Jordi Cruz, chef: "Si haces vinagre de manzana casero, después de 4 o 5 semanas será intenso y concentrado"
El chef ha compartido una forma sencilla de elaborarlo de manera casera y recuerda que la clave está en la paciencia durante la fermentación
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El vinagre de manzana lleva años ocupando un lugar especial en la cocina saludable. Más allá de su uso en aliños o conservas, muchos expertos destacan sus posibles beneficios digestivos y su contenido en compuestos antioxidantes. El chef Jordi Cruz ha querido ir un paso más allá y compartir una forma sencilla de prepararlo en casa, recordando que el tiempo es clave para obtener un resultado con carácter.
El cocinero defiende que este producto natural es casi una herramienta todoterreno. Según señala, el vinagre de manzana funciona como una especie de “navaja suiza de los productos naturales en casa”, porque puede utilizarse tanto en la cocina como en rutinas de bienestar. Se le atribuyen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias o antibacterianas, además de su relación con el cuidado digestivo y la flora intestinal.
Eso sí, Cruz insiste en un detalle importante cuando se consume con fines saludables: no debe tomarse puro. La acidez puede resultar agresiva para el estómago y el esmalte dental, por lo que recomienda diluirlo en agua antes de beberlo.
Cómo hacer vinagre de manzana casero
La propuesta del chef parte de una idea muy sencilla: aprovechar fruta madura o incluso restos como los corazones de las manzanas. “Sirve cualquier variedad, estén más o menos maduras”, explica.
Para prepararlo, Cruz recomienda utilizar un kilo de manzanas y añadir 1,2 litros de agua junto con 250 gramos de azúcar. Este último ingrediente actúa como alimento para que se produzca la fermentación que dará lugar al ácido acético.
El proceso continúa mezclando todo en un tarro amplio que permita respirar a la preparación. El recipiente debe cubrirse con una tela o material similar para evitar que entre suciedad mientras se mantiene la ventilación necesaria.
A partir de ahí entra en juego el tiempo. La mezcla debe fermentar entre dos y tres semanas, momento en el que ya se obtiene un vinagre suave. Sin embargo, el chef explica que quienes prefieran un sabor más marcado pueden prolongar el proceso: “A las 3 semanas tendrás un vinagre suave; si lo dejas 4 o 5 semanas, será más intenso y concentrado”.
Cuando la fermentación ha alcanzado el punto deseado, el líquido se filtra con un colador fino o una tela para separar los restos de fruta. El resultado es un vinagre aromático que puede conservarse en un recipiente limpio y utilizarse en la cocina o en otras preparaciones caseras.
Más allá del resultado final, Jordi Cruz destaca el valor de hacerlo uno mismo. Preparar este tipo de fermentos en casa no solo permite controlar los ingredientes, sino también disfrutar de un proceso que transforma algo tan cotidiano como una manzana en un producto lleno de carácter. “Es muy gratificante hacer tu vinagre en casa y utilizarlo para tus cosas”, asegura el chef.
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El vinagre de manzana lleva años ocupando un lugar especial en la cocina saludable. Más allá de su uso en aliños o conservas, muchos expertos destacan sus posibles beneficios digestivos y su contenido en compuestos antioxidantes. El chef Jordi Cruz ha querido ir un paso más allá y compartir una forma sencilla de prepararlo en casa, recordando que el tiempo es clave para obtener un resultado con carácter.