siempre hay cosas para probar.

El Blanco es un restaurante situado un poco a desmano, a 80 kilómetros de Oviedo; es difícil tener que pasar por Narcea. Pero si conoce el Blanco, tendrá la excusa perfecta para llegar hasta allí. Dicen que estuvo en algún listado que le incluía entre los cien mejores bares de España. No sé si está en una hipotética selección del mejor centenar de bares de nuestro país, pero sí que es uno de los más interesantes como atestiguan sus numerosos premios obtenidos en cuantos concursos de pinchos hace acto de presencia. Así, en el último concurso nacional de tapas de Valladolid, obtuvo el premio al mejor concepto de tapa. Suma y sigue.

En su cocina se logra un equilibrio natural entre lo que son recetas de siempre, platos tradicionales, con un toque creativo que antes Doña Engracia y ahora José (Pepe) Ron, su hijo, propone como santo y seña del restaurante. Buenos guisos como el de garbanzos con chipirones y langostinos; resultón el bacalao confitado con jugo intenso de bogavante y verduritas salteadas al wok. Ricas las cebollas rellenas de ternera, y el tataki de atún, buen producto. El chosco, un plato típico de la zona, una especie de guiso de carne envuelto en un fino rebozado tipo tempura. Buenísimos y singulares los cachopinos de jabalí con reducción de Oporto y compota de manzana. Los postres, como el 'brownie' con helado de mandarina, muy fresco, mantienen el tipo ante el resto de platos.

La bodega es muy interesante y permite probar algunos vinos blancos locales hechos en Cangas, a buen precio.

Bar Blanco. Calle Mayor. Cangas de Narcea (Asturias).

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