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TODOS LOS DÍAS DEBE PRESENTARSE EN EL JUZGADO

Los lunes (y martes) al sol de Francisco Correa en Sotogrande

Atrás quedaron los tiempos en los que el cabecilla de la trama Gürtel hacía una vida ostentosa y poco anónima en la exclusiva urbanización gaditana. Ahora intenta pasar desapercibido y pocas veces se le ve acompañado

Foto: Francisco Correa en un fotomontaje realizado en 'Vanitatis' sobre los campos de golf de Sotogrande
Francisco Correa en un fotomontaje realizado en 'Vanitatis' sobre los campos de golf de Sotogrande

Francisco Correa ha cambiado sus paseos con yate por el puerto de Sotogrande, por otros caminares más modestos. Ya han pasado seis años desde que estallara el caso Gürtel y el que fue señalado como cabecilla de este escándalo de corrupción intenta pasar desapercibido por la urbanización en la que antaño se hacía llamar “Don Vito”. 

Imagen de la casa de Correa en Sotogrande (A.Gama)
Imagen de la casa de Correa en Sotogrande (A.Gama)

De aparcar su yate junto al de James Packer, uno de los patronos más importantes del polo de Sotogrande, ha pasado a tener su fragata particular en San Roque, un modesto municipio gaditano al que pertenece la urbanización en la que reside y lugar donde tiene que acudir a fichar cada mañana. El auto judicial dictado por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz obliga a Francisco Correa a comparecer todos los días en el juzgado de esta localidad. Solo los lunes altera su actual emplazamiento para comparecer ante el juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional. Pocas obligaciones más se le conocen a Correa.

Cuentan los vecinos de Sotogrande que nadie se quiere relacionar ya con él. Si antes se le veía siempre acompañado, ahora lo normal es verle solo. A su lado únicamente está Andrés Bernabé Nieto, el chófer que sigue conduciendo su Land Rover. También su hija, con quien queda cada vez que puede. Hace unos días, padre e hija departían y degustaban comida mexicana en un conocido restaurante Tex Mex de la pedanía de Torreguadiaro (San Roque, Cádiz). La menor es fruto de su unión con Carmen Rodríguez Quijano, quien le pidió el divorcio hace unos meses con una demanda judicial en los juzgados de Pozuelo de Alarcón (Madrid). La exmujer le reclama una pensión de 4.500 euros mensuales para cubrir sus gastos y los de la hija.

Lo cierto es que quienes conocen a Correa aseguran que nunca ha escatimado en gastos para su hija. Por ejemplo, en su nacimiento, él tenía muy claro que quería que a su hija le hicieran lo mismo que por aquel entonces se decía que habían hecho con las infantitas… conservar sus células madre. Personas cercanas a él aseguran que no tenía muy claro qué era exactamente, pero sabía que servía para futuros problemas de salud y que su conservación exigía una importante cantidad de dinero. A él eso le daba lo mismo. Como más tarde aseguró una de sus secretarias a Vanitatis, Correa decía: “Que le hagan lo mismo que a la hija del Príncipe. Mi hija también es la princesa de su padre. Da igual lo que cueste. Sin escatimar”.

Francisco Correa en una imagen de archivo (EFE)
Francisco Correa en una imagen de archivo (EFE)

Ahora, la urbanización que frecuentan Jaime de Marichalar, Ana Rosa Quintana o Sarah Ferguson, entre otros muchos pudientes, nada tiene que ver con el territorio comanche de Correa. Esos tiempos en los que antes de salir a faenar atracaba junto a la cafetería Ke, una de las más concurridas del puerto, y el camarero, al verle, exclamaba: “¿Todo bien, señor Correa?”. Aquello se acabó. Ahora, en sus paseos por Torreguadiaro, pocos se dirigen a él por su nombre. Pide café solo y comparte unos churros con algún oficial antes de entrar en los juzgados. 

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