En la vida moderna, el tiempo es un recurso valioso, y la cocina no es la excepción. Una excelente manera de optimizarlo es preparar guisos a fuego lento y congelarlos para disfrutar de comidas caseras sin complicaciones durante toda la semana. Aquí te presentamos cinco recetas ideales para este propósito. Para mantener la calidad de los guisos, congélalos en porciones individuales en recipientes herméticos. Asegúrate de etiquetarlos con la fecha de preparación y consumirlos en un plazo de tres meses para disfrutar de su mejor sabor y textura.
Las lentejas son una excelente fuente de fibra y proteínas. Cocinadas con chorizo, zanahorias y pimientos, se convierten en un plato reconfortante y fácil de recalentar sin perder su sabor ni textura.
Lentejas pardinas. (Pexels)
4. Pollo al curry
El pollo al curry, con su mezcla de especias y leche de coco, es una opción sabrosa que se congela muy bien. Puedes prepararlo con verduras como pimientos y zanahorias para añadir más nutrientes y color a tu plato.
5. Sopa de verduras y legumbres
Las sopas son perfectas para hacer en grandes cantidades y congelar en porciones individuales. Una combinación de lentejas, garbanzos, zanahorias y apio, cocida a fuego lento, resulta en una comida reconfortante y saludable lista para calentar en cualquier momento.
En la vida moderna, el tiempo es un recurso valioso, y la cocina no es la excepción. Una excelente manera de optimizarlo es preparar guisos a fuego lento y congelarlos para disfrutar de comidas caseras sin complicaciones durante toda la semana. Aquí te presentamos cinco recetas ideales para este propósito. Para mantener la calidad de los guisos, congélalos en porciones individuales en recipientes herméticos. Asegúrate de etiquetarlos con la fecha de preparación y consumirlos en un plazo de tres meses para disfrutar de su mejor sabor y textura.