25 ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Alfonso de Borbón, visto por su madre, su esposa y su novia 'no oficial'

25 años después de la trágica muerte del duque de Cádiz, su fallecimiento sigue siendo un misterio, al igual que muchas de las circunstancias que rodearon su vida

Foto: El duque de Cádiz junto a su esposa, Carmen Martínez Bordiú, en una imagen de archivo (I.C.)
El duque de Cádiz junto a su esposa, Carmen Martínez Bordiú, en una imagen de archivo (I.C.)

Alfonso de Borbón, duque de Cádiz
Alfonso de Borbón, duque de Cádiz
Veinticinco años después de la trágica muerte del duque de Cádiz (30 de enero de 1989), su fallecimiento sigue siendo un misterio, al igual que muchas de las circunstancias que rodearon su vida. Una infancia marcada por la renuncia de su padre Don Jaime de Borbón a los derechos dinásticos sobre él y sus sucesores, la adolescencia en un internado suizo en el que sufrió las ausencias maternas y paternas, una boda fallida con la nieta de Francisco Franco, el fallecimiento de su hijo Fran y su propia desaparición, guillotinado por un cable de acero mientras descendía por una pista de esquí, son hitos que forman parte de la biografía de Alfonso de Borbón.

En el veinticinco aniversario de su muerte, Vanitatis se adentra en el perfil del duque de Cádiz, según la visión de tres mujeres que vivieron junto a él los episodios más importantes de su existencia: su madre, Enmanuela Dampierre; su exmujer, Carmen Martínez Bordiú; y su última compañera sentimental, Mirta Miller. Tres mujeres que vivieron junto a Alfonso los sinsabores de un hombre que se sintió desplazado por algunos Borbones, abandonado por su propia esposa  y querido por una mujer que no encajaba en los esquemas tradicionales en los que fue educado.

Un Borbón poco querido

“Era guapo, simpático muy responsable y el jefe de los Borbones”. Con estas palabras describía Enmanuela Dampierre a su hijo, en la última entrevista [inédita] que concedió a un medio de comunicación poco tiempo antes de morir. La madre del duque de Cádiz mostraba resignación por lo que pudo haber sido y no fue. “Mi hijo se sentía apartado por su propio primo, Don Juan Carlos, se quejaba conmigo pero no servía de nada y terminó aceptando que él fuera Rey. Desde pequeño fue tratado de manera diferente por su tío, Juan, y ni siquiera en la boda de Juan Carlos y Sofía le dieron su sitio, le dejaron en el último banco, porque para ellos él no representaba nada”.

Emmanuela Dampierre y Gonzalo de Borbón (I.C.)
Emmanuela Dampierre y Gonzalo de Borbón (I.C.)
Uno de los episodios sobre los que más se ha escrito fue su enlace con Carmen Martínez Bordiú, nieta del General Franco. Lo que muchos vieron como una última maniobra para alzarse con la corona, para Enmanuela no fue más que un error en el que Alfonso cayó por amor. “A mi hijo no le benefició nada aquella boda, el se casó porque estaba enamorado, igual que ella, pero Carmen se marchó. Al principio fue feliz, pero ella le abandonó a él y a sus dos hijos por otro hombre y él sufrió”, aseguraba.

Enmanuela Dampierre hubiese perdonado que Carmen hubiese tenido amantes mientras hubiese permanecido junto al duque y a sus dos hijos. Sin embrago, su marcha a París, donde se estableció junto a Jean Marie Rossi, abrió una brecha entre ellas durante años. “Me sorprende todo lo que hizo, nosotros somos de otra pasta, pero a ella no le importó irse con un hombre y luego con otro y con otro”.

A la separación de Carmen le siguió otro golpe del que Alfonso jamás se repuso: la muerte de su hijo Fran en enero de 1984, a los 11 años, tras un accidente de tráfico en el que el coche que conducía el propio Alfonso chocó contra un camión. “Mi hijo se sentía responsable de esa muerte. Cuando recobró el conocimiento tuvimos que decirle que Fran había muerto, fue algo espantoso, su recuperación fue muy lenta y vivía atrapado en su tristeza”. Un luto que Enmanuela volvería a vestir varios años después.

Enero sería el mes que marcaría la biografía del duque de Cádiz. Cinco años después de aquella tragedia, en ese mismo mes, Alfonso perdía la vida en las pistas de esquí de Colorado. Un accidente sobre el que se continúa especulando, después de que el escritor José María Zavala publicase en su libro El Borbón non grato unas notas de la policía de Eagle County, encargada de investigar el caso, en las que aparecía la palabra “homicidio”. “Accidente o no el resultado fue igual y mi hijo murió”, concluía de manera tajante Enmanuela Dampierre, mientras contaba los días para su propia muerte en un pequeño apartamento de Roma.

La nieta del General y el abandono

“Introvertido, pesimista, triste, amargado y con una mezcla de inseguridad y pretensión”. De esta manera describía Carmen Martínez Bordiú a su primer marido en mayo de 1982, cuando el titular del Juzgado de Primera Instancia de Madrid decretaba el divorcio de su matrimonio con el duque de Cádiz, otorgándole a él la custodia y potestad de sus hijos.

Alfonso de Borbón en la nieve en la década de 1970 (I.C.)
Alfonso de Borbón en la nieve en la década de 1970 (I.C.)

Años más tarde, Carmen suavizaría sus palabras a la hora de recordar al padre de sus hijos, al que en cierta forma consideraba víctima de la falta de cariño familiar y esclavo de unas pretensiones que nunca alcanzó. “Alfonso era soltero, guapo y simpático. Él debió ver en mí a una persona muy joven, muy alegre y llena de vida, pero la convivencia no fue fácil, había que ajustar dos personalidades muy distintas, con vidas muy distintas. La decisión de separarme la tomé yo. Yo sabía que iba a reaccionar con mucha tristeza, porque él había sufrido mucho la separación de sus padres y esto era revivir el fracaso. Pero fue más honesto hacer lo que hice que seguir con Alfonso y hacer una vida paralela”.  De esta manera relataba hace años Carmen lo que habían sido sus años junto a Alfonso de Borbón.

“Nunca responsabilicé a Alfonso de la muerte de Fran, pero él si lo sintió, al fin y al cabo se saltó un stop y el que conducía era él. En ese momento solicité la custodia de mi hijo Luis Alfonso, hice legalmente lo que estaba en mis manos para recuperar a mi hijo. Alfonso estuvo un mes en coma y si le pasaba algo yo no quería que a mi hijo le educase Enmanuela. No quise hacerle daño a Alfonso, pero en ese momento pensaba en mi hijo”, aseguró.  

Don Alfonso, el gran desconocido

La actriz Mirta Miller (I.C.)
La actriz Mirta Miller (I.C.)
Abandonado por Carmen y con dos hijos a su cargo, Alfonso rehace su vida junto a Mirta Miller. Una relación a espaldas de la prensa y marcada por los episodios más tristes que le tocó vivir al duque de Cádiz. “Cuando comencé a salir con él, tenía totalmente metida a Carmen en la cabeza”, escribe la actriz en su libro, La mujer que no quiso ser Borbón. “Nunca fue un señor antipático, ni estirado, quien conociese a Alfonso en la intimidad de su hogar te puede hablar de un ser cariñoso y buen padre, un hombre muy afectuoso  que cambió tras la muerte de su hijo. En esos duros momentos Alfonso no quería vivir, sólo quería irse con su hijo”.

Mirta mantuvo una relación de casi nueve años con el duque de Cádiz. Una relación que Enmanuela no veía con buenos ojos, al tratarse de una actriz, por lo que al principio se escondían, pero con ella Alfonso vivió grandes momentos de felicidad y también de pérdidas. “Me enamoró su ternura. Era muy tierno y afectivo, hasta con sus amigos, por eso creo que fue un gran desconocido, ni conspirar ni hombre de intrigas”, comentaba la actriz en una entrevista hace algunos años. “Poco tiempo antes del accidente que acabó con su vida, tuvimos una ruptura pero volvimos. Me enteré de su muerte al salir de un avión y me quedé de piedra, me sentí vacía y aún hoy me duele recordar”.
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