Las lentejas, ese humilde pero delicioso ingrediente que hoy forma parte esencial de la dieta española, esconden una historia milenaria que se remonta a miles de años. Este alimento llegó a la península ibérica hace siglos, aunque sus orígenes se sitúan en el Creciente Fértil, una región que hoy corresponde a Siria, Irak y Turquía, donde su cultivo comenzó hace unos 9.000 o 10.000 años. Con el tiempo, a través de rutas comerciales y migratorias, las lentejas se extendieron por el Mediterráneo, alcanzando finalmente la península ibérica y convirtiéndose en parte de su gastronomía.
Durante la época romana, las lentejas ya eran un alimento común en la península, ganándose un lugar tanto en la dieta popular como en el cultivo agrícola. En épocas de hambruna, especialmente entre la clase baja, se convirtieron en un plato principal. Sin embargo, durante el siglo XVII, la lenteja fue apartada de la dieta humana y pasó a ser utilizada como alimento para caballos. A pesar de este cambio, la situación volvió a girar durante la Revolución Francesa, cuando el hambre y la falta de recursos llevaron a las lentejas de regreso a la mesa, consolidándolas como un ingrediente clave en momentos de escasez.
Lentejas gloriosas de La Cocina de Frente. (Cortesía)
Hoy en día, un buen plato de lentejas es sinónimo de una comida reconfortante, especialmente en los fríos días de invierno. Sin embargo, replicar en casa ese sabor profundo y familiar de las lentejas de la infancia puede ser un desafío. A menudo, quienes lo intentan se encuentran con un resultado algo insípido, incluso cuando combinan diversas verduras y proteínas como el chorizo o el jamón.
Aunque ingredientes como los sofritos de verduras, el pimentón, el comino, el caldo, y el tomate pueden aportar sabor, hay un truco poco conocido que puede enriquecer aún más este plato: la corteza de jamón. Esta parte del jamón, frecuentemente desaprovechada, puede ser el secreto para intensificar y enriquecer el sabor de las lentejas.
AME4817. SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA), 17 06 2024.- Un hombre corta jamón serrano en el Open Day Santo Domingo 2024, este lunes, en Santo Domingo (República Dominicana). En el Open Day Santo Domingo 2024, como se bautizó a esta jornada, distribuidores dominicanos de artículos españoles, productores españoles de alimentos y bebidas, la Oficina Económica y Comercial de la embajada de España en Santo Domingo y el ICEX España Exportación e Inversiones buscaron dar a conocer la excelencia de esta gastronomía, potenciar su internacionalización y favorecer los contactos. EFE Orlando Barría
Para aprovechar al máximo la corteza de jamón en las lentejas y lograr ese sabor tradicional, es importante seguir algunos pasos. Primero, se debe preparar bien la corteza, lavándola para eliminar impurezas, especialmente si tiene sal o una capa dura de grasa. Si es muy gruesa, es recomendable cortarla en trozos medianos o pequeños para facilitar la liberación de su sabor durante la cocción. La corteza debe incorporarse al principio del proceso, junto con el agua o caldo, para que pueda cocinarse lentamente junto con las lentejas, permitiendo que sus sabores se integren.
Durante la cocción, es ideal mantener el fuego medio-bajo, de modo que la corteza suelte gradualmente su grasa y sal, enriqueciendo el caldo y dándole mayor cuerpo al plato. Es importante no añadir sal hasta el final, ya que la corteza suele aportar suficiente sabor salado. Al terminar, se puede retirar la corteza si se prefiere, o bien cortarla en trozos más pequeños y devolverla al guiso para un sabor aún más intenso.
Las lentejas, ese humilde pero delicioso ingrediente que hoy forma parte esencial de la dieta española, esconden una historia milenaria que se remonta a miles de años. Este alimento llegó a la península ibérica hace siglos, aunque sus orígenes se sitúan en el Creciente Fértil, una región que hoy corresponde a Siria, Irak y Turquía, donde su cultivo comenzó hace unos 9.000 o 10.000 años. Con el tiempo, a través de rutas comerciales y migratorias, las lentejas se extendieron por el Mediterráneo, alcanzando finalmente la península ibérica y convirtiéndose en parte de su gastronomía.